PALABRA DE DIOS 

 

 

 

PRIMERA LECTURA
Isaías 62, 1-5

PRESENTACIÓN

A lo largo de la historia de la salvación se ha manifestado de muy diversas maneras el amor, la cercanía y la fidelidad de Dios a su pueblo, aun en los momentos más duros.

Hacia el año 538, Ciro proclama un edicto en el que da la posibilidad a los desterrados de Judá de volver a su tierra y reconstruir su templo y su ciudad, Jerusalén.

Un grupo de fieles emprenden el camino de vuelta llenos de alegría y esperanza, animados por las palabras que escuchamos, pertenecientes al tercer libro de Isaías.

Jerusalén va a recuperar su lugar, ya no se le llamará más "la Abandonada"; volverá a ser la ciudad de Yhavhé, no sólo la capital de una provincia persa.

Y el profeta presenta las nuevas relaciones entre Dios y su ciudad, entre Dios y su pueblo, con una imagen que se repite con frecuencia en la Sagrada Escritura: la relación matrimonial.

Jerusalén no será "la Abandonada" sino "la Desposada".

El amor de los jóvenes esposos, la alegría del marido y su mujer, expresan la relación de Dios e Israel; un amor íntimo, cordial, preferencial.

El Mesías fue profetizado como el "Esposo de Israel" cuya venida llenaría a todos de alegría.  

LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS 62, 1-5
La alegría que encuentra el esposo con su esposa,

Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré,

hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria;

te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán "Abandonada", ni a tu tierra "Devastada";

a ti te llamarán "Mi favorita", y a tu tierra "Desposada",

porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó;

la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.

Palabra de Dios

 

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 95

PRESENTACIÓN

 El salmo es un canto de los desterrados que, desde Babilonia, vuelven a Jerusalén a iniciar una nueva era de paz.

"Que los campos y cuanto hay en ellos vitoreen
que los árboles del bosque aclamen
delante del Señor que ya llega"

Suele encabezarse el salmo con diversos títulos: "Yhavhé rey y juez del universo", "Alabanza al Dios único", ya que hay una invitación a alabar a Dios, a adorarle.

"Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre"

Hay una invitación a Israel:

"Nada son todos los dioses de los pueblos
Yhavhé hizo el cielo
gloria y majestad están ante él
poder y fulgor en su santuario"

Hay una invitación a todas las naciones:

"Rendid a Yhavhé, familias de los pueblos,
rendid a Yhavhé gloria y poder"

Hay una invitación a la naturaleza:

"Alégrense los cielos, regocíjese la tierra,
retumbe el mar y cuanto encierra"

El gesto fundamental ante el Dios rey, que manifiesta su gloria en la historia de la salvación, es el canto de adoración, alabanza y bendición, proclamando a los cuatro vientos las maravillas que hace.

"Contad a todos los pueblos las maravillas del Señor"

(SALMO 95)

R/ CONTAD LAS MARAVILLAS DEL SEÑOR A TODAS LAS NACIONES

Cantad al Señor un cántico nuevo, 
cantad al Señor, toda la tierra; 
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria, 
contad a los pueblos su gloria, 
sus maravillas a todas las naciones. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, 
aclamad la gloria y el poder del Señor, 
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, 
tiemble en su presencia la tierra toda. 
Decid a los pueblos: "El Señor es rey, 
él gobierna a los pueblos rectamente." R.

 

SEGUNDA LECTURA
Corintios 12, 4-11

PRESENTACIÓN

Hasta que comience la Cuaresma vamos a ir proclamando estos domingos de tiempo ordinario, en la segunda lectura, fragmentos de la primera carta de San Pablo a los Corintios.

La comunidad de Corinto está dividida cuando Pablo les escribe esta carta; quizás la búsqueda de puestos, el sentirse más que los demás por las cualidades o los conocimientos... y es que, como cristianos nuevos de procedencia griega, tienen el peligro de estimar más de lo debido ciertos dones espectaculares que pueden darse en la comunidad.

El texto de hoy nos habla de los carismas. El carisma es un don que Dios concede a cada uno para el bien de todos y edificación de la Iglesia.

La variedad de los carismas no está reñida con la unidad y la comunión.

En el texto se distingue entre dones, servicios y funciones; los dones proceden de un mismo Espíritu; los servicios de un solo Señor, Jesucristo, servidor de todos; y las funciones de un mismo Dios y Padre. Pero lo importante es que todos tienen origen divino.

Todos los dones y carismas son necesarios en una comunidad y todos son signo de la presencia del Espíritu del Señor; pero no son carismas para distinguirse y servirse de ellos, sino para que todos crezcan, para que todos reciban los bienes aparejados a cada carisma y para que la Iglesia crezca en la medida de Cristo.

LECTURA DE LA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS 12, 4-11

El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece

Hermanos: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.

Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A éste le han concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.

El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece.

Palabra de Dios

 

 

ALELUYA

Dios nos llamó por medio del Evangelio para que consigamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

 

EVANGELIO
Juan 2, 1-11

PRESENTACIÓN

Caná, una pequeña población al norte de Nazareth, a unos catorce kilómetros.

María, Jesús y sus discípulos han sido invitados a una boda y acuden.

Las fiestas de boda solían durar varios días y no podía faltar de nada, y menos el vino.

Pero, sea por lo que sea, el vino se ha acabado. María se da cuenta y acude a Jesús.

Hasta aquí no hay nada de especial. Todo: la boda, los invitados, los apuros... real como la vida misma.

Juan nos coloca este acontecimiento al comienzo del ministerio público de Jesús, apenas acaba de reunir junto a sí a algunos discípulos. Pero ya quiere hacer de él un signo.

Primero hay una frase de Jesús un tanto enigmática: "todavía no ha llegado mi hora", tal vez aquella hora en la que se manifestará en plenitud, la Pascua. Pero a instancia de María inicia el camino y anuncia que han llegado los tiempos nuevos, representados en aquellas tinajas que han dejado el agua y dan paso al vino; han comenzado las bodas de Dios con su pueblo.

Así pues, en Cana, Jesús comienza una trayectoria que le llevará a la hora para la que ha venido y lo hace junto a sus discípulos, que, tras el signo, ha crecido su fe en él. 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN  2, 1-11

En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino."

Jesús le contestó: "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora."

Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él diga."

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua."

Y las llenaron hasta arriba.

Entonces les mandó: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo."

Ellos se lo llevaron.

El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora."

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.