PALABRA DE DIOS 

3 - Noviembre

31º DOMINGO

TIEMPO ORDINARIO


"

"También este es hijo de Abraham"

 

PRIMERA LECTURA
Sabiduría 11, 23 - 12, 2

PRESENTACIÓN

El libro de la Sabiduría es un libro tardío, entre el 80 y el 50 antes de Cristo, y en él se ve reflejada la fe de Israel, madurada a lo largo de los siglos.

En los versículos anteriores a los que hoy se proclaman, el libro de la Sabiduría ha ido haciendo una comparación entre Egipto e Israel en la época de la liberación, del Éxodo. Así, ha comparado el agua que, convertida en sangre, castigaba a los egipcios, con el agua que daba la vida al pueblo en el desierto; describe cómo podía haberles castigado mucha más fuerte, pero no lo hizo.

Y es que Dios, aquí comienza la gran reflexión de hoy, es soberano de todo; todo el mundo está delante de él y es como grano de balanza o como gota de rocío mañanero (v22).

Sigue, en un todo de oración y acción de gracias, recordando ante Dios sus grandes obras y su relación con el hombre, fundamentada en el amor, ya que "se preocupa por todos" (12, 13)

Ante la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre, la primera reacción del hombre es el miedo. Pero, ¿cómo temer a un Dios que tiene piedad de todos, que ama a todos los seres, a todo lo que ha creado?

Tomar conciencia de nuestra pequeñez ante la grandeza del Dios creador debe llevar a la confianza. ya que Él "tiene lástima de todo, porque todo le pertenece" (v25); más aún, "amas la vida". Así, el mal y el pecado no tendrán la última palabra.

Dios, que ama la vida, es por tanto, un Dios de perdón ("parece como que no hicieras caso de los pecados de los hombres, para que, así, se arrepientan" v23); un Dios paciente, un Dios pedagogo que va corrigiendo al que peca, que le hace ver en qué ha pecado. Lo que le interesa no es el pecado y el castigo para quien ha "dañado" su "poder divino", sino que se convierta y viva.

SABIDURÍA 11, 23 - 12, 2

Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los seres

SEÑOR, el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza,
como gota de rocío mañanero sobre la tierra.
Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes
y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.
Amas a todos los seres
y no aborreces nada de lo que hiciste;
pues, si odiaras algo, no lo habrías creado.
¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?,
o ¿cómo se conservaría, si tú no lo hubieras llamado?
Pero tú eres indulgente con todas las cosas,
porque son tuyas, Señor, amigo de la vida.
Pues tu soplo incorruptible está en todas ellas.
Por eso corriges poco a poco a los que caen,
los reprendes y les recuerdas su pecado,
para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 144

PRESENTACIÓN

El salmo 144 es un buen eco de la lectura del libro de la Sabiduría.

La gran experiencia de Israel a lo largo de su historia ha sido la de sentirse elegido como pueblo de Dios y la de haber sido testigo de su amor. Un amor concretado en la liberación de la esclavitud, su presencia y guía a lo largo del desierto y, sobre todo, la Alianza del Sinaí.

El salmo es una acción de gracias a este Dios único.

Si en el libro de la Sabiduría contemplábamos al Dios del amor y del perdón, al Dios creador y liberador, el salmo nos dice:

"El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad"

Israel ha sido elegido para ser el mensajero del amor de Dios a todos los hombres. Decía el libro de la Sabiduría: "Tú amas a todos los seres y no detestas nada de lo que has creado". El salmo, también lo remarca:

"El Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas"

Más aún, el Señor es fiel y está cerca de todos. No busca el daño para nadie, al contrario, sostiene a los que van a caer.

"El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Por lo tanto, si el Señor es bueno con todas sus criaturas, éstas deben ser agradecidas, deben vivir según su voluntad, deben proclamarlo como único Señor, cuyo reinado asegura la felicidad, deben proclamar a los cuatro vientos sus obras.

"Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas"

(SALMO144 )

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; 
bendeciré tu nombre por siempre jamás. 
Día tras día, te bendeciré 
y alabaré tu nombre por siempre jamás. 
R.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

El Señor es clemente y misericordioso, 
lento a la cólera y rico en piedad; 
el Señor es bueno con todos, 
es cariñoso con todas sus criaturas. 
R.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, 
que te bendigan tus fieles; 
que proclamen la gloria de tu reinado, 
que hablen de tus hazañas. 
R.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

El Señor es fiel a sus palabras, 
bondadoso en todas sus acciones. 
El Señor sostiene a los que van a caer, 
endereza a los que ya se doblan. 
R.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

 

 

SEGUNDA LECTURA
2 Tesalonicenses 1, 11 - 2, 2

PRESENTACIÓN

En sus cartas, San Pablo, siempre dice a la comunidad a la que escribe que reza por ellos. Y la comunidad de Tesalónica está necesitando la oración del apóstol.

Tesalónica tuvo una de las primeras comunidades cristianas fundadas por Pablo y la primera en Grecia; fue en su segundo viaje misionero.

Generalmente, Pablo y sus compañeros comenzaban su anuncio de Jesús-Mesías en las sinagogas. Tras la lectura de la Escritura, tomaban la palabra para anunciar que Jesús era el Mesías esperado, que, crucificado, había muerto, pero que resucitó y fue glorificado; que en él esta el perdón de los pecados y que, para entrar a formar parte de los suyos, había que convertirse y bautizarse. Algunos creían y pedían el bautismo, otros, no.

Conforme el grupo iba creciendo, algunos pensaron que las nuevas ideas podían provocar una revolución y que, por lo tanto, había que perseguir y encarcelar a los que predicaban esas "ideas peligrosas".

Es lo que pasó en Tesalónica. Tras una breve estancia debe huir para no caer prisionero. Allí queda una comunidad que aún necesitaba de la presencia del apóstol para desarrollarse con fuerza.

Cuando Pablo les escribe la segunda carta, pocos meses después de la primera, la comunidad está pasando por una situación delicada. Algunos, apoyándose en supuestas palabras y escritos de Pablo, están anunciando, como inminente, el fin del mundo, la vuelta del Señor. Esto está desorientando a la comunidad. Algunos, bajo el pretexto de prepararse y de que ya todo carece de sentido ante el próximo final, han dejado de trabajar, viven a costa de los demás y, teniendo tanto tiempo, andan metiéndose en todo (3, 11s)

Pablo tranquiliza a la comunidad: "El Señor vendrá aquel día para ser glorificado" (1, 10), pero no sabemos cuándo: "No perdáis la cabeza... por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras como si afirmásemos que el día del Señor está encima. No os dejéis engañar de ninguna manera" (2, 25)

Y de estar de brazos cruzados, nada. El Señor nos llama a colaborar en su proyecto. Dios llama y debemos responder con nuestra vida concreta. No hay tiempo que perder.

TESALONICENSES 1, 11 - 2, 2

Que Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él

HERMANOS:
Oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe. De este modo, el nombre de nuestro Señor Jesús será glorificado en vosotros y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
A propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima.

Palabra de Dios

 

ALELUYA (Jn 3, 16)

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único. Todo el que cree en Él tiene vida eterna.

 

 

EVANGELIO
Lucas 19, 1-10

PRESENTACIÓN

Poco antes del episodio de Zaqueo, cuando el joven rico no decidió dejarlo todo para seguir a Jesús, éste pronunció una sentencia dura: "Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios" (8, 15). La pregunta de los presentes era lógica: "¿Quién podrá salvarse entonces? y Jesús respondió: "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Y la historia de Zaqueo nos aporta la prueba.

La escena: Jericó, una de las primeras ciudades de la humanidad; la gente se agolpa en la calle para ver pasar al profeta de Nazareth; Zaqueo, bajo de estatura, se sube al sicómoro para verlo pasar; Zaqueo, el publicano, el responsable del cobro de los impuestos, rico, pero despreciado y tenido por pecador, al ser colaborador del enemigo, de los ocupantes romanos.

Hasta este momento no hay de especial más que las ganas de Zaqueo de ver a Jesús y lo que tiene que hacer: subirse al árbol por ser bajo de estatura. Ahora viene lo llamativo y lo que produce escándalo en aquellos que acompañan a Jesús: "Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". ¿Cómo Jesús puede ser profeta si se salta la ley que manda no mezclarse con los impuros? Pero la lógica de Dios no es la de los hombres.

Zaqueo, por el contrario, recibe a Jesús con alegría, le reconoce como Señor y esto es lo que le salva. El dar la mitad de los bienes a los pobres y el devolver cuatro veces más a quien ha engañado, son la consecuencia de acoger la salvación que trae Jesús, no la causa que la produce.

También Zaqueo es hijo de la promesa. La gente "honrada" que acudió a ver a Jesús, se escandalizaron de que se acercara al pecador Zaqueo. Olvidaron que la salvación que Dios ofrece es siempre para todos; y Dios es fiel a sus promesas.

Jesús ha ofrecido su salvación a Zaqueo y él la ha aceptado; un regalo que Dios pone en manos de todos, pues todos la necesitamos.

LUCAS 19, 1-10

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

EN aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
    «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
    «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
    «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
    «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.