PALABRA DE DIOS 

29- Septiembre

26º DOMINGO

TIEMPO ORDINARIO


"

"" Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino..."
"Un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal...""

 

PRIMERA LECTURA
Amós 6, 1a. 4-7

PRESENTACIÓN

Como la pasada, también esta semana la primera lectura está tomada del profeta Amós.

Si el domingo pasado denunciaba a aquellos que, aprovechándose de las circunstancias, se habían enriquecido a costa de extorsionar y engañar a los pobres, aprovechando para ello hasta los días del culto, en el texto de hoy, el austero profeta Amós, sumamente sensible a la injusticia social, arremete contra aquellos ricos y poderosos que viven inmersos en el confort, las comodidades y los placeres. Este lujo es un insulto a la miseria de los oprimidos y marginados.

En nombre de Dios condena el despilfarro, la injusticia y la molicie. Que no crean que su situación durará siempre. Se han apartado de Yhavéh y de sus compromisos para con él; se han aprovechado de sus hermanos.

Amós es claro: "Por eso irán al destierro, a la cabeza de los cautivos. Se acabó la orgía de los disolutos" (v.7).

AMÓS 6, 1a. 4-7

Los disolutos encabezarán la cuerda de cautivos

Así dice el Señor todopoderoso: "¡Ay de los que se fían de Sión y confían en el monte de Samaria!

Os acostáis en lechos de marfil; arrellanados en divanes,

coméis carneros del rebaño

y terneras del establo;

canturreáis al son del arpa, inventáis, como David, instrumentos musicales;

bebéis vino en copas, os ungís con perfumes exquisitos y no os doléis del desastre de José.

Pues encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgía de los disolutos."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 145

PRESENTACIÓN

Amós ha denunciado el lujo:¡Ay delos que están hartos!

Por el contrario, el salmo entona las bienaventuranzas de los pobres.

Dios no puede permitir la injusticia; el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, sólo puede ser verdaderamente feliz en la fraternidad.

El egoísmo, el pecado, ha hecho que la fraternidad se rompa y que el hermano se convierta en explotador y opresor del hermano.

Dios sale garante del pobre. Todos le podrán marginar porque no les sirve, pero Dios lo hace su preferido. Los ricos tienen a los otros ricos, los pobres tienen a Dios.

El salmo es un canto de alabanza al Dios de los pequeños, de los pobres, de los que sufren: "Alaba, alma mía, al Señor"

"Él hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos,
liberta a los cautivos,
endereza a los que ya se doblan."

Que no se crean los malvados que todo les va a salir bien; la riqueza amontonada con malas artes, como nos decía Amós la semana pasada, no es signo de bendición; la riqueza utilizada como nos dice hoy Amós, es una ofensa a Dios y al hermano.

Dios

"trastorna el camino de los malvados."

(SALMO 145 )

Alaba, alma mía, al Señor.

Él mantiene su fidelidad perpetuamente, 
él hace justicia a los oprimidos, 
él da pan a los hambrientos. 
El Señor liberta a los cautivos. 
R.
Alaba, alma mía, al Señor.

El Señor abre los ojos al ciego, 
el Señor endereza a los que ya se doblan, 
el Señor ama a los justos, 
el Señor guarda a los peregrinos. 
R.
Alaba, alma mía, al Señor.

Sustenta al huérfano y a la viuda 
y trastorna el camino de los malvados. 
El Señor reina eternamente, 
tu Dios, Sión, de edad en edad. 
R.
Alaba, alma mía, al Señor.

 

 

SEGUNDA LECTURA
San Pablo a Timoteo 6, 11-16

PRESENTACIÓN

Pablo le ha escrito a Timoteo a cerca de la importancia de la verdad, que es la mayor ganancia. Le recuerda que "sin nada vinimos al mundo y sin nada nos iremos de él" (v 7). Tener para comer y vestir, ¿para qué más?. El que busca riquezas "cae en tentaciones, trampas, y mil afanes absurdos y nocivos" (v.9); la codicia es la raíz de todos los males y muchos se dejan arrastrar por ella (v.10).

Tras estas reflexiones, continúa con el texto que proclamamos hoy: hombre de Dios, huye de todo esto. Resuenan aquí las palabras de Jesús del domingo pasado: "No podéis servir a Dios y al dinero" y las palabras de hoy de Amós y de Jesús en el Evangelio.

El hombre de Dios vive desde Dios: practica la "justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza". Qué necesario es que viva así quien a sido puesto al frente de la comunidad cristiana en nombre del Señor.

Este es el camino del discípulo: tras las huellas del Maestro. Es una lucha, un combate constante con uno mismo para mantenerse fiel, ya que en el bautismo fuimos llamados.

El camino cristiano: ir tras de Cristo; él marchó por delante; él dio testimonio ante Poncio Pilato; él murió, resucitó, está sentado a la derecha del Padre y un día volverá glorioso.

Mientras esperamos este día, "guardemos el mandamiento sin tacha ni reproche" (v. 14).

SAN PABLO A TIMOTEO 6, 11-16

Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor

Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.

Combate el buen combate de la fe.

Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.

En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios

 

ALELUYA (2Cor 8, 9)

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza.

 

 

EVANGELIO
Lucas 16, 19-31

PRESENTACIÓN

La parábola del rico y de Lázaro (Dios ayuda) el pobre, únicamente se encuentra en el evangelio de San Lucas, debido, tal vez, a la especial sensibilidad del evangelista por los problemas que conllevan la riqueza y la pobreza.

La parábola nos presenta tres escenarios:

1.- Un rico, vestido de púrpura y lino que "banqueteaba espléndidamente cada día" y un mendigo, Lázaro, a su puerta que quería comerse las migas de pan que los comensales tiraban al suelo, después de haberse limpiado con ellas los dedos. Los únicos que se acercaban a él eran los perros.
            El mal del rico no es tanto vestirse de púrpura y banquetear, sino el que esa situación le impide darse cuenta de la existencia de Lázaro y poder atenderle. La riqueza le ha embozado el corazón.

2.- La aplicación de la doctrina judía de la retribución mediante la inversión de situaciones. A la muerte de ambos, el que recibió bienes, va al lugar de los males y el que recibió males, va al lugar de los bienes. En el trasfondo de esta aplicación de la doctrina judía de la retribución mediante la inversión de la situación, tal vez se refleje la realidad de la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, formada por pobres y, por tanto, poco atrayente para los ricos, satisfechos con sus cosas y apegados a ellas. Los pobres están más predispuestos a vivir con la mirada puesta en el Reino de Dios.

3.- El centrar la vida en la propia riqueza y en las comodidades y placeres que puede producir, cierra la puerta a Dios y tiene como consecuencia la indiferencia religiosa, el egoísmo, la incapacidad de leer los signos de Dios. Si no saben escuchar los mensajes de Dios en su vida, en las de los demás, en la palabra de la Escritura (Moisés y los Profetas), no la escucharán aunque un muerto vaya a hablarles.

LUCAS 16, 19-31

Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de purpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.

Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.

Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.

Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. "

Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.

Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros."

El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento."

Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."

El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.

Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.""

Palabra del Señor.