PALABRA DE DIOS 

11 - Agosto

19º DOMINGO

TIEMPO ORDINARIO


 " "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas "

 

 

PRIMERA LECTURA
Sabiduría 18, 6-9

PRESENTACIÓN

Desde los libros sapienciales se hace una reflexión sobre el gran acontecimiento liberador del pueblo de Israel: la salida de Egipto.

Dios avisó a los israelitas de su paso; va a sacarles de la tierra de la esclavitud. Era el Paso, la Pascua del Señor. Dios había empeñado su palabra y, ellos, debían fiarse.

La esperanza alentaba los ánimos, Dios no podía mantenerles en esa situación; ellos eran inocentes, Egipto era el opresor. Si Dios liberaba a los esclavos, era más fuerte que los dioses egipcios, y eso ya era un castigo para los opresores.

El Dios de Israel es el Dios verdadero. Es sabio aquel que le sigue y no va tras los ídolos. Los egipcios adoran a los ídolos y esclavizan al pueblo justo que cree en el auténtico Dios, al que tiene que ofrecer sus sacrificios en el desierto, lejos de Egipto, como a escondidas.

No entendieron los egipcios las pruebas que el Señor les mandó en forma de plagas. Al revés, se endurecieron contra el pueblo del Señor.

Salir de la esclavitud era una tarea común. El compartir la fe y la esperanza, les llevaba a la fraternidad: estar unidos en los peligros, en el compartir los bienes y en la oración común.

Los que mandaron matar a los niños del pueblo santo, iban a ver morir aquella noche a sus primogénitos. Noche trágica para los egipcios y noche de liberación para Israel.

SABIDURÍA 18, 6-9

Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti

La noche de la liberación se les anunció de antemano a
nuestros padres, para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.

Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables, pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti.

Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada:
que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 32

PRESENTACIÓN

El salmo 32, dividido en 22 versículos, tantos cuantas son las letras del alfabeto hebraico, es un canto de alabanza al Señor del universo y de la historia. Está impregnado de alegría desde sus primeras palabras:  "Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones" (vv. 1-3)

Por tanto, esta aclamación (tern'ah) va acompañada de música y es expresión de una voz interior de fe y esperanza, de felicidad y confianza. El cántico es "nuevo", no sólo porque renueva la certeza en la presencia divina dentro de la creación y de las situaciones humanas, sino también porque anticipa la alabanza perfecta que se entonará el día de la salvación definitiva, cuando el reino de Dios llegue a su realización gloriosa.

(Juan Pablo II)

(SALMO 32 )

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte 
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 


SEGUNDA LECTURA
Hebreos 11, 1-2. 8-19

PRESENTACIÓN

El texto de la carta a los hebreos es una exaltación de los grandes hombres de fe a lo largo de la historia de la salvación. Caminaron por las sendas de Dios, poniendo en él su confianza.

Los cristianos, por el bautismo, participamos, en virtud de la muerte y resurrección de Cristo, en una vida nueva, Esta vida nueva la orientamos desde la fe, la esperanza y el amor.

En este camino, no exento de dificultades, tenemos la ayuda y el ejemplo de los hermanos, sobretodo cuando asoma la tentación del abandono. Hay que ser valientes. Recuerda el autor de la carta a los hebreos que se han pasado momentos difíciles de persecución y ha habido que soportar un "duro y doloroso combate" (10, 32). No hay que perder ahora la esperanza en la recompensa. Aguantar un poco más; el que ha de venir, vendrá sin tardanza.

El justo vive por la fe y por la fe son recordados los antiguos.

Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín.

Por la fe, Henoc, fue trasladado a Dios.

Por la fe, Noé, advertido por Dios, construyó un arca.

Por la fe, Abraham salió de su casa, dejó su tierra, su parentela y siguió el rastro de Dios.

Por la fe, Sara, ya agotada, de Isaac, tuvo hijos numerosos como las estrellas del cielo.

Y en la cumbre de la fe de Abraham, coger el asno, la leña, el cuchillo y el fuego y subir con Isaac al monte Moria. Se fió de que Dios podría devolverle a la vida a su único hijo, garante de la promesa de una descendencia.

Seguirá el autor de la carta a los hebreos con otros ejemplos de hombres de fe: Isaac, Jacob, Moisés, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas...

Todos ellos murieron en la fe, "sin haber conseguido el objeto de las promesas".

Dios no se avergüenza de ellos; con orgullo, él mismo se llama Dios suyo y les tiene preparada una morada.

Eran "hombres de los que no eran digno el mundo" (v38).

HEBREOS 11, 1-2. 8-19

Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.

Por su fe, son recordados los antiguos.

Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.

Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa-, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.

Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos- como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.

Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.

Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.

Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.

Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: "Isaac continuará tu descendencia."

Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos.

Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.

Palabra de Dios

 

ALELUYA (Mateo 24, 42-44)

Estad en vela y estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.

 

 

EVANGELIO
Lucas 12, 32-48

PRESENTACIÓN

Sigue desarrollándose el tema de la semana pasada.

El gran regalo del Padre es el Reino de Dios. ¿Qué hay más importante que él?

Aquellos que acogen el reino se caracterizan por su desprendimiento. Hay que confiar en el Señor y poner cada cosa en su sitio.

¡Cuántas preocupaciones por las cosas materiales! Fijaos en los cuervos, Dios los alimenta; fijaos en los lirios, ni Salomón en toda su gloria se vistió como ellos... "Buscad más bien el Reino, y esas cosas se os darán por añadidura" (Lc 12, 31).

Haz del reino tu tesoro, pon en él tu corazón y lo demás no te importe: "Vended vuestros bienes y dad limosna".

Hay que estar preparados para cuando venga el Señor: vestidos y con las lámpara encendidas. Dichoso quien esté así; el mismo Señor lo sentará a su mesa y le servirá. ¿No se arrodilló el Señor delante de los apóstoles y les lavó los pies?

Hay que estar preparado en todo momento: venga entrada la noche o de madrugada, ya que "a la hora menos pensada, viene el Hijo del Hombre".

El administrador fiel, que cuida de que no le falte de nada a los criados, estará al frente de la casa del señor; el que se aprovecha de la ausencia del señor y abusa de su poder, tendrá el castigo de los administradores infieles.

El que, sabiendo sus obligaciones, no cumple, tendrá más castigo que el que no las cumple porque no sabe.

DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 12, 32-48

Estad preparados

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre."

Pedro le preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?"

El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá."

Palabra del Señor.