PALABRA DE DIOS 

 

PRIMERA LECTURA.
Sabiduría 1, 13-15. 2, 23-25

 

PRESENTACIÓN

La muerte eterna no entraba en los planes de Dios. Él quiere la vida; no es Dios de muertos sino de vivos.
El autor del libro de la Sabiduría (S I a. C.), escribe a los judíos de la diáspora que viven en un ambiente influido por la cultura griega y las doctrinas platónicas de la dualidad cuerpo-alma.

Quiere hablarles desde esa cultura.

Los que buscan a Dios encontrarán la sabiduría y la vida.

No se niega la muerte física, patrimonio de la humanidad; se habla de la muerte final, definitiva y para siempre.

Creados a imagen y semejanza de Dios, estamos llamados a la vida eterna.

Así, pues, la muerte no tiene la última palabra.

Nuestra vida temporal, a través de la muerte física, se convierte en vida eterna para los que son de Dios.

Ahora bien, por envidia del diablo, entró la muerte; él es el señor de la muerte. Los que se deciden por el Maligno, ellos experimentarán la muerte para siempre.

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos.

Si con Él morimos, viviremos con él.

 

 

SABIDURÍA 1, 13-15. 2, 23-25

La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 29

PRESENTACIÓN

Un enfermo ha curado milagrosamente de una enfermedad mortal y da gracias a Dios por el don recibido.

"Te ensalzaré, Señor, porque me has librado...
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa"

Pide a los piadosos que se unan a él en la acción de gracias

"Tañed para el Señor, fieles suyos
dad gracias a su nombre santo"

Tuvo un momento de presunción y Yhavhé apartó su rostro de él; acabó en un estado tal que quedó a las puertas de la muerte

"Yo pensaba muy seguro:
¨No vacilaré jamás¨;
pero escondiste tu rostro
y quedé desconcertado.

Estaba a las puertas del Sehol y ha vuelto a la vida. A la caída del sol viene el llanto, pero con la aurora todo se llena de alegría.

"Al atardecer nos visita el llanto,
por la mañana el júbilo."

Ante esa situación, clamó al Señor y él le escuchó y su duelo cambió en alegría

"Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre"

 

SALMO 29

R/ TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
R/ TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.
R/ TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
R/ TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO

 

SEGUNDA LECTURA
2 Corintios 8, 7.9. 13-15

 

PRESENTACIÓN

Ya en el Concilio de Jerusalén, Pablo había empeñado su palabra para ayudar a los pobres de la Iglesia madre (Gal 2,10).

No lo ha olvidado. La respuesta está siendo buena en las comunidades de Macedonia, que, aun pasando necesidad, han sido muy generosas. No sólo han compartido lo poco que tienen, sino que se han dado ellos mismos en ese signo.

Y las razones que aduce para animarles en la colecta no son otras que las consecuencias de su fe: Cristo, al que siguen, es el modelo en el dar y compartir.

Él se ha dado totalmente. Siendo rico, se anonadó para que nosotros, pobres e indigentes, nos llenáramos de la verdadera riqueza.

Cada uno debe compartir para el enriquecimiento de todos. Y no sólo los bienes materiales. Los judíos han compartido con los gentiles sus privilegios y sus bienes espirituales y los gentiles, con sus bienes materiales, ayudan a los judíos de Jerusalén en esos momentos difíciles (Rom 15, 27)

Así, pues, la nivelación podemos entenderla con una amplitud mayor que el mero compartir bienes materiales.

Que nadie pase estrecheces de ningún tipo, tampoco económico.

Cuando se comparte desde la fe, nos enriquecemos de Cristo, que es nuestra meta.

Cuando se comparte, a nadie sobra y a nadie falta.

En otros lugares hablará San Pablo de los que sólo quieren recibir y de los que no quieren trabajar.

 

SEGUNDA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS 8, 7-9. 13-15

Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres

Hermanos: Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: "Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba."

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
2 Timoteo 1, 10b

Vuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida, por medio del Evangelio.

 

EVANGELIO
Marcos5, 21-43

 

PRESENTACIÓN

San Marcos sigue profundizando en el tema de la fe (recordemos cómo, el domingo pasado, en el Evangelio, Jesús preguntaba a suyos, atemorizados por la tormenta en el mar: ¿Aún no tenéis fe?).

Jairo, el jefe de la sinagoga, tiene una hija con una enfermedad mortal y acude a Jesús para que vaya a su casa a imponer sus manos sobre la niña para que se cure.

En el camino, una mujer ha sanado de su larga e impura enfermedad, no porque ha tocado el manto, sino por su fe: "Hija, tu fe te ha curado", le ha dicho Jesús.

Ha muerto la niña mientras van de camino. Ya no hay que molestar al maestro, ya no se puede hacer nada. ¿No? Jesús le dice a Jairo: "basta que tengas fe".

"La niña no está muerta, está dormida". ¿Cómo va a estar dormida si se han contratado ya a las plañideras?

Los ruidos no son buenos compañeros de las experiencias de fe. Jesús echa a todos fuera. Pedro, Santiago y Juan, testigos de la transfiguración y acompañantes en Getsemaní ,los padres de la niña y la fe en Jesús.

Con su palabra, que San Marcos ha conservado en su original arameo, la niña vuelve a la vida.

Jesús es el Señor de la vida y de la muerte, no sólo del huracán, la tempestad y el mar embravecido.

No es la fe la que cura, es el Señor; pero para que se dé esa curación es necesaria la fe.

La fe es confesar nuestra impotencia y proclamar nuestra confianza en el poder de Dios.

 


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS  5, 21-43

Contigo hablo, niña, levántate

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva." Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente [que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: "¿Quién me ha tocado el manto?" Los discípulos le contestaron: "Ves como te apretuja la gente y preguntas "¿Quién me ha tocado?"" Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud."

Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: "Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas; basta que tengas fe." No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: "¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y dijo: "Talitha qumi" (que significa: "Contigo hablo, niña, levántate"). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra de Dios