PALABRA DE DIOS 

 

PRIMERA LECTURA.
Ezequiel 17, 22-24

Por la alegoría de un cedro que muere y renace habla el profeta del hundimiento de la nación y del renacer mesiánico. Anuncia a Dios presente en todo ello. Una ramita tierna -el esperado descendiente de David- será el cedro noble, que ofrezca universal refugio y abrigo. Por él se sabrá en el mundo que Dios es salvador. Lo aprenderán los mismos pueblos que ahora causan miedo. El profeta habla del reinó de Dios, que será y que es ya, en cuanto que se le espera.

 

PRESENTACIÓN

A veces es imprescindible la historia de Israel para captar plenamente el sentido de un pasaje. Es el caso de hoy. Hacia el año 597 el rey de Babilonia, Nabucodonosor, se lleva a Joaquín (con los notables) cautivo a Babilonia, poniendo como rey vasallo suyo en Judá a Sedecías. Este, que era hermano de Joaquín juró fidelidad al rey de Babilonia, pero el año 588 rompe este juramento de fidelidad y pide auxilio al faraón Ofra. Nabucodonosor reacciona rápidamente y somete por la fuerza a Judá conquistando Jerusalén el año 586.

Teniendo presente este cuadro; podemos comprender el sentido de la lectura de hoy: en la primera parte se nos relatan estos acontecimientos con un lenguaje figurado, pudiendo identificar la primera águila como Nabucodonosor, el Líbano como Jerusalén, el cogollo del cedro como la casa de David y el principal de sus renuevos como Joaquín. La simiente del país es Sedecías y la segunda águila es el faraón. En la segunda parte tenemos la explicación real de los acontecimientos (hoy sólo leemos una parte), que terminan con la requisitoria contra Sedecías por haber roto el juramento y la promesa de restauración final por parte de Dios mismo (de esta promesa leemos sólo un versículo).

La falta de Sedecías es haber roto un juramento (quizá con la falsa excusa de que era con un rey pagano), pero era un juramento que tenía todo su valor, sobre todo al haberse hecho en nombre de Yahvé. En segundo lugar, Sedecías (e Israel) no aceptan la orientación de la historia que les da Dios. Confían más en los poderes humanos que en la voluntad divina. Los profetas, en nombre de Yahvé, detestan siempre la mala fe, la falta de honradez, de sinceridad. No actúan directamente en política por ella misma, sino que únicamente intentan pronunciar la palabra de Dios en el momento oportuno sin dejarse influir ni por la derecha ni por la izquierda, sin querer disimularla cuando no es agradable o no está de acuerdo con lo que quiere la mayoría del pueblo. Ahora bien, esta actitud tiene muchas consecuencias políticas o, al menos, incide de alguna forma en la política. Pero por encima de todo está la honradez en las relaciones con otras naciones. No hay ningún motivo que justifique el juego sucio, de golpes bajos, mediante engaños, y menos aún cuando todo eso tiene una cobertura religiosa, como en el caso de Sedecías. ¡Cuántas veces se desearía escudarse en Dios, en la religión, para hacer lo que a uno le conviene!

El último versículo nos invita a trascender un poco el orden puramente temporal y pasar más allá de la instancia concreta de poder, de dominio, de política, a una visión más universalista: un día el retoño mesiánico plantado por Dios Padre dará verdadero fruto para todo el mundo en la alta montaña del Calvario.

J. PEDROS
 

 

 

EZEQUIEL 17, 22-24

Esto dice el Señor Dios:

-Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré.

De sus ramas más altas arrancaré una tierna
y la plantaré en la cima de un monte elevado;
la plantaré en la montaña más alta de Israel;
para que eche brotes y dé fruto
y se haga un cedro noble.

Anidarán en él aves de toda pluma,
anidarán al abrigo de sus ramas.

Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor,
que humilla los árboles altos
y ensalza los árboles humildes,
que seca los árboles lozanos
y hace florecer los árboles secos.

Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 91

PRESENTACIÓN

* Este salmo es un himno que se asemeja mucho al salmo I. Un hombre piadoso canta la "felicidad", que surge de su contemplación permanente de las "acciones" de Dios, obras de su "amor-fidelidad" (Hessed). En oposición, ve lo efímero de los impíos, cuyo éxito es sólo pasajero y frágil... Mientras los justos se arraigan en la solidez de Dios.

El libro de Job contribuyó a profundizar estas reflexiones, reconociendo con realismo que los "impíos" dan la impresión de una prosperidad total aquí abajo, en tanto que los "justos" pueden darla de fracaso. Es un problema siempre actual. El libro de la Sabiduría (3,1-9), que se lee en las Misas de los mártires, da la respuesta definitiva: "Las almas de los justos están en las manos de Dios. Los "insensatos" creen que los buenos están muertos; sin embargo descansan en paz. Aunque a los ojos de los hombres parecían ser castigados, su esperanza estaba llena de inmortalidad. Los impíos al contrario recibirán el castigo que merecen sus "malos pensamientos".

SALMO 91

R/. Es bueno dar gracias al Señor.

Es bueno dar gracias al Señor
y tañer para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y por la noche tu fidelidad.

R/. Es bueno dar gracias al Señor.

El justo crecerá como una palmera,
se alzara como cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios.

R/. Es bueno dar gracias al Señor.

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso;
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

R/. Es bueno dar gracias al Señor.

 

SEGUNDA LECTURA
2ª Corintios 5, 6-10

El cristiano es el hombre de la esperanza. Esta esperanza la tiene depositada en Jesucristo, para el cual ha firmado un cheque en blanco, sin hurgar demasiado en los detalles de esa nueva vida que El ya ha inaugurado a partir de su resurrección y que nos garantiza si le seguimos fielmente coma discípulos.

 

PRESENTACIÓN

El contexto de estos capítulos de segunda de Corintios es el tema de la Nueva Alianza y su superioridad respecto a la antigua.

Un punto esencial en esta nueva situación es la tensión entre el presente y el futuro, lo que se está viviendo ahora y lo que se espera vivir. Esto último no es algo simplemente futuro, todavía no alcanzado, de ninguna manera. Más bien al contrario: aquello que aún no se vive plenamente ya se tiene en germen ahora. De donde brota la confianza -tema central en la perícopa- como actitud fundamental del cristiano. Este no es una persona simplemente volcada hacia el futuro, sino viviendo lo actual, sabiendo que es una anticipación o comienzo total de aquello.

Esto no quita algunas secuencias experimentables. A Pablo le parece que la vida actual es un destierro del Señor y quería desterrarse de ella para estar definitivamente con El. Es un pensamiento, mejor, un afecto, que, aunque no ve al Señor, lo siente tan presente que añora estar del todo con El, a todos los efectos. Para expresar esto se vale de un juego de palabras intraducible en castellano entre "estar desterrado" y "estar en el hogar". Pero no sería el pensamiento definitivo de la perícopa, sino el indicador de la seguridad que el cristiano tiene de llegar al final y la consecuencia práctica de vivir conforme a ello, cumpliendo cuanto Dios quiere de cada uno.

F. PASTOR
 

2ª CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 5, 6-10

Hermanos:

Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe.

Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.

Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo.

Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN

La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador Cristo; quien lo encuentra, vive para siempre.

 

EVANGELIO
Marcos 4, 26-34

El Reino de Dios no viene prefabricado del cielo, sino que es sembrado por manos humanas en nombre de Dios, y tendrá una larga historia de crecimiento. Eso sí, los hombres que lo siembran no conocerán nunca el misterio que manejan sus manos.

El signo sacramental es algo pequeño, débil, aparentemente ineficaz, pero que lleva dentro el poder de transformarnos, de potenciar un desarrollo armónico y un crecimiento fulgurante. La semilla eucarística fructifica en nosotros a pesar de nuestras debilidades y resistencias. Se siembra en nosotros semilla de vida eterna.

 

PRESENTACIÓN

La breve parábola del grano de mostaza (4, 30-32) encuentra su sentido en el contraste y en la continuidad entre la humildad del punto de partida (un pequeño grano) y la magnitud del punto de llegada (el árbol). El Reino, el Reino grandioso, está ya presente en esta pequeña semilla, o sea, en la vida y en la predicación de Jesús y más tarde en la vida y en la predicación de la comunidad cristiana. Pensamos en la actuación de Jesús: una misión que camina poco a poco hacia el fracaso y un rebaño que se va encogiendo; pueden surgir las dudas y las crisis: ¿cómo compaginar esta situación con la pretensión de universalidad que proclama el Reino? Esta semilla -afirma Jesús- encierra dentro de sí una enorme potencialidad.

Se trata, por tanto, de una lección de confianza válida para entonces y válida, quizás más todavía, para la experiencia de minoría y de diáspora que vive la Iglesia en el seno de la humanidad. Pero no se trata solamente de confianza. Jesús quiere recordar el compromiso que exigen la importancia y el significado de la situación presente: es importante esta ocasión, este encuentro con Cristo; el Reino de Dios está en esta semilla. La humildad de la situación no debe convertirse en motivo de dejadez y de abandono. No se trata de rechazar una cosa sin importancia (como podría sugerir quizás la pequeñez exterior), sino de rechazar ocasiones de consecuencias incalculables. "La enseñanza de esta parábola no concierne propiamente al futuro. No pretende enseñarnos que el Reino de Dios habrá de venir con toda seguridad, o que vendrá pronto, o que el misterio de Jesús dará ciertamente frutos maravillosos. Se trata de hacernos comprender el significado decisivo del tiempo presente". Así pues, la parábola nos enseña a tomar en serio "nuestras" ocasiones, las ocasiones que se ofrecen aquí y ahora, por muy humildes y terrenas que parezcan. Son, en el fondo, ellas las que esconden la presencia del Reino.

Dos conclusiones. Como el Reino está aquí, en medio de las oposiciones y de los fracasos, entonces no tenemos que huir de la historia (aunque ésta sea fragmentaria, equívoca y mezquina). El discípulo sabe ver en todo esto la presencia de Dios. En cierto sentido -y ésta es la segunda conclusión- en el Reino de Dios se desperdician muchas cosas (intentos repetidos, obstinados, como el gesto del sembrador); no se puede ahorrar. Pero se trata sólo de un despilfarro para los que razonan según los cálculos mezquinos de los hombres.

Realmente en el amor no se desperdicia nada, ni tampoco en la actividad de Dios: sólo hay riqueza de obstinación y de fantasía. Dios (y el amor que se le parece) no pretende que cada gesto tenga un fruto, que cada esfuerzo obtenga su recompensa. El amor vale por sí mismo, lo mismo que la atención a los hombres, la obstinación en la solidaridad, la esperanza. Dios se da sin reservas.

MAGGIONI

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS  4, 26-34

En aquel tiempo decía Jesús a las turbas:

-El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra.

El duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.

Dijo también:

—¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.

Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra de Dios