PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA
Deuteronomio 4, 32-34. 39-40

Moisés le recuerda al pueblo de Israel  lo que dios ha hecho por ellos.
     Han sido sus preferidos, ha estado a su lado, han oído su voz y le ha liberado de la opresión de los egipcios.
    Hay que reconocer que Dios es único en el cielo y la tierra y cumplir sus mandamientos.

 

PRESENTACIÓN

A la existencia de Dios se podía llegar por sus obras, especialmente a través del hombre.

Conocerle, conocer sus planes, escuchar su palabra, sólo es posible si él nos lo revela.

El pueblo de Israel ha sido elegido como depositario de la palabra, de los planes y de la voluntad de Dios.

Dios se les ha acercado y les ha hablado; ellos han escuchado "la voz del Dios vivo".

Dios, el único Dios, lo ha elegido y la prueba mayor de esta elección es que les ha liberado de la esclavitud de Egipto para que sean su pueblo.

Israel puede reconocer que el Señor es "único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra", porque ese mismo Dios se lo ha comunicado con sus acciones a favor de ellos.

Así, pues, Dios se les revela como amor hecho entrega, como cercanía y liberación; es su Dios, su único Dios, el Dios de sus padres; es el Dios de la Ley y de las promesas, que cumple, porque es fiel.

La respuesta no puede ser otra que entregarse a Él, ponerse en sus manos y cumplir sus mandamientos. En ello estará la garantía de su felicidad y la de los suyos por siempre.

Si Dios ha elegido en exclusividad a Israel, en consecuencia, Israel deberá servir exclusivamente al Señor, sin irse tras los dioses paganos.

LECTURA DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO 4, 32-34. 39-40

El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos? 

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. 

Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 32

PRESENTACIÓN

El salmo 32 es un canto de alabanza al Señor.

Ya en los primeros versículos se nos presentan las motivaciones de la alabanza y la acción de gracias.

"La palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho
y su misericordia llena la tierra"

Es la Palabra creadora la que hizo todas las cosas; ya lo había dicho el Génesis: "Dijo Dios... y así fue" (Gn 1)

"La Palabra del Señor hizo el cielo,
el aliento de su boca sus ejércitos;
porque Él lo dijo y existió, 
él lo mandó y surgió.

El Señor es también soberano de la historia humana, por eso está cerca de todos, sobre todo, de los que sufren.

"Los ojos del Señor están puestos en sus fieles
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre"

La fidelidad amorosa de Dios nos envuelve como un manto; nos da abrigo, calor y protección. Por eso sólo en Él está nuestra esperanza y nuestra seguridad.

"Que tu misericordia venga sobre nosotros
porque lo esperamos de ti"

SALMO 32

R/ DICHOSO EL PUEBLO QUE EL SEÑOR SE ESCOGIÓ COMO
      HEREDAD.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. 
R/ DICHOSO EL PUEBLO QUE EL SEÑOR SE ESCOGIÓ COMO
      HEREDAD.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió.
R/ DICHOSO EL PUEBLO QUE EL SEÑOR SE ESCOGIÓ COMO
      HEREDAD.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R/ DICHOSO EL PUEBLO QUE EL SEÑOR SE ESCOGIÓ COMO
      HEREDAD.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R/ DICHOSO EL PUEBLO QUE EL SEÑOR SE ESCOGIÓ COMO
      HEREDAD.

 

SEGUNDA LECTURA
Romanos 8, 14-17

La docilidad al espíritu nos hace hijos de Dios.
     Y, si somos hijos, podemos llamar a Dios: ¡Abba! (Padre).
     Y, como hijos, seremos coherederos con Cristo: de sus sufrimientos y de su gloria.

 

PRESENTACIÓN

Decíamos la semana pasada que la fe es posible porque acogemos el Espíritu de Dios que se nos ha dado. Sin él no podríamos decir siquiera. "Jesús es el Señor"

Nuestra salvación pasa por aceptar ese Espíritu, que orientará toda nuestra vida de una manera nueva.

Y esta nueva vida es ser hijos de Dios, y destierra todos nuestros miedos y esclavitudes. El ser hijos de Dios nos lleva a unas relaciones de cercanía, escucha, respeto, como las relaciones de los buenos hijos con sus padres, hasta la confianza de llamarle con el nombre familiar de "Abba".

Acercarnos a Dios como hijos del buen Padre es alejar los miedos, las ideas de Dios como justiciero y castigador, pensar más en su amor que en nuestros esfuerzos y méritos, que siempre se quedan cortos.

Y si somos hijos, somos herederos, aunque sin olvidar nunca que ha sido el "Hijo por excelencia" el que por el sufrimiento y la muerte en la cruz ha ganado para nosotros el poder compartir la herencia. Por tanto, la herencia viene por nuestra unión a Cristo.

Así, pues, la Trinidad actúa en nuestra salvación. El Padre nos hace sus hijos; el Espíritu nos orienta para que sepamos vivir como hijos; el Hijo, el único heredero, se hace hombre, comparte nuestra vida hasta la entrega de la suya, para que nosotros compartamos su vida y su herencia.

ROMANOS 8, 14-17

Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abba!" (Padre)

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abba!" (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Apocalipsis 1,8

Gloria al Padre y al Hijo y al espíritu santo
          Al Dios que es, que era y que vendrá.

 

EVANGELIO
Mateo 28, 16-20

Jesús resucitado se despide de los suyos.
      Antes, les envía a evangelizar y a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
      No les abandona: estará con ellos hasta el fin del mundo.

 

PRESENTACIÓN

Jesús ha convocado a los suyos en Galilea, en un monte.

Tal vez no los convoca en Jerusalén, en el monte Sión, porque Jerusalén deja de ser el centro.

El centro del Nuevo Pueblo de Dios ya no es un lugar, es una persona: Jesucristo, el Hijo de Dios.

Y en un monte, pues en el monte han tenido lugar los grandes momentos de la vida de Jesús: el monte de las Tentaciones, el de la Transfiguración, el de las Bienaventuranzas...

Como en el Sinaí, también para Mateo el monte suele ser lugar de la presencia de Dios; y, en este caso, los discípulos "se postraron" ante Jesús resucitado, no sin que alguno dude.

Con el poder de Dios, envía a los suyos a hacer discípulos "de todos los pueblos". Para ello hay que bautizar y enseñar.

El Bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y de Espíritu Santo se convierte en el signo de pertenencia a los de Jesús. Por él participamos en la vida nueva de Dios, concedida por el Padre mediante la entrega del Hijo y por la fuerza del Espíritu Santo.

Una vida nueva que no es otra que la misma vida de Jesús y que cada uno debemos hacer nuestra.

Y si al comienzo del Evangelio San Mateo nos dice que la Virgen dará a luz al Dios-con-nosotros, (1, 23), al final nos dice que Dios seguirá con nosotros para siempre.

  LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 28, 16-20

Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."

Palabra del Señor