PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA
Hechos 2, 1-11

PRESENTACIÓN

La fiesta judía de Pentecostés era en su origen una fiesta de la cosecha, fiesta de plenitud y abundancia. Al ofrecer las primicias, se hacía ya una profesión de fe ("Mi padre era un arameo errante..."). Más tarde, al don de la tierra y de las cosechas, se añadió el don de la Ley entregada por Dios en el Sinaí.

San Lucas ha tenido de trasfondo la imagen del Sinaí para describir el nuevo Pentecostés. Así, las imágenes del viento, del ruido y el fuego, signos de la intervención de Dios en el mundo de los hombres, presentes en el Sinaí, se hacen presentes también en la casa donde están los apóstoles, como manifestación de la irrupción del Espíritu Santo.

Si el Sinaí selló la Antigua Alianza de Dios con su pueblo, el Pentecostés cristiano, inaugura la Nueva Alianza de Dios con la humanidad. Algunas tradiciones judías afirmaban que en el Sinaí, la voz de Dios se dividía en siete o setenta lenguas de fuego, como las que en el Pentecostés cristiano se posan sobre los apóstoles.

El hablar en lenguas diversas que todos entienden, expresa la universalidad del mensaje. ¿Que se entiende por el don de la glosolalia?, ¿empezaron a hablar como los profetas?, ¿hablaban un lenguaje arcano?, ¿es la capacidad que el Espíritu comunica a la comunidad para que pueda entenderse a pesar de las diferencias?, ¿es el lenguaje del testimonio de vida, que todos entienden?

La diversidad de lenguas que el pecado había producido en Babel, ahora, tras la muerte y resurrección de Cristo y por la fuerza del Espíritu Santo, vuelven a unirse.

La Iglesia nace con carácter de universalidad, por eso será misionera hasta el final de los tiempos.

LECTURA DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2, 1-11

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: "¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 103

PRESENTACIÓN

No es de extrañar que se proclame este salmo el día de Pentecostés, aunque lo ideal sería proclamarlo entero.

Dice San Lucas que, tras efusión del espíritu Santo, los apóstoles se pusieron a proclamar las maravillas de Dios. Y esto es precisamente el salmo 103.

Todos los pueblos religiosos han proclamado las maravillas de Dios en sus poemas, oraciones y reflexiones.

El autor del salmo 103 posiblemente se inspiró en un poema egipcio dedicado al dios sol, de la época en la que los egipcios estaban en Egipto. El salmista habría tomado las ideas y compuso un salmo para el único Dios verdadero, creador de todas las cosas, incluso del sol.

Los versículos elegidos para este día, proclaman la grandeza de Dios y de su obras

"Bendice, alma mía, al Señor
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas."

Todo depende de Él, él es el aliento de vida, aquel que sopló sobre la figura de barro y ésta se llenó de vida; ese aliento de vida es el Espíritu, "Señor y dador de vida".

"Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven al polvo;
envías tu aliento y los creas
y repueblas la faz de la tierra."

Toda la creación debe proclamar la gloria de Dios. Y el salmista se sentirá satisfecho si el Señor acepta su canto de bendición al Dios Creador.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.

(SALMO 103)

R/ ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas.
R/ ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.
R/ ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.
R/ ENVÍA TU ESPÍRITU, SEÑOR, Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA.

 

SEGUNDA LECTURA
1ª Corintios 12, 3b-7. 12-13

PRESENTACIÓN

La comunidad de Corinto pasa por una tentación de sincretismo, de mezclarlo todo, lo que vivían siendo paganos y lo que viven ahora como cristianos.

El mundo pagano pretendía un conocimiento de Dios por medio de trances y fenómenos de éxtasis.

Algunos cristianos tenían el peligro de creer que los carismas que el Espíritu daba a los miembros del cuerpo de Cristo, era algo parecido.

San Pablo quiere ayudar a la comunidad de Corinto a discernir cuáles son los verdaderos carismas.

Ante todo, el verdadero carisma está precedido de la fe. Lo primero que el Espíritu inspira es que Jesús es el Señor; así, pues, todo carisma debe reafirmar la fe.

Y como no hay más que un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, todo carisma, por diferente que sea, debe propiciar la unidad de los creyentes; unidad dentro de la diversidad y la pluralidad de dones de un Espíritu que es Espíritu de libertad.

Todo carisma que no esté dirigido al bien común, no es carisma del Espíritu.

Y los carismas están al servicio del crecimiento de la Iglesia, tanto para su renovación constante, como para mantenerse fiel a la misión.

PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS 12, 3b-7. 12-13

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo

Hermanos: Nadie puede decir "Jesús es Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino, 
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, 
don, en tus dones espléndidos.
Fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
Si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado 
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma al espíritu indómito,
guía el que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones 
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

 

 

 

ACLAMACIÓN

Ven, Espíritu Santo
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos la llama de tu amor.

 

EVANGELIO
Juan 20, 19-23

PRESENTACIÓN

Les había hablado Jesús del Espíritu Santo en la intimidad de la Última Cena: el Espíritu de la verdad, el Espíritu Santo que les irá enseñando todo. También les había hablado de la paz, esa paz era su despedida. Por lo tanto, no deberían estar ni agitados, ni miedosos, ni tristes.

Y los encontramos, al anochecer de aquel domingo, en la reunión comunitaria, encerrados y llenos de miedo.

Su presencia y su paz, promesa de despedida, los reanima, les llena de alegría. Las manos y el costado hablan del acontecimiento terrible de la muerte, pero vuelven a estar juntos y eso es lo que vale.

Y, con la paz, la misión, la tarea, la misma que le había encomendado a él el Padre: proclamar la llegada del Reino de Dios, llamar a la conversión y el perdón de los pecados; dar la Buena Noticia de la salvación a todo el mundo, especialmente a los pequeños, a los pobres, a los que sufren; hay que anunciar el Año de Gracia del Señor.

Comienza la nueva era, sopla sobre ellos, como en una nueva creación, y reciben el Espíritu Santo, Señor y dador de la nueva vida, que la comunican con el poder de perdonar los pecados que se les otorga.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN * 20, 19-23

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Palabra del Señor