REFLEXIONES  

3 - Mayo

4º Domingo de
Pascua

"Quien entre por mí
se salvará"

 

 

REFLEXIÓN - 1

EN LAS MEJORES MANOS

Estamos en la era de las comunicaciones: la radio, la televisión, los diarios, los periódicos y revistas, internet ..., nos ponen los acontecimientos del mundo al instante.

Podemos asistir a grandes acontecimientos mundiales como si estuviéramos en primera fila, mejor aún.

Pero también, a través de los medios de comunicación, cuando son libres, y la libertad de los medios, tanto como el respeto, es necesaria, aunque a veces nos duela, nos ofenda y nos enfade lo que dicen, nos traen ideas y formas de pensar, nos presentan comportamientos, analizan acontecimientos, con frecuencia de forma contradictoria. Muchas veces nos preguntamos: ¿quién tiene la razón? ¿a quién debo escuchar? 

Dice el comienzo del Evangelio de San Juan: "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros"

El Hijo de Dios se hizo hombre para traernos la Palabra de Dios hecha doctrina y vida.

El que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, la Palabra de Dios encarnada, sabe que sólo debe escucharle a él, que debe vivir como vivió él y que desde él juzga los acontecimientos, las ideas y las formas de pensar del mundo.

El cristiano hace de Jesús su Pastor, su guía, porque sabe que está en las mejores manos, porque sabe que él da alimento de vida: él mismo se nos da como alimento en la Eucaristía.

El cristiano conoce la voz de Jesús en él y en los pastores que ha destinado para guardar y guiar a las ovejas.

Jesús Buen Pastor y los pastores que él ha elegido, van por delante de las ovejas, les llevan por buenos caminos, les dan el buen alimento para que estén sanas; dan la vida.

Los malos pastores se distinguen porque no van por delante, porque no sirven al rebaño, sino se sirven de él, porque no se preocupan de qué alimento toman y porque, cuando viene el peligro y la dificultad, abandonan las ovejas a su suerte. Por eso hay tantas personas desorientadas, hambrientas, perdidas, que van "como ovejas sin pastor".

En el Evangelio de hoy, Jesús se presenta también como la puerta del redil, del aprisco, para indicarnos que en él estamos seguros, bien cobijados, que en los momentos difíciles nos vamos a encontrar bien cobijados, al abrigo, no a la intemperie.

En la Eucaristía, el Buen Pastor se nos da como alimento en su Pan y en su Palabra; nos reúne en Iglesia como comunidad de hermanos, como "ovejas de su rebaño".

Él va delante: que sigamos sus pasos, que escuchemos su voz y lleguemos a ese "redil", que es el cielo, la casa del Padre.

 

REFLEXIÓN - 2

IMÁGENES EVANGÉLICAS.

La Eucaristía de hoy está empapada de la presencia de Jesús bajo la imagen del Buen Pastor. En otras páginas del cuarto evangelio, san Juan nos presenta a Jesús -generalmente utilizando sus mismas palabras- bajo imágenes muy ricas y sugerentes: cordero inmolado que quita el pecado del mundo; camino, verdad y vida; luz que ilumina a los que están en las tinieblas; fuente de agua viva para todos los que tienen sed; pan bajado del cielo para dar vida a la humanidad... Hoy nos lo presenta bajo la figura del buen Pastor y de puerta del aprisco. Todas estas imágenes tienen su razón de ser y su explicación en esas últimas palabras del evangelio de hoy: "yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante".

La parábola-alegoría del buen Pastor tiene un gran interés eclesiológico. La Iglesia de Cristo es como un rebaño espiritual, al cual todo el mundo está llamado. Conducido por un solo Pastor (Cristo), vive la misma vida sobrenatural (la gracia) y se alimenta en los mismos pastos (palabra de Dios y sacramentos).

Entre el Pastor supremo y guardián del rebaño y la ovejas, existe una mutua relación de simpatía y de amor efectivo, una vida íntima de familia. Todo el rebaño se beneficia de la muerte del Pastor que dio libremente su vida por las ovejas. Resucitado de entre los muertos, sigue influyendo sobre ellas, sirviéndose normalmente de otros pastores que, unidos sacramental- mente con él y subordinados a él, hacen presente y eficaz su acción redentora.

Estas figuras del evangelio de hoy (puerta y pastor) expresan la función salvadora y mediadora de Jesús y también su estilo de servidor sacrificado que da la vida por sus ovejas. Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tm 2. 5); sólo a través de él la vida y la luz llegan a los hombres, y los hombres llegan a la salvación y al Padre. Jesús no admite ninguna concurrencia en esta función; todas las demás mediaciones -incluso la singular de María- son derivadas y analógicas.

JOSEP M. GUIX

(mercaba)

 

 

REFLEXIÓN - 3

LIBRES PERO NO LIBERADOS

Yo soy la Puerta.

Pocas veces se habrá hablado de la libertad con tanta ambigüedad y confusión como en nuestros días. Hay una «liberación» impuesta por el nuevo contexto social que lejos de ser un camino de crecimiento personal es represión y anulación de una verdadera personalidad humana. «¿Todavía no te has liberado?» Esta es la llamada que se nos hace hoy desde diversos ámbitos de la sociedad, invitándonos a romper con tradiciones, costumbres o fidelidades pasadas, para entrar en otra esclavitud impuesta por nuevas modas y presiones sociales.

Hay quienes se creen más libres por el hecho de romper con todo lo prohibido anulando toda conciencia de culpabilidad. Olvidan que éste es el camino mejor para caer en la irresponsabilidad, el narcisismo autocomplaciente y la esterilidad.

Otros quieren ser «libres como pájaros» y rehúyen todo aquello que puede exigirles compromiso y entrega. Olvidan que estamos hechos para ser libres no como pájaros sino como hombres.

Ser libre es una ilusión si no nos conduce a ser más humanos. ¿Qué es la libertad si no nos lleva a una mayor fidelidad a nosotros mismos, una coherencia mayor con nuestras convicciones más profundas, una búsqueda sincera y sacrificada de lo que puede dar un sentido más digno y noble a nuestra vida?

¿Puede decirse que un hombre «se ha liberado» por el simple hecho de haber superado escrúpulos tradicionales en el campo religioso, moral y social, si vive aburrido, sin proyecto ni horizonte alguno, incapaz de dar sentido a su vivir diario? ¿Puede decirse que «se ha liberado» quien actúa movido únicamente por espíritu de competencia, eficacia y éxito, utilizando su poder para imponerse, lleno de horror ante el fracaso, incapaz de nada que signifique entrega generosa y gratuita al otro? Son muchos los contagiados por eso que alguien ha llamado «el mal de la libertad», es decir, la búsqueda obsesiva de una libertad vacía de contenido, que no quiere saber nada de entrega, fidelidad, solidaridad, crecimiento personal y comunitario. Ser creyente es vivir vinculado a Cristo. Pero precisamente, esa vinculación y adhesión a Cristo es lo que permite al cristiano dar contenido humano a su libertad. El es la puerta que da acceso a la auténtica liberación.

Esta es la promesa de Jesús: «Yo soy la puerta. Quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos». Responder a su llamada, orientar la vida en la dirección que señala su mensaje, comprometerse en construir «el reino de Dios», es lo que puede ayudarnos a conocer la verdadera liberación.

JOSE ANTONIO PAGOLA