INTRODUCCIÓN

3 - Mayo

4º Domingo de
Pascua

"Quien entre por mí
se salvará"

 

 

INTRODUCCIÓN

AYER FUE PASCUA

AYER FUE PASCUA, Y HOY
HOY CRISTO VIVE

Y CON ÉL VIVES TÚ, VIVE LA IGLESIA
EN TIEMPO DE MISIÓN, TIEMPO DE ESPERA
COMO MADRE GESTANTE ESPERANZADA-
CON TEMOR, CON AMOR, ESPERANZADA.


AYER FUE PASCUA Y HOY
HOY CRISTO VIVE.

Y CON ÉL VIVE TODO LO QUE ES VIDA:
LOS TRABAJOS, LOS SUEÑOS, LA UTOPÍA
DE UN MUNDO EN QUE EL AMOR
SEA TODO EN TODOS.


AYER FUE PASCUA. Y HOY,
HOY CRISTO VIVE

EN LA CASA, EL TALLER, ENTRE LAS AULAS
Y EN EL TEMPLO, DONDE ESTE PUEBLO ORANTE
TRABAJA, CANTA, ESPERA
COMO ESPERA LA MADRE, AUNQUE GESTANTE.


Y MAÑANA ...
HA DE SER ASCENSIÓN,
CUANDO CELEBRE
QUE EN EL CIELO EL SEÑOR ES UN AMIGO
QUE RUEGA POR NOSOTROS, QUE PREPARA
EL LUGAR QUE SERÁ FINAL ABRIGO
TRAS LA NOCHE MORTAL QUE NOS AGUARDA.


Y MAÑANA ...
VENDRÁ PENTECOSTÉS
CON VIENTO Y FUEGO
QUE ENCIENDA NUESTRO AMOR,
Y QUE SACUDA EL SOPOR EN QUE LA IGLESIA
SUELE CAER, CUAL CAE EN LA PEREZA
QUIEN OLVIDA QUE TIENE UNA MISIÓN.


Y MAÑANA...
COMO MADRE,
GESTANDO VIDA HA DE CUIDAR LA VIDA,
DENUNCIANDO SEÑALES DE LA MUERTE,
ANUNCIANDO QUE DIOS ESTÁ Y QUE VIENE
A CORONAR LA ESPERA, A HACER QUE LA UTOPÍA
ENCUENTRE AL FIN SU NOMBRE

¡CUANDO ÉL REINE!

Autores: Domingo Ferrari

 

INTRODUCCIÓN

¡ RESUCITÓ!

Sus fieles seguidores, sus hermanos,

volvieron al cenáculo afligidos,

asustados, temiendo ser cogidos

y recibir la muerte por villanos.

 

Van a ungir el cadáver con sus manos

las mujeres, ahogando sus plañidos,

no están todos los ritos conseguidos

y piensan que los riesgos no son vanos.

 

Al llegar al sepulcro se asombraron

por encontrar la piedra removida

y a un ángel que les dice: "No está aquí".

 

Alteradas, corriendo, se alejaron

con el alma exaltada, conmovida,

a ver entre los vivos al Rabbí.

 

Jesucristo se muestra a las mujeres,

les anuncia su marcha a Galilea,

que lo digan sin miedo a la asamblea,

allí se informarán de sus poderes.

 

Todos dudan,

pues son los pareceres femeninos,

y su dolor sortea,

con locas fantasías, la marea

de impaciencias, deseos y quereres.

 

Juan y Pedro deciden comprobarlo.

Allí estaban los lienzos recogidos

y el sepulcro vacío, abandonado.

 

Los soldados dispuestos a velarlo

huyeron del lugar, despavoridos,

¡el Mesías había resucitado!.

 

Los once a Galilea se encaminan

al cerro que Jesús les ha indicado,

cuando le ven venir, resucitado,

ante su gloria espléndida se inclinan.

 

Cuarenta días junto a Él se hacinan,

les promete que siempre irá a su lado,

que no teman, poder le ha sido dado,

sus palabras la inmensidad dominan.

 

Su mandato es que vayan por el mundo

bautizando en la Santa Trinidad

y salvando a las almas en su nombre.

 

Enviará al Espíritu fecundo

que con sus siete dones da la paz

y diviniza el ámbito del hombre.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

INTRODUCCIÓN

MENÚ PARA PASCUA

Por Javier Leoz

1.- Alégrate con el júbilo de la Pascua. Una sonrisa, poco cuesta, y mucho aporta. Pero, la nuestra, no es aquella que nace en el rostro. Brota de una experiencia interna, real y misteriosa, la Resurrección de Cristo. Que la sal de estos días sea tu ALEGRIA.

2.- Asómate al sepulcro vacío. Ten la audacia de escuchar la Palabra de Jesús. De meditarla. De llevarla a tu propia vida. Verás como, lejos de estar desocupada, estará llena del Espíritu de la Pascua. Añade el CALOR de Dios al guiso de tu vida.

3.- Anuncia con convencimiento la Resurrección de Cristo. Comenta, entre los tuyos, la satisfacción de ser cristiano. No olvides que, nosotros, somos hijos del Domingo de la Pascua, del Domingo del triunfo de la vida sobre la muerte. Pregona tus días con el ANUNCIO de lo que crees.

4.- Cree aunque no veas. Hay muchas cosas ocultas a los sentidos y a nuestra vista. El futuro que te espera, si crees, es vivir junto a Dios. ¿Puedes desear algo más grande? Prepara con interés el postre que te aguarda: TU RESURRECCIÓN.

5.- No tengas miedo por muy dura o áspera que te sea la vida. Mira hacia atrás y, en la cruz, verás una razón y tendrás un motivo para seguir adelante. Nunca pueden ser más fuertes las contrariedades que la esperanza de superarlas. No olvides de sazonar tu camino con el pan de la EUCARISTÍA.

6.- Despréndete de las cadenas de muchas muertes que, por lo que sea, te atan o no te dejan ser libre. Piensa un poco qué zonas de tu vida necesitan más libertad (no libertinaje), más contenido (no más cosas), más alegría (no fuegos artificiales). Jesús, si lo deseas, puede ser tu gran libertador. Da consistencia a tus decisiones con el aceite de la PALABRA DE DIOS.

7.- Para ver y creer, hay que acercarse al horizonte desde donde se contempla lo mucho que Dios nos ama: la ciudad donde el Señor nos espera. La Eucaristía, la oración, la Palabra de Dios, son unas lentes privilegiadas por las que vemos cara a cara a Jesús. Elige, como ingrediente de tu mesa, el dulce de la ORACIÓN.

8.- Vive con ímpetu estos 50 días. No te quedes en la pasión de la Semana Santa. Canta gozosamente el aleluya, da gracias a Dios con tu oración personal y confiada. Que no falte en tu menú la música y tu CANTO dedicado al Señor.

9.- Si alguien vivió, en primera línea la Pascua, fue Santa María. No la olvides en estos días. Reza el Regina Coeli al mediodía. Y, en el mes de mayo, dile que Ella es aroma en medio de la Pascua. Coloca en tu mesa, un jarrón con FLORES para Santa María.

10.- La Resurrección de Cristo nos da la clave para entender nuestra existencia: hay que estar con los pies en la tierra, pero mirando al cielo. Hay que levantar la cabeza, mirando al cielo, pero con las manos abiertas hacia los hombres. No olvides gustar los alimentos con los cubiertos de la CARIDAD, LA FRATERNIDAD Y LA SOBRIEDAD.

(betania)