PALABRA DE DIOS 

23 - Junio

SOLEMNIDAD DEL
CUERPO Y LA SANGRE
DE CRISTO

(C)

 

"Comieron todos
y se saciaron..."

 

PRIMERA LECTURA
Génesis 14, 18-20

PRESENTACIÓN

¿De dónde surgió la leyenda que leemos en este capítulo y que se insertó muy tarde en la historia de Abrahán? ¿Del deseo de añadir algo a su gloria, atribuyéndole una hazaña militar? Sea como sea, Dios, autor de la Biblia, quiso que este relato, aparentemente sin importancia, entrañara dos enseñanzas:

Melquisedec era sacerdote del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra. No había recibido la palabra de Dios, como Abrahán; sin embargo, conocía a su manera al que había llamado a Abrahán, y también reconoció a Abrahán. Las personas que Dios llama nunca quedan aisladas, sino que se les da encontrar otros amigos de Dios. Abrahán pagó el diezmo, pero se fue más rico con la alegría de haber escuchado, de boca de este extraño, las palabras que le confirmaban la bendición de Dios.

Melquisedec ofreció pan y vino. ¡Qué extraño el personaje de Melquisedec! En el pueblo de Israel, los reyes no eran sacerdotes, ni tampoco se ofrecía pan con vino en los sacrificios. Pero el salmo 110 y, luego, la carta a los Hebreos (5, 6 y c. 7) ven en este hombre la figura de Cristo, el sacerdote único. Abrahán, por grande que fuera, solamente trabajaba por preparar la venida del que conseguiría a todas las naciones la bendición prometida por Dios. Aquí aparece veladamente Cristo, sacerdote y rey, que consagra el pan y el vino.

LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS 14, 18-20

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo. Y bendijo a Abrahán diciendo:

-Bendito sea Abrahán de parte del Dios Altísimo, que creó el cielo y la tierra.

Y bendito sea el Dios Altísimo, que ha entregado tus enemigos a tus manos.

Y Abrahán le dio el diezmo de todo.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 109

PRESENTACIÓN

Es un salmo-real: la escena se desarrolla en la "sala del Trono" del palacio real de Jerusalén, que se eleva a la "derecha" del Templo cuando uno mira hacia el Oriente. Después de la ceremonia religiosa (la Unción) que tiene lugar en el Templo, viene la entronización mediante un ritual preciso, como el de cualquier corte Oriental: En nombre de Dios, un profeta invita al nuevo rey a "sentarse en su trono"... En los escalones, hay guerreros esculpidos sobre los cuales pasa el rey, pisándolos simbólicamente (los museos de todo el mundo poseen muestras de estas "¡escalinatas reales!")... Luego, se "sienta solemnemente, y el profeta le entrega el cetro, insignia de mando militar y político... Luego recibe su título prestigioso:" "Tú eres el hijo de Dios", engendrado antes que la aurora, porque "tu generación es eterna, en el pensamiento de Dios desde toda la eternidad" (este título de "hijo de Dios" hace parte de la ideología real de todo el Medio Oriente: Egipto, Persia, Asiria)... Y para terminar la investidura, el joven rey es constituido sacerdote (todo rey en Oriente era al mismo tiempo sacerdote, con la función de ofrecer los sacrificios)... Finalmente, el profeta presagia victorias para el nuevo rey: el será juez, el "justiciero" que destruirá a los malvados.

Como ya se ha dicho, los salmos de este tipo no acompañaban necesariamente una entronización efectiva (la realeza duró muy poco tiempo en Israel); se trata más bien de un "revestimiento" simbólico, de una especie de "parábola" para evocar y desear la venida del Rey-Mesías que Dios enviaría a su pueblo: es la espera mesiánica de Israel, la que se expresa en este canto, mediante imágenes de intensa poesía.

(SALMO 109)

R/ TÚ ERES SACERDOTE ETERNO, SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

Oráculo del Señor a mi Señor: 
«Siéntate a mi derecha, 
y haré de tus enemigos 
estrado de tus pies.»
R/ TÚ ERES SACERDOTE ETERNO, SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

Desde Sión extenderá el Señor 
el poder de tu cetro: 
somete en la batalla a tus enemigos.
R/ TÚ ERES SACERDOTE ETERNO, SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, 
entre esplendores sagrados; 
yo mismo te engendré, como rocío, 
antes de la aurora.»
R/ TÚ ERES SACERDOTE ETERNO, SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: 
«Tú eres sacerdote eterno, 
según el rito de Melquisedec.»
R/ TÚ ERES SACERDOTE ETERNO, SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

 

SEGUNDA LECTURA
1ª Corintios 11, 23-26

PRESENTACIÓN

En Corinto han surgido abusos en la celebración de la cena del Señor. Se manifiestan en las divisiones profundas dentro de la comunidad. Esta actitud impide la celebración de la eucaristía, son un atentado contra la comunidad y contra Dios. Pablo recuerda la tradición que se funda en Jesús.

El texto establece una relación estrecha entre la eucaristía y la pasión-muerte de Jesús. Hay que subrayar el título de "Kyrios", señor, que puede indicar una formulación litúrgica. El sentido del cáliz es la realización y ratificación de la nueva alianza.

Al derramar su sangre en la cruz, Jesús sella el pacto escatológico que había anunciado Jeremías (31, 31ss). En el Sinaí, al hacer la alianza, Moisés había derramado la sangre de las víctimas inmoladas (Ex 24, 8).

MEMORIAL:La memoria, memorial, tiene un sentido muy amplio y profundo. La comunidad debe celebrar el "ágape" no para recordar a Jesús muerto, sino para celebrar la memoria del "Kyrios", del Jesús resucitado, presente en la celebración y que hace participar de su cuerpo y sangre. La Iglesia se edifica al reunirse para celebrar la cena del Señor.

PERE FRANQUESA

1ª CORINTIOS  11, 23-26

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»

Lo mismo hizo con la copa después de cenar, diciendo:

«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN (Juan 6, 51-52)
 

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el señor, quien coma de este pan vivirá para siempre.

 

EVANGELIO
Lucas 9, 11b-17

PRESENTACIÓN

Nos hallamos ante un relato. La ocasión está propiciada por el gentío que se ha reunido en torno a Jesús. Dada la hora, los doce aconsejan a Jesús que despida al gentío para que éste pueda proveer a sus necesidades de alojamiento y comida. Ya tenemos, pues, al primer personaje del relato: los doce.

Representan la razón, la lógica. Entra en escena el segundo personaje: Jesús. Proveed vosotros. Representa la sinrazón, la ilógica. Dos personajes, pues, representando dos papeles, dos posturas contrapuestas. El resto del relato lo conocemos,. Cada personaje representa su papel parcamente, escuetamente. El autor del relato no nos distrae con curiosidades sino que va derecho al resultado: todos comieron y aún sobró, tantos cestos cuantos personajes razonables: doce.

Desde el comienzo de su obra, el autor del tercer evangelio viene insistiendo en lo siguiente: fíate de Dios y acontecerá lo que parecía absurdo e imposible. Ha propuesto dos modelos: María (cfr. /Lc/01/38) y Pedro (/Lc/05/05). Ahora vuelve a insistir en lo mismo, poniendo como modelo al propio Jesús. Fíate de Dios y acontecerá lo que te parecía imposible. Esta es la razón de ser de este relato. Fíate de Dios.

DABAR

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 9, 11b-17

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.

Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle:

-Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado.

El les contestó:

-Dadles vosotros de comer.

Ellos replicaron:

-No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.)

Jesús dijo a sus discípulos:

-Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.

Lo hicieron así, y todos se echaron.

El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor