REFLEXIONES  

6 - Marzo

CUARESMA

MIÉRCOLES DE CENIZA

 
"  Tu Padre,
que ve en lo secreto,
te lo pagará"

 

 

REFLEXIÓN - 1

UN TIEMPO FUERTE

En la vida de las personas, de las familias, de los colectivos, hay acontecimientos importantes que se celebran cada año: un cumpleaños, un aniversario , el día de la fundación del colectivo, el recuerdo de un acontecimiento que marcó fuertemente a los que lo celebran.

Y cuando se acerca la fiesta, se comienzan los preparativos, se reúne y se invita a las personas para que, cuando llegue el día, todos estén preparados.

Nuestra familia, la Iglesia, empezamos hoy a prepararnos para nuestra gran fiesta, una fiesta que nos ha marcado profundamente a todos: la Pascua del Señor. Celebramos que hemos sido salvados por la muerte y resurrección del Señor. Y, as-i, cada año cuando se acercan las fechas en las que sucedió este acontecimiento, empezamos a prepararlo, tanto como familia, como Iglesia, cuanto cada uno personalmente.

Cuarenta días antes de la fiesta comenzamos la prepración. Por eso a este tiempo le llamamos Cuaresma.

¿Y cómo preparamos la Pascua?

Por la muerte y la resurrección del Señor, fuimos salvados y unidos a él.

Pero lo que nos pasa es que, con mucha frecuencia, por nuestra debilidad, por nuestro pecado, por que nos olvidamos... nos vamos separando de Cristo, el Señor; nuestra vida se va alejando de la suya.

Por eso la preparación de la Pascua es volver a Jesucristo, restablecer la unión con él. A este paso lo llamamos "conversión"

Volver a Jesucristo, volver a hacer de él el centro de nuestra vida, caminar según sus enseñanzas.

Comenzamos este camino de preparación a la Pascua del Señor con un signo muy antiguo: la ceniza. Con él reconocemos nuestra poca cosa, nuestra debilidad, nuestra separación; pero también con él, queremos expresar que vamos a comenzar el camino de vuelta al Señor. Por eso, la ceniza únicamente debe recibirla quien sinceramente quiere iniciar ese camino de conversión. La ceniza no se recibe por tradición, costumbre o porque siempre se ha hecho así.

La Palabra de Dios nos ha dado algunas pistas que nos ayudarán a recorrer el camino.

El profeta Joel anima nuestra confianza; nos dice que dios es compasivo y misericordioso; San Pablo nos invita a celebrar el sacramente del Perdón: En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios y no echéis en saco roto la gracia de Dios. Y Jesús no habla de tres acompañantes cuaresmales:
       - La oración, personal y comunitaria; en casa y en la Iglesia. en la oración se incluye la lectura asidua de la Palabra de Dios, participar en retiros, charlas, Ejercicios Espirituales...
       - La limosna, el compartir los bienes con los necesitados; también el tiempo, las cualidades; la solidaridad, la visita a los enfermos o a los que están solos, acompañar a los que sufren...
       - el ayuno, que ayuda a purificar el cuerpo y el espíritu; ayuno que es abstenerse de aquello que puede hacer daño al cuerpo o al espíritu; ayuno en los alimentos, pero también ayuno de malas compañías, ayuno de comportamientos pecaminosos, ayuno de programas de TV, libros o revistas que no nos hacen bien... En resumen, purificar el cuerpo y el espíritu, es decir, toda nuestra persona.

Y todo ello de una manera sencilla, humilde y callada. Que lo vea sólo el Padre del cielo.

Que comencemos la preparación de nuestra fiesta con alegría; la Cuaresma es un tiempo fuerte de conversión, pero no es un tiempo triste. "Cuando ayunes, perfúmate la cara", dice Jesús.

Que lleguemos a la Pascua siendo mejores cristianos.

 

 

REFLEXIÓN - 2

SUENA LA TROMPETA

Las lecturas de hoy nos invitan a convertirnos, a ponernos en camino hacia la nueva existencia que Cristo nos quiere comunicar en su Pascua.

a) Como en tiempos de Joel, suena la trompeta convocando a ayuno y conversión.

Muchos cristianos están asustados de la situación presente: la gran sequía de fe y de vocaciones, y las plagas peores que las langostas que arrasan valores humanos y cristianos. ¿Tiene futuro todo esto? La Cuaresma nos viene a responder que sí. Ante todo porque Dios sigue siendo rico en bondad y misericordia, y está siempre dispuesto a perdonar y empezar de nuevo. Y también porque las personas, por amodorradas que estén, pueden sentirse movidas por el Espíritu y cambiar.

Por eso somos invitados a emprender un camino pascual, un camino que incluye la cruz y la renuncia, y por tanto será incómodo. Somos invitados a reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, además de en la sociedad o en la Iglesia, y a cambiar, a dar un viraje, a convertirnos. Conversión se dice en griego «metánoia», que significa cambio de mentalidad.

El gesto penitencial de la ceniza que hacemos hoy, después de la homilía, nos recuerda, por una parte, que somos polvo y al polvo volveremos, cosa que nos hace bien recordar. Y por otra, nos invita a que aceptemos el Evangelio como norma de vida, como mentalidad propia de los seguidores de Jesús.

b) La apremiante exhortación de Pablo a los cristianos de Corinto se repite hoy para nosotros a través de la Iglesia, cuyo ministerio principal es el de la reconciliación: tenemos que saber aprovechar la mano tendida de Dios, la reconciliación que nos ofrece en este tiempo de gracia que es la Cuaresma y la Pascua.

Será bueno que desde ahora pensemos en el sacramento que más explícitamente nos comunica la victoria y el perdón de Cristo: la Reconciliación o Penitencia. «Confesar y comulgar por Pascua» sigue teniendo un sentido pleno: es como mejor nos sumamos e incorporamos los cristianos a la Pascua de Cristo.

c) También nosotros necesitamos que se nos diga que la conversión ha de ser interior. En las tres direcciones que Jesús apunta en el evangelio.

Cara al prójimo, una caridad y una apertura que no busca ostentación, sino que se basa en un amor verdadero y desinteresado. Cara a Dios, una oración que no se conforma con palabras y gestos exteriores, sino que brota del corazón. Cara a nosotros mismos, un ayuno que es autocontrol, capacidad de renuncia de valores secundarios en favor de los principales.

Todo ello -dar limosna, rezar, ayunar- no lo hacemos para llamar la atención, sino con sinceridad y profundidad, para abrirnos a los demás, abrirnos a Dios y cerrarnos un poco a nosotros mismos. Exactamente lo contrario de lo que tendemos a hacer: abrirnos a nosotros mismos y cerrarnos a Dios y al prójimo.

(Aldazábal +)

 

 

REFLEXIÓN - 3

LOS TRES PILARES

Los tres pilares de toda vida religiosa: el compartir, la oración y la renuncia... en la alegría y sólo por Dios.

Cuando dais limosna..
      Cuando oráis...
      Cuando ayunáis...

Son las tres formas tradicionales de la penitencia, en todas las religiones. Su orden no depende precisamente del azar:

-primero "compartir", dar, pensar en los demás...
-después "orar" pasar un poco más de tiempo con Dios...
-en fin, por último, "sacrificarse" imponerse alguna privación...

Sobre estos tres puntos, ¿qué he previsto para los 40 días de la Cuaresma? Tomo mi tiempo en prever... en precisar lo que estoy dispuesto y decidido a hacer.

-Guardaos bien de hacer vuestras obras buenas en presencia de los hombres, con el fin de que os vean. De otra manera no recibiréis su galardón de vuestro Padre.

... No vayas tocando la trompeta delante de ti para ser alabado por los hombres. Tanto en lo que se refiere a la limosna, a la oración o al ayuno, Jesús insiste ante todo en tener discreción.

Jesús nos denuncia la muy frecuente hipocresía de los que actúan para "llamar la atención" de los demás. La búsqueda de sí mismo, el egoísmo, el amor propio pueden infiltrarse en los mejores gestos religiosos.

-Que tu izquierda no sepa lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta y el Padre que ve lo oculto te premiará. Obrar, actuar, sólo por Dios.

¡Lo oculto, lo invisible! ¡es ahí donde está Dios, nuestro Padre! Es a este nivel, a esta profundidad de intimidad que Jesús nos invita a vivir, en todo tiempo, pero especialmente durante la Cuaresma.

Habitualmente y demasiado a menudo vivimos en lo superficial, lo aparente, lo exterior. Buscar la profundidad. Buscar la mirada de Dios. ¡Padre! Estás aquí en este momento y me estás viendo! Y esto es lo que cuenta. Y Tú esperas que yo "dé", que yo "ore", que yo "renuncie a".

-Tú, cuando ores, entra en tu cuarto y, cerrada la puerta, ora a tu Padre que está ahí, invisible...

"Tu Padre está allí, invisible". Estas palabras me revelan el alma profunda de Jesús, y su hábito constante de comunicarse con lo invisible.

-Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lava tu cara..

Uno no esperaba este consejo: "¡perfumaros!" Según Tú, Señor, la Cuaresma no tiene nada que ver con la tristeza. Evidentemente esta fórmula quiere decirnos que hay que mostrar a los demás una cara agradable y alegre.

(NOEL QUESSON)