ORACIONES DE LA MISA 



"Velad"

 

 

 

ORACIONES DE LA MISA

ANTÍFONA DE ENTRADA Is 30, 19.30

Pueblo de Sión, el Señor vendrá para salvar a las naciones.
Él hará oír su voz majestuosa, y llenará de alegría sus corazones.
 

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y rico en misericordia,
que nuestras ocupaciones cotidianas
no nos impidan acudir presurosos al encuentro de tu Hijo,
para que, guiados por tu sabiduría divina,
podamos gozar siempre de su compañía.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
 

PLEGARIA UNIVERSAL

Salgamos al encuentro del Señor, que se acerca a nosotros con designios de paz, y presentémosle confiados nuestra plegaria. Digamos confiadamente: Ven Señor Jesús. (R/. Ven Señor Jesús.)

Para que la Iglesia viva alegre, sin inquietarse por nada, y, llena de esperanza, crea que el Señor está cerca de ella, roguemos al Señor.
(R/. Ven Señor Jesús.)

 

Para que nuestro tiempo, con la ayuda de Dios, goce de seguridad, de alegría y de paz, roguemos al Señor.
(R/. Ven Señor Jesús.)

Para que el Señor, con su venida, conforte los corazones abatidos y fortalezca las rodillas que se doblan, roguemos al Señor.
(R/. Ven Señor Jesús.) 

Para que nuestra fe crea firmemente en los dones que Dios nos promete y, ayudados por la gracia divina, nos dispongamos a recibir los auxilios que él nos envía, roguemos al Señor.
(R/. Ven Señor Jesús.)

Señor Dios, grande en el amor, que llamas a los humildes al esplendor de tu reino, escucha nuestra oración y endereza nuestro camino hacia ti; abaja los montes elevados de nuestra soberbia, para que celebremos con fe ardiente la venida de Jesucristo, tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Dios nuestro,
que te agraden nuestras humildes oraciones y ofrendas;
y ya que carecemos de méritos propios,
socórrenos con tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo Señor nuestro.

Él vino por primera vez en la humildad de nuestra carne,
para realizar el plan de redención trazado desde antiguo,
y nos abrió el camino de la salvación;
para que, cuando venga por segunda vez
en el esplendor de su grandeza,
podamos recibir los bienes prometidos
que ahora aguardamos en vigilante espera.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Bar 5, 5; 4, 36)

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, y contempla la alegría que te viene de Dios.
 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con el alimento espiritual,
te rogamos, Padre,
que por la participación en este santo misterio,
nos enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas
con el corazón puesto en las celestiales.
Por Jesucristo, nuestro Señor.