PALABRA DE DIOS 

10 - Febrero

5º DOMINGO

TIEMPO ORDINARIO

 
"Desde ahora serás pescador de hombres"

 

 

PRIMERA LECTURA
Isaías 6, 1-2a. 3-8

PRESENTACIÓN

Si la semana pasada escuchábamos la vocación del profeta Jeremías, hoy se nos presenta la del profeta Isaías.

Comienza con un encuadre histórico: "el año de la muerte del rey Ozías" de Judá, el rey leproso que se mantuvo en el trono más de cuarenta años y murió en el 739 a.C.. A su muerte comienza la decadencia de los reinos de Judá e Israel y la fuerza invasora de los imperios mesopotámicos, sobre todo, en ese momento, Asiria.

Isaías ha tenido una fuerte experiencia de Dios, posiblemente mientras estaba en el templo; lo dice muy escuetamente: "Vi al Señor". A la hora de expresar esa experiencia utiliza unas imágenes y unos lenguajes propios de la época.

Desde el templo de la tierra sólo se ve la orla del manto de quien está en el templo celeste, servido por querubines y cuya aclamación al tres veces santo llena el cielo y la tierra; su presencia se significa en la nube que lo cubre todo, como en el Sinaí.

Este encuentro con Dios le llena de miedo: él, un pecador, se ha encontrado con Dios, ya no le queda más que morir.

Pero Dios no se le ha acercado para eso. ¿Es impuro?, manda a sus ángeles a purificarlo con carbón en ascuas tomado del altar del Señor.

El Señor se le ha hecho presente, lo ha purificado y le llama para una misión: ir en su lugar (¿quién irá por mi?; pero le deja libertad (¿a quién mandaré?).

La respuesta es generosa e inmediata: "Aquí estoy, mándame".

LIBRO DEL PROFETA ISAÍAS 6, 1-2a. 3-8

Aquí estoy, mándame

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.

Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: "¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!"

Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.

Yo dije: "¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos."

Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: "Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado."

Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: "¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?"

Contesté: "Aquí estoy, mándame."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 137

PRESENTACIÓN

Nos encontramos con un himno de acción de gracias a Dios que cumple sus promesas de salvación; el salmista se hace eco de los sentimientos de gratitud del pueblo liberado de la opresión babilónica.

El salmista alza su voz en el marco de la asamblea del templo o, al menos, tiene como referencia el santuario de Sión.

"Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario
daré gracias a tu nombre"

Se han pasado malos momentos, el sufrimiento ha sido compañero de camino, pero el Señor ha escuchado el clamor, ha barrido dudas y temores, ha surgido, por su acción, una energía nueva, ha aumentado la fortaleza y la confianza

"Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y lealtad.
Cuando te invoqué me escuchaste,
acreciste el valor de mi alma."

Un don tan singular, que todos los reyes de la tierra alabarán al Señor cuando oigan las palabras de su boca.

"Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca"

Se puede confiar en Dios y mirar el futuro con esperanza. Estamos en las manos del Señor y somos obra suya. Que lo que ha comenzado en nosotros, lo lleve a feliz término.

"Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos."

(SALMO 137 )

R/ DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.
R/ DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
R/ DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR

Que te den gracias, Señor,
los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

R/ DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
R/ DELANTE DE LOS ÁNGELES TAÑERÉ PARA TI, SEÑOR

 

 

SEGUNDA LECTURA
1 Corintios 15, 1-11

PRESENTACIÓN

Corinto, ciudad importante entre los mares Adriático y Egeo. Ya en época griega y, ahora, en tiempos de San Pablo, como capital de la provincia romana de Acaya, era una ciudad vibrante; dos puertos, zona comercial y paso de rutas importantes ; pasaban por ella personas de todas las partes del mundo con las ideas más diversas; ciudad abierta a influencias y rica en el pensamiento, aunque esto llevara consigo el riesgo de una relativización de todo.

Este mundo pluricultural va a influir también en la comunidad cristiana de Corinto y puede llevarle a replantearse verdades fundamentales de la fe cristiana. En concreto, hay algunos que niegan la resurrección ("¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? v12).

San Pablo les recuerda el Evangelio que él predicó, en el que creyeron; que era la fe de la Iglesia y la que les salva.

A continuación hará una síntesis del anuncio, del misterio de la fe: Cristo ha muerto y ha resucitado por nuestra salvación. Y la resurrección está atestiguada por muchos: Cefas, los apóstoles, más de quinientos hermanos, él mismo, que recibió esa gracia sin merecerlo.

Él ha proclamado ese evangelio y en ese evangelio han sido salvados; que no vayan por otros caminos.

No deben olvidar que "Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que durmieron" (v20).

"Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos que mañana moriremos"(v32).

Deben cuidarse, pues en la comunidad están surgiendo algunos que "desconocen a Dios" (v34).

1ª CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS  15, 1-11

Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.

Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios

 

ALELUYA

 

Venid a mí, -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres.

 

 

EVANGELIO
Lucas 5, 1-11

PRESENTACIÓN

Tras los episodios de la sinagoga de Nazareth, que proclamábamos las semanas precedentes, Jesús marcha a enseñar a otros lugares, tanto de Galilea como de Judea. Acompañaba su palabra con el signo de las curaciones.

De vuelta a Cafarnaum, a orillas del lago, la gente se agolpaba  a su alrededor para escucharle.

En la orilla, dos barcas y cerca de ellas unos pescadores lavando y arreglando las redes.

Hay aglomeración de gentes en torno a Jesús y él se dirige a los pescadores para que le presten la barca y, desde ella, seguir enseñando.

Tiene planes para estos pescadores.

Para reunir a todos los hombres en la red del Evangelio, Jesús elige y llama a unos colaboradores.

El primer paso para ser colaborador de Jesús en la pesca evangélica es fiarse de él. Pedro, que no ve claro el volver a lanzar las redes, ya que los peces se han alejado, las echa por la palabra del Maestro.

El resultado es tan extraordinario que queda abrumado; ¿quién es Pedro para que Jesús se haya fijado en él?; como decía la primera lectura de Isaías, "hombre de labios impuros", "un pecador", como se define así mismo.

¿Quienes son ellos, Pedro, Santiago y Juan, para ser asociados a la misión de Jesús?. No importa; ellos acogen la invitación de ser "pescadores de hombres".

"Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron" 

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS   5, 1-11

Dejándolo todo, lo siguieron

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad las redes para pescar."

Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes."

Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador."

Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres."

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.