REFLEXIONES  

30 - Junio

13º DOMINGO

TIEMPO ORDINARIO

 
"Te seguiré adonde vayas"

 

 


 

REFLEXIÓN 1

UN CAMINO DE LIBERTAD

Hay algunos no cristianos, y también cristianos, que entienden la vivencia de la fe como una permanente renuncia.

Como soy cristiano, no puedo hacer esto, ni lo otro, ni lo de más allá; p.e. no puedo vivir el sexo como me apetecería, no puedo hacerme rico sin mirar el cómo, no puedo aprovecharme de los demás... Más aún, algunos llegan a envidiar a los que no tienen ni ley, ni moral, ni religión, porque parecen ser los triunfadores.

Para estos, ser cristianos encorseta y oprime; es todo menos ser libres.

Sin embargo, San Pablo nos lo ha dicho bien claro: "Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado".

Algunos se creen libres cuando dan rienda suelta a sus pasiones, apetencias y bajos instintos. En el fondo, son esclavos de sí mismos, no están creciendo como personas.

Ser cristianos es una elección personal, pues, aunque de pequeños nos bautizaron y, después, vinimos con nuestros padres a la iglesia, hicimos la catequesis, recibimos y celebramos los sacramentos..., hasta que no nos decidimos libre y personalmente por Jesucristo, su vida, su palabra, su misterio, no hemos hecho nuestra la fe recibida.

Soy libre de ser cristiano o no, pero, si decido serlo, es porque creo que el seguimiento de Cristo me hace más persona, más humano, me libero de presiones externas, personas, cosas, situaciones... Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es la medida del hombre perfecto.

Si sigo a Cristo, remonto vuelo y, cuanto más lastre tire, más alto llegaré. Soy libre de elegir la libertad.

Elegir a Cristo es elegir vivir en el amor porque él es el Amor de Dios encarnado, porque nos enseñó que el verdadero sentido de la vida es el amor, entendido como entrega total, hasta la muerte, por el bien y la salvación de todos.

Elegir a Cristo es generosidad, seguimiento incondicional, sin apegos, como él, que no tiene donde reclinar la cabeza. Aunque los demás no entiendan que has encontrado la vida y debes seguirla, dejando que "los muertos entierren a sus muertos". Mirando siempre adelante, hacia la meta del Reino de Dios, que esperamos y que, en nuestro caminar cotidiano, debemos ir haciendo ya realidad. No se puede caminar hacia el Reino y estar constantemente mirando hacia atrás, quejándonos de la dureza del camino, de lo que vamos dejando, de las renuncias que vamos haciendo, porque todo esto son lastres que no nos dejan caminar ligeros, que no nos dejan remontar vuelo.

Pidamos al Señor en la Eucaristía que nos haga entender este camino de libertad y nos dé fuerzas para ser generosos a la hora de seguirlo.

 

 

 

REFLEXIÓN  2

HACERSE CRISTIANO

Sígueme

Ser cristiano no es tener fe sino irse haciendo creyente. Con frecuencia, entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no la vivimos como un proceso de crecimiento y seguimiento constante a Jesús.

Sin embargo, en realidad, se es cristiano cuando se está caminando tras las huellas del Maestro. Por eso, quizás deberíamos decir que somos cristianos, pero, sobre todo, nos vamos haciendo cristianos en la medida en que nos atrevemos a seguir a Jesús.

Para no pocos, la vida cristiana se reduce más o menos a vivir una moral muy general que consiste sencillamente en «hacer el bien y evitar el mal». Eso es todo. No han entendido que el seguimiento a Jesús es algo mucho más profundo y vivo, y de exigencias más concretas. Se trata de irnos abriendo dócilmente al Espíritu de Jesús para vivir como él vivió y pasar por donde él pasó.

Por eso, el cristiano no sólo evita el mal, sino que lucha contra el mal y la injusticia como lo hizo Jesús, para eliminarlos y suprimirlos de entre los hombres. No sólo hace el bien, sino que lucha por un mundo mejor, adoptando la postura concreta de Jesús y tomando sus mismas opciones.

No basta buscar la voluntad de Dios de cualquier manera sino buscarla siguiendo muy de cerca las huellas de Jesús. Como ha dicho P. Miranda, «la cuestión no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca donde él mismo dijo que estaba».

A veces pensamos que es difícil saber cuál es la voluntad de Dios en nuestra vida. Y sin embargo, sabemos muy bien cuál es el estilo de vida sencillo, austero, fraterno, cercano a los pobres, que debemos reproducir día a día siguiendo a Jesús.

Hay cosas que son muy claras si nos ponemos a seguir a Jesús. «La voluntad de Dios no es un misterio por lo menos en cuanto atañe al hermano y se trata del amor» (E. Kasemann).

Ciertamente es arriesgado y exigente seguir a Jesús. No se puede servir a Dios y al dinero, no se puede echar mano al arado y volver la vista atrás, puede uno quedarse sin apoyo alguno donde reclinar su cabeza.

Pero es lo único que puede infundir verdadera alegría a nuestra vida. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese "seguir a Jesús", su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.

JOSE ANTONIO PAGOLA

 

 

 

 

REFLEXIÓN  3

DISPONIBILIDAD TOTAL

De camino hacia Jerusalén. Todos los sinópticos hablan de un viaje de Jesús a Jerusalén. Pero sólo Lc ha hecho de él un motivo catequético básico: la vida de Jesús fue también un largo caminar hacia una meta. Durante el mismo, instruyó a la comunidad de discípulos de cara a su propio caminar. El discípulo de todos los tiempos encuentra aquí el canon perenne de su actuación cristiana.

Como telón de fondo del relato están la enemistad y el odio entre samaritanos y judíos: originariamente, de tipo racial; después, además, de tipo político y religioso. El camino habitual de Galilea a Jerusalén pasa por Samaría: Jesús, dirigiendo al grupo galileo de discípulos, irá por él. Pero no es esto lo que molesta a los samaritanos, sino la finalidad del viaje: el ir al templo de Jerusalén lo interpretan como una infravaloración de Garizín. A la propuesta de los discípulos, Jesús reacciona regañándolos: el discípulo no puede moverse por sentimientos de venganza, desquite o intransigencia. Es una crítica de Jesús a las posiciones maximalistas.

Las respuestas de Jesús en cuanto al seguimiento hay que entenderlas en la capacidad de sugerencia que adquiere el lenguaje en una cultura de tipo oral: no es tan importante lo que se dice cuanto lo que se quiere decir. El contenido de las propuestas de Jesús significan, pues, que seguirle, condición de todo discípulo (=cristiano), exige disponibilidad total, radicalidad de entrega y coherencia.

EUCARISTÍA