PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA.
Isaías 53, 10-11

La figura del Siervo de Yhavhé, que podría designar al pueblo de Israel fiel, en medio de las dificultades, también se aplicó al Mesías, que tenía que venir.
     Los primeros cristianos no dudaron en designar a Jesús como el siervo de Yhavhé, pues, entregando su vida como expiación, nos justificó; cargando con nuestros pecados, nos redimió.

 

PRESENTACIÓN

El texto pertenece a los Cantos del Siervo de Yhavhé, en concreto, al cuarto.

El Resto de Israel, el Israel de la fe, va a tener una misión determinada con respecto a todo el pueblo.

Su sufrimiento, su entrega, su paciencia y su fe, no quedarían baldías. Al final, el triunfo: volverían, junto con el Señor, a su tierra. Se abrirían caminos en el desierto.

No han sido inútiles los sacrificios y la disponibilidad al plan de salvación de Dios de tantos que, a lo largo de la historia del pueblo de Dios han sido incomprendidos, perseguidos, denostados y aniquilados. Pensemos en Moisés, los profetas, de entre ellos Jeremías, cuya vida parece que tiene de fondo el autor de estos cánticos. Su vida ha sido salvación para muchos.

Moisés, los profetas, Jeremías, el Resto fiel de Israel...son figuras del gran perseguido y gran entregado por la salvación del mundo: Jesucristo, el Mesías.

La muerte del Siervo, aunque para algunos pueda significar el gran fracaso, forma parte del Plan de Salvación de Dios.

El Siervo, Jesús, ha callado, ha sufrido y descendido al sepulcro; pero el designio de Dios, ha triunfado.

Ha sido una muerte fecunda, como la del grano de trigo enterrado, ha generado vida para todos en una prolífica descendencia.

La muerte, pues, no ha sido el final del camino, ha sido prenda de salvación para todos nosotros, los impíos.

El Siervo de Yhavhé es fiel hasta el final: la muerte como expiación.

Pero de su muerte surge la vida, y vida para siempre.

Cuánto me cuesta acoger el sufrimiento y, junto al de Cristo, convertirlo también en vida.

LIBRO DE ISAÍAS 53, 10-11

Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
y entregar su vida como expiación:
verá su descendencia, prologará sus años
Lo que el Señor quiere prosperará por su mano
Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 32

PRESENTACIÓN

El salmo 32 es un canto de alabanza al Señor del universo y de la historia.

"Aclamad justos al Señor,
que merece la alabanza de los buenos"

Un salmo impregnado de alegría desde el comienzo, ya que se invita a la alabanza acompañándose de instrumentos musicales.

"Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas"

El cuerpo centrar del salmo, aunque hoy únicamente se proclama la última, tiene tres partes:

- La palabra creadora de Dios:

"La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano"

- El Señor es soberano de la historia humana:

"El Señor mira desde el cielo
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra..."

- Dios es el único Señor, por encima de los "señores" de la tierra:

"No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza;
nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva."

Como conclusión, pongámonos en manos de Dios, que tiene los ojos fijos en sus fieles, para librar sus vidas de la muerte.

"Nosotros aguardamos al Señor:
Él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

 

Te doy gracias, Señor, por tu fidelidad; porque eres justo, leal y misericordioso.

Sólo en ti pongo mi esperanza porque sé que te preocupas de mi.

Me libras del hambre y la muerte, eres mi escudo protector.

SALMO 32

R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS, COMO LO ESPERAMOS DE TI.

Aclamad justos al Señor,
que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS, COMO LO ESPERAMOS DE TI.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS, COMO LO ESPERAMOS DE TI.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS, COMO LO ESPERAMOS DE TI.

 

SEGUNDA LECTURA
Hebreos 4, 14-16

Cristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación, que, glorificado, está sentado a la derecha del Padre, es el sumo Sacerdote de la Nueva Alianza.
      Pero, antes, ha pasado por nuestra realidad, igual en todo a nosotros en todo menos en el pecado.
      No creamos que, ahora, es un Dios lejano y frío, al revés; acudamos a Él con confianza para alcanzar misericordia y encontrar gracia.
 

 

PRESENTACIÓN

Hablábamos la semana pasada de la crisis de fe por la que estaban pasando algunos miembros de la comunidad a la que se dirige la carta a los hebreos.

¿Estará producida por la añoranza del sacerdocio y culto del templo de Jerusalén, ante la sencillez del encuentro de los seguidores de Jesús?

El autor recuerda que la grandeza no está en las apariencias externas, sino en lo que se realiza y quién lo realiza.¿Quién puede superar a Jesús a quien proclaman Señor e Hijo de Dios en su profesión de fe?

Únicamente Él es el auténtico Sumo Sacerdote, que no ha entrado una vez al año en en "Sancta Sanctorum"; Él ha entrado de una vez para siempre en el cielo.

Jesús es el verdadero puente entre Dios y los hombres, el auténtico mediador, el que nos ha reconciliado con Dios desde dentro, porque se ha hecho uno de nosotros, "probado igual que nosotros, excepto en el pecado"; y porque está, como Hijo, junto a Dios, hemos participado de la vida nueva.

Conclusión: aun en medio de la sencillez y pequeñez en que vivimos, "mantengamos nuestra fe".

Acerquémonos al "trono de la gracia" confiando en Cristo. Él obtiene para nosotros las gracias necesarias, pues ha sido "proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquidedeq" (5, 10)

Que reavive mi fe en Jesucristo, Sumo Sacerdote que se ha ofrecido por nosotros.

Que viva en la cercanía de aquel que ha sido probado  como nosotros

Acerquémonos a Cristo, que es puerto seguro.

LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS 4, 14-16

Acerquémonos con seguridad a trono de la gracia

Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Mateo 10, 45

El Hijo del Hombre ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos

 

EVANGELIO
Marcos10. 35-45

Si Cristo ha venido a servir y a dar la vida por todos, así ha de ser entre los suyos.
       No hay que caer en la tentación de los jefes del mundo: tiranizar y oprimir.
        Entre los seguidores de Jesús debe ser todo lo contrario: el grande, el que más sirve; el primero, el esclavo de los demás.

 

PRESENTACIÓN

Si el domingo anterior Jesús hablaba de las riquezas y las dificultades que acarrean a la hora de la entrada en el reino, hoy nos habla de quiénes son los primeros en el Reino.

Comienza la reflexión por una petición de los hijos de Zebedeo: ocupar los primeros puestos; y, por supuesto, el poder que ello puede acarrear.

Santiago y Juan, los otros diez, están pensando en las mismas claves que cualquier persona. En el Reino de Dios, como en cualquier reino de la tierra, habrá primeros puestos, estarán los más cercanos al rey. Y si hay doce apóstoles, los doce quieren ser los primeros.

El caso es que el Reino de Dios no es de este mundo y, por lo tanto, no se mueve en los mismos esquemas. Por eso Jesús des contestará a su petición: "No sabéis lo que pedís".

A la puerta de este reino hay un cáliz para beber y un bautismo que recibir.

Son tan fieles y quieren estar tan cerca de Jesús que no les importa beber el cáliz y bautizarse: están dispuestos a dar la vida por su Señor.

No se han dado cuenta que Jesús, con su vida, les ha dado las pautas de cómo hay que vivir en su Reino.

En el Reino no hay que actuar como lo hacen los "jefes de los pueblos", con dominación, tiranías y opresiones.

El ha venido a servir y dar la vida por todos.

Quienes quieran ser de los suyos, tienen que servir, no "servirse"

 

Que no busque, Señor, el poder, el tener; que no  busque puestos de relumbrón.

Que te siga desde la humildad, la sencillez, el desprendimiento.

Que beba el cáliz que he de beber y me ponga al servicio de los hermanos.

Tú eres el ejemplo a seguir.

 

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS  10, 35-45

El hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó:- "¿Qué queréis que haga por vosotros?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replico: "No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron /: "Lo somos" "Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado." Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos."

Palabra de Dios

 NO ES FÁCIL

Recuerdo haber escuchado alguna vez a maestros de espiritualidad a cerca de la importancia de ocupar los primeros puestos.

Primeros puestos en el mundo de la economía y el comercio, primeros puestos en el mundo de la educación, primeros puestos en el mundo de la política...

La razón que daban era que, desde esos puestos, se podría llegar a más gente, se podía hacer más bien, podría hacerse más fácilmente un mundo según quería el Señor.

Algunos, desde esos puestos, fueron unos buenos servidores. Muchos, aceptaron el puesto, la categoría y todo lo que llevaba aparejado y no tanto sirvieron, cuanto se sirvieron.

No podemos olvidar que dentro de cada uno de nosotros hay una tendencia a ser más que los demás, a tener más que los demás, a mandar más que los demás.

Hay que tener unas razones muy fuertes y profundas para renunciar a ese camino y ponernos en el contrario.

¿A quién no le gusta un cargo? ¿A quién no le gusta tener gente que le obedezca?. Lo estamos viendo en todos los estamentos, sociales, políticos, religiosos. ¡Cuántos buscan poder, primeros puestos!

En el mundo de la política es ya una desvergüenza.

En aras de mantener o conseguir el poder, se difama, se miente, se espía...; al final, todo vale para conseguir el "quítate tú que me pongo yo". Estos días lo estamos viendo con una claridad meridiana. Al final, para muchos, lo que importa es conseguir el puesto, no solucionar los problemas.

Es difícil lo que nos pide Jesús a los cristianos, porque también nosotros tenemos tentaciones de grandeza, aunque sepamos que no pueden prosperar.

Pero Jesús no se ha ido con rodeos, ha sido bien claro: " los jefes de los pueblos los tiranizan y los grandes los oprimen". ¡Qué poco cambian las cosas!

"Vosotros, nada de eso".

Entre los de Jesús, la grandeza viene por la actitud de servicio, por la disponibilidad, por la entrega de la vida en favor de los demás.

Esto vale para nuestros comportamientos en la familia: más servidores que servidos.

También en la sociedad: asociaciones. grupos, partidos... podemos estar en actitud de servir a los demás y al bien común. No es el camino para lograr puestos.

En la Iglesia debería ser uno de nuestros principales distintivos. así, las comunidades cristianas serían más testimoniales y misioneras.

Decían de los primeros cristianos: "Mirad cómo se aman". Y amar es darse, es poner lo que uno es y lo que uno tiene al servicio de los demás.

"El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida por todos".

Para algunos, vivir así es de tontos. Para nosotros es seguir de cerca al Señor, vivir según sus enseñanzas.

Pidámosle en esta Eucaristía la fuerza necesaria, pues nosotros solos no podemos nada.