PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA.
Sabiduría 2, 12. 17-20

Oyendo lo que el libro de la sabiduría pone en boca de los impíos nos parece asistir al acecho y persecución de Jesús, pero también al de tantas personas de bien que, a lo largo de la historia, han sido perseguidas por su fe, por sus ideas altruistas y de defensa de un mundo mejor y más justo.

 

PRESENTACIÓN

El autor del Libro de la Sabiduría, se coloca en el lugar de los impíos y va desgranando las razones por las que no merece la pena ser justo: p.e. "la vida es corta y triste", "pasaremos como quien no existió", "¡Venga!, a disfrutar de los bienes presentes"... ¿Y con relación a los demás?: "Atropellemos al justo, que es pobre", "no respetemos las canas venerables del anciano", "que sea nuestra fuerza la norma del derecho"...

La verdad es que nos parece estar escuchando a personas de nuestro tiempo.

Sin embargo, en el fondo, los impíos se sienten acusados por la vida de los justos, opuesta a la suya; su forma de proceder les molesta, van por otro camino, el camino del Señor y el cumplimiento de sus mandatos; viven la esperanza de tener un destino glorioso en Dios.

Creen los impíos que si aniquilan al justo se demostrará si Dios ayuda o no: "Vamos a ver si es verdad lo que dice comprobando cómo es su muerte", "lo someteremos a tormentos despiadados para... comprobar su temple".

Cómo suenan estas palabras a las de los cantos del Siervo de Yhavhé del libro de Isaías y cómo vemos reflejado en el Justo a Jesús, difamado, perseguido y aniquilado.

Pero tenemos que seguir con la conclusión de la reflexión que hace el sabio: "Así discurren y se engañan (los impíos) porque los ciega su maldad" (v21), "La vida de los justos está en manos de Dios y no los tocará el tormento" (3,1).

Que la autenticidad de mi vida descubra y denuncie el pecado de nuestro mundo.

Tu vida terminó en la cruz y salvó al mundo.

Que una mis sufrimientos a los tuyos.

 

LIBRO DE LA SABIDURÍA 2, 12. 17-20

Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Se dijeron los impíos: "Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 53

PRESENTACIÓN

Un perseguido acude a Dios para que le ayude, le dé fuerzas y lo salve de las manos de los enemigos.

Tal vez el salmista esté pensando en David, perseguido por Saúl y que, al refugiarse entre extranjeros, éstos quieren traicionarle.

Sólo con la ayuda de Dios podrá salir de su situación.

"Oh Dios, sálvame por tu honor,
sal por mí con tu poder"

"Algunos de Zif fueron a la loma a decir a Saúl: David está escondido entre nosotros, en los picachos, en Jores, en el centro de Jalquitá, en la vertiente que da a la estepa" (1Sam 23, 19-20a)

"Unos hombres extranjeros (insolentes)
se alzan contra mí
y hombres violentos me persiguen a muerte
sin tener presente a Dios"

En la angustia, al sentirse acorralado, el perseguido pone su vida en manos del que puede ayudarle:

"Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida"

Pide, lógico en la época en la que se escribe el salmo o a la que se refiere, la justicia del Talión.

"Devuelve tú su maldad a mis contrarios
destrúyelos por tu fidelidad"

Este salmo ha sido recitado y releído a los largo de la historia en momentos de persecución y cuando los "pobres de Yhavhé" se han visto oprimidos por los poderosos sin Dios.

"Te ofreceré un sacrificio voluntario
dando gracias al Señor, porque es bueno"

En Ti pongo mi esperanza

Tú siempre escuchas los gemidos de los que sufren.

Cuando me rodean las incomprensiones sólo en ti encuentro refugio.

Mi vida la pongo en tus manos como sacrificio de acción de gracias.

SALMO 53

R/ EL SEÑOR SOSTIENE MI VIDA

Oh Dios, sálvame  por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende mis palabras.
R/ EL SEÑOR SOSTIENE MI VIDA

Porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos
me persiguen a muerte,
sin tener presente a Dios.
R/ EL SEÑOR SOSTIENE MI VIDA

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré
un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre,
que es bueno.
R/ EL SEÑOR SOSTIENE MI VIDA

 

SEGUNDA LECTURA
Santiago 3, 16-4, 3

De Dios no pueden venir la violencia y el odio, porque Dios es Amor.
      Santiago dice que la sabiduría que viene de arriba es amante de la paz. Las luchas y los conflictos salen de nosotros, de nuestros egoísmos y pecados.

 

PRESENTACIÓN

De Dios no puede venir el mal, el odio y la violencia, porque Dios es Amor.

" La sabiduría que viene de arriba, es decir de Dios, es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera".

Por lo tanto, hay que dejarse conducir por Dios.

Cuando nos dejamos llevar de nosotros mismos, de nuestros egoísmos, envidias y rivalidades, vienen los desastres, "guerras y contiendas".

Esta idea estaba en el trasfondo del discurso del Papa en Ratisbona, que tan interesadamente ha sido malinterpretado.

Los odios, las guerras, las violencias, los terrorismos, la destrucción de la vida, nunca son "santas".

Todo ellos es fruto de nuestras bajas pasiones que nos llevan a tener cada vez más, a ser más fuertes, a dominar y oprimir.

º"¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros?" - Vuestras pasiones, codicias y envidias, nos dice la carta de Santiago.

Y cuando sólo pensamos en nosotros mismos, hasta la oración se vuelve interesada y egoísta y, por lo tanto, ineficaz: "Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones".

 

 

 

 

 

 

Bienaventurados los que buscan la paz.

Dichosos los que son capaces de romper su orgullo, su vanidad, sus ansias de poder y dominio.

Que ni me queje si no hago el esfuerzo de salir de mis pasiones.

LECTURA DE LA CARTA DE SANTIAGO 3, 16-4, 3

Los que procuran la paz están sembrando paz, y su fruto es la justicia.

Queridos hermanos:

Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante y sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros?¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
2 Tes 2, 14

Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

 

EVANGELIO
Marcos 9, 30-37

Jesús sigue adoctrinando a los discípulos sobre su pasión, muerte y resurrección; mientras, ellos, discutiendo sobre el lugar que van a ocupar en el Reino del Mesías.
      En el Reino del Señor, las cosas son al revés: hay que servir, no servirse.

 

PRESENTACIÓN

Ya ha dejado Jesús la actividad pública en Galilea. De hecho, la atraviesa sin detenerse.

Su preocupación, los discípulos y, más en concreto, los Doce.

Debe intruirles y, fundamentalmente, en lo esencial: El Mesías tiene que ser entregado, lo matarán y resucitará. Se lo había dicho. A Pedro, que quería disuadirlo, le ha llamado Satanás y, ahora, por segunda vez, debe repetir el anuncio; pero siguen sin entender.

No se dan cuenta que la Escritura hablaba con frecuencia del sufrimiento del Justo, del Profeta, del Mesías...: el profeta Jeremías, los cantos del Siervo de Yhavhé de Isaías, los Salmos... Y es que la idea del Mesías y del Reino que tenían los discípulos iba por otra parte.

"¿De qué discutiais por el camino?" Ellos callan; están repartiéndose los primeros puestos en el Reino. Ya se les ha olvidado aquello que poco antes les había dicho: "El que quiera venirse conmigo..., cargue con su cruz".

Y siguen las "lecciones" del Maestro a los Doce.

Al Reino del Mesías se entra por la puerta del seguimiento: seguirle en la pasión y muerte, para seguirle en la vida; seguirle, colocándose en el último sitio, para estar sentado a la derecha.

Si él está en la sencillez, pequeñez e indefensión del niño, se le acoge en los sencillos, pequeños e indefensos.

Me estás diciendo que servir, entregar la vida hasta la muerte es el camino de la vida y resurrección y que Tú la vas a ganar para nosotros.

Y con frecuencia, la única preocupación soy yo mismo: ser el primero, ser importante.

Me cuesta entender que el camino del discípulo es el del Maestro: servir, ser el último, ponerme en tus brazos como el niño en los de su madre.

 DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS  9, 30-37

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará." Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: "¿De qué discutíais por el camino?" Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó llamó a los Doce y les dijo: "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos." Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: "El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado."

Palabra de Dios