REFLEXIONES  

 

 

REFLEXIÓN - 1

UNA RESPUESTA

El pueblo de Israel, en el desierto, mientras caminaba hacia la tierra prometida, sintió la protección del Señor, pero cuando se encontró con dificultades, murmuraba contra Dios y contra Moisés.

También nos suele pasar a nosotros algo parecido: cuando las cosas nos van bien, ¡qué bueno es el Señor!, cuando las cosas se nos ponen peor, estamos tentados de echarle las culpas a Dios y rechazarlo.

Josué invita al pueblo a reflexionar sobre las acciones de Dios. En medio de alegrías  penas, de éxitos y de fracasos, de sufrimientos y luchas, se han dado cuenta de que Dios ha estado ahí, a su lado. Ahora ellos deben responder a Dios y lo harán: "¡lejos de abandonar al Señor!", "serviremos al Señor:¡es nuestro Dios!".

Ha hablado Jesús de la gran generosidad de Dios: Él es el gran don de Dios que se da como pan de vida eterna, como cuerpo y sangre que se entrega y se derrama para la salvación del mundo.

Las palabras de Jesús han sido corroboradas por signos: enfermos curados, pan que se multiplica, cercanía a los pequeños, pobres y débiles.

Ahora, Jesús, invita a dar una respuesta. 

Los judíos, sin embargo, murmuran y se escandalizan y los discípulos dicen: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?, y le abandonan..

Hay, con todo, unos pocos que se fían de Jesús: los Doce. Para ellos Jesús tiene palabras de vida eterna; ellos creen que Jesús es el "Santo consagrado por Dios".

Nuestra fe se fundamenta en la fe de aquellos "Doce".

En los momentos fáciles y difíciles, cuando nos vaya mejor o nos vaya peor, cuando entendamos más o entendamos menos, , debemos decir como aquellos israelitas: "¡Lejos de abandonar al Señor!", "Serviremos al Señor. ¡es nuestro Dios!".

Cuando en la sociedad en la que vivimos nos tienten con tantas cosas a dejar los caminos del Señor; cuando nos presenten mundos fáciles y de fantasías; cuando nos digan que sin Dios se está mejor, se es más libre, puede uno hacer lo que le dé la gana; cuando nos presenten como meta final el propio yo con sus apetencias, debemos decir como los Doce: "Señor, ¿a dónde iremos? Tú tienes palabras de vida eterna".

Nuestra fe en el Señor debe estar por encima de todo y nuestra vida según Él, también.

 

REFLEXIÓN - 2

LAS SEGURIDADES

Las reacciones de la gente y de los apóstoles cierran este inciso joánico en el interior de la lectura continua de Marcos.

Este fragmento nos reporta la crisis final del ministerio de JC en Galilea, que la tradición sinóptica también recuerda, y el paso a una dedicación más plena al grupo de los doce fieles. En efecto, un buen número de gente que le seguía, ante el mensaje que Juan ha concentrado en el discurso que hemos leído en estos tres días, dejó de tener interés por JC y lo abandonó. Y el motivo no fue sólo, ciertamente, el malentendido sobre el comer la carne y el beber la sangre. El "modo de hablar inaceptable" es todo el proceso que JC les ha marcado: aceptar que lo que merece la pena no es el pan material que JC pueda dar (milagros, bienestar, fuerza política), sino algo más permanente, este pan capaz de dar vida eterna es JC mismo, aquel hombre normal que pretende haber bajado del cielo; aceptar, finalmente, que la participación de la vida de JC se hace realidad en una carne y una sangre que el hombre puede comer.

Muchos de los seguidores "vacilan" ante este mensaje, y como respuesta JC les anuncia una nueva vacilación (un nuevo escándalo), aún más definitivo: el de la cruz, donde el Hijo del hombre se manifestará glorificado no sólo como un hombre normal, ¡sino en la situación de un hombre fracasado! Por eso solamente quien quiera situarse más allá de "la carne" (=el modo de ver las cosas que el mundo tiene) y aceptar la guía del Espíritu es capaz de creer y colocarse en la órbita de la vida. Porque -repite JC- el hombre no puede, por sí mismo, aceptar a JC y caminar hacia él: es un don del Padre que el hombre acoge.

Así, muchos de los seguidores no quieren entrar en este juego y aceptar a JC como fuente de vida. Entonces JC se dirige a los doce y tiene lugar aquella escena que los sinópticos nos sitúan en Cesarea de Filipo. JC, con un tono que deja adivinar su amargura (en los sinópticos esta amargura no está tan destacada pero también está: allí, después de constatar que la gente no ha comprendido quien es, JC quiere comprobar si los discípulos lo entienden), quiere saber si aún queda alguien con ganas de emprender el camino que él ha venido a traer. Y Pedro responde, de un modo también más emotivo que en los sinópticos, expresando ante todo una viva adhesión personal y vital ("¿A quién vamos a acudir?"), aceptando después que las palabras (la revelación) de JC dan la vida eterna, y profesando finalmente la fe en su mesianidad.

JOSÉ LLIGADAS

www.mercaba.org

 

 

REFLEXIÓN - 3

LAS CRISIS DE FE

1. Jesús conoció en algunos momentos de su vida crisis, murmuraciones, incredulidades. No todos sus discípulos fueron fieles: hubo un traidor; y en repetidas ocasiones padeció incomprensión familiar y oposición por parte de las autoridades. Incluso toda su vida terminó en un aparente fracaso. Nosotros también nos vemos tentados por el desaliento, el escepticismo y la incredulidad. Entonces desistimos, nos alejamos, nos «desapuntamos»...

2. Los que abandonan a Jesús critican la dureza o necedad de su mensaje, que consideran una tontería o una locura. En el fondo, si el Mesías no es rey poderoso y milagroso, no interesa. Muchos de sus discípulos esperaban de la religión nacionalista un triunfo terreno, una victoria por las armas, una expulsión de los usurpadores... Representan a la carne sin espíritu. Son los que confían en la conquista, el dominio, el confort, el lujo... Quieren un mesías dominador, una Iglesia fuerte y triunfante y un mundo construido con el poder del dinero y de la fuerza militar.

3. En cambio, los que escogen la emancipación y la libertad para expresar el acto de fe pascual en Jesús son nacidos del Espíritu, capaces de rehacer una nueva humanidad. Confían en la entrega personal. A éstos -representados por Pedro cuando afirma tajantemente: «Nosotros creemos»-, el Padre les «concede» sabiduría, talante cristiano y capacidad de optar firmemente por la conversión.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Cómo superamos los momentos de crisis?

¿Somos capaces de expresar públicamente la fe?

CASIANO FLORISTAN