PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA.
Proverbios 9, 1-6

En el Antiguo Testamento, la sabiduría es Dios.
      Dios planta su casa entre nosotros y nos prepara una mesa. Todos son llamados a ella, especialmente los que se creen autosuficientes: los "inexpertos", "los faltos de juicio".
 

 

PRESENTACIÓN

La Sabiduría es un atributo de Dios.

El autor del libro de los Proverbios llaga a personificarla para hacer más eficaces las llamadas de Dios a la humanidad.

Dios está en medio de nosotros, "se ha construido su casa plantando siete columnas". Quiere que nos sentemos con él a su mesa, al banquete que nos ha preparado para alimentarnos desde dentro.

El banquete es un momento privilegiado de compartir, de unión, de amistad y cercanía. Y eso es lo que Dios quiere para nosotros, esa es la verdadera sabiduría.

Esa sabiduría divina no la dan títulos universitarios, tampoco está destinada para los autosuficientes, para los preocupados únicamente de sí mismos.

Como en el evangelio el rey envió criados a los caminos a llamar a todos los que encuentren, también aquí "ha despachado sus criadas para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad".

Son los pobres, los sencillos, los "inexpertos", los "faltos de juicio", a quienes ha llamado a la mesa de la sabiduría, a su mesa.

Quien se sienta en la mesa del Señor y se alimenta de él, es el verdaderamente sabio.

"Gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los "sabios" y entendidos y las has revelado a la gente sencilla" 

 

 

 

Danos tu sabiduría a nosotros inexpertos y faltos de juicio, pues nos vamos tras otras "sabidurías"

LIBRO DE LOS PROVERBIOS 9, 1-6

Comed de mi pan y bebed el vino que he mezclado

La sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: "Los inexpertos que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: "Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia.""

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 33

PRESENTACIÓN

Como la semana pasada, seguimos con el salmo 33.

Recordamos que es un canto de acción de gracias a Dios por los beneficios que el salmista ha recibido de Él.

Que todos experimenten los beneficios de Dios, especialmente los humildes, los que ponen su confianza en él.

"Bendigo al Señor en todo momento
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren."

A quienes se han sentado a la mesa de la sabiduría, a la mesa del Señor, no les falta de nada; no así a los que se sientan a su propia mesa.

"Nada les falta a los que lo temen,
los ricos empobrecen y pasan hambre"

Y no pueden faltar los consejos del sabio. Si amas la vida y deseas días de prosperidad,

"Guarda tu lengua del mal
tus labios de la falsedad;
apártate del mal y obra el bien
busca la paz y corre tras ella."

No olvidemos que el Señor está cerca de los que tienen roto el corazón  y salva a los espíritus hundidos, pues

"El Señor rescata el alma de sus siervos,
nada habrán de pagar los que el él se cobijan."

 

Te alabo y te bendigo, Señor, porque te das totalmente a nosotros y, de esa manera, nada nos falta.

Sin ti, el rico es pobre y pasa hambre; contigo viene la prosperidad.


SALMO 33

R/ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
R/ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre, 
los que buscan al Señor no carecen de nada.
R/ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR
 

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
R/ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.
R/ GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR

 

SEGUNDA LECTURA
Efesios 5, 15-20

San Pablo nos hace una llamada a la sensatez y la sensatez es darnos cuenta de lo que el Señor quiere de nosotros y hacerlo.
      Llenos de su Espíritu, el Señor debe estar en el centro de nuestra vida. La oración y la Eucaristía tienen un lugar preferente.

 

PRESENTACIÓN

San Pablo exhorta a la reflexión. ¿Qué camino estamos llevando? El de la sensatez o el de la insensatez. ¿Vivimos según la sabiduría de Dios o la del mundo?

Es el momento de vivir según Dios; no podemos seguir nuestros instintos o nuestras malas inclinaciones, "porque vienen días malos"; no es tiempo de vivir de la carne y el pecado sino del Espíritu.

Ésta advertencia de San Pablo nos viene muy bien a nosotros. Necesitamos un momento de reflexión para no dejarnos llevar por el torbellino de esta época de evolución y confusionismo. Debemos saber dónde estamos y qué comportamiento se espera de nosotros, los seguidores de Cristo.

Somos ciudadanos del cielo que vamos caminando por esta tierra. En nuestro peregrinar necesitamos de las cosas de este mundo, pero debemos rechazar aquellas que nos desvían del camino, que no nos llevan hacia la meta.

Y como ciudadanos del cielo, debemos vivir ya en las categorías del Reino.

Para ello es muy importante que la comunidad se reúna a celebrar su fe con aquellos signos que le ha dejado su Señor, especialmente la "Acción de gracias", la Eucaristía.

Señor, que en los tiempos malos estemos aferrados a ti; que vivamos como tú quieres.
Que tu Espíritu aliente nuestro caminar.

DE SAN PABLO A LOS EFESIOS 5, 15-20

Daos cuenta de lo que el Señor quiere

Hermanos: Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere. No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Juan 6, 57

El que come mi carne y bebe mi sangre -dice el Señor-, habita en mí y yo en él.

 

EVANGELIO
Juan 6, 51-58

Jesús termina el discurso del pan de vida diciendo que nos da como alimento su cuerpo y su sangre.
     Quien se alimenta de él tiene vida eterna y resucitará en el último día.
     Se produce una profunda unión: Cristo y el discípulo.

 

PRESENTACIÓN

Había empezado Jesús su discurso diciendo a los judíos: "Yo soy el pan de la vida"; y la primera reacción fue no creer, criticar y murmurar contra Jesús.

Pero Jesús siguió diciendo que no sólo era el pan de la vida, sino que había bajado del cielo, que venía de Dios y que el que coma de ese pan vivirá para siempre.

Vuelven a criticarle: ¿quién se ha creído que es el hijo de José?

Pero él sigue adelante y da un paso más: "el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo"

Y siguen las críticas: ¿Cómo puede darnos a comer su carne?

Y es que en el pan de vida se entrega él mismo: el Hijo de Dios encarnado, hecho carne.

La Palabra se hizo carne, habitó entre nosotros y se entregó hasta la muerte por nuestra salvación, por nuestra vida.

Después de la muerte en la cruz, de la entrega de su cuerpo y su sangre y de la resurrección, entendieron los suyos el significado de aquellas palabras que sonaban tan extrañas y tan duras; entendieron aquel gesto y aquellas palabras de la Última Cena y de la Acción de Gracias hecha en memoria suya.

Aquel pan de vida hecho Cuerpo y Sangre de Cristo, que se come, realiza la unión profunda entre el maestro y el discípulo, entre el Señor y el servidor, entre el Padre y el hijo, y lleva a la resurrección en el último día.

Tengo hambre de vida y eternidad, ¿quién me la puede dar?

Tú te entregas como alimento de vida eterna.

Dame tu pan, dame tu Cuerpo y tu Sangre en el sacramento de la Eucaristía.


DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 
6, 51-58

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre."

Palabra de Dios