PALABRA DE DIOS 

Domingo 2º
Tiempo ordinario (b)


 

"Maestro, ¿dónde vives?"

 

 

PRIMERA LECTURA.
1 Samuel 3, 3b-10. 19

Los primeros capítulos de los libros de Samuel están dedicados al profeta: su nacimiento y su infancia; el resto trata fundamentalmente de la monarquía de Israel, el comienzo de la misma.
    Hoy escuchamos la llamada de dios al pequeño Samuel. Ayudado por el sacerdote Elí, responde al Señor: Habla, señor, que tu siervo te escucha.

 

PRESENTACIÓN

La lectura del libro de Samuel nos habla de la vocación del profeta. Una bella narración, pero que no se queda únicamente en eso.

Ya su nacimiento fue especial, pues su madre, Ana, era estéril y había prometido que, de tener un hijo,  lo consagraría al Señor. Y así,  cuando nació Samuel lo ofreció al templo para que sirviera al Señor, y lo puso bajo el cuidado del sacerdote Elí.

Samuel recibió su vocación profética hacia el año 1050 a.C. en el santuario de Silo.

Samuel será una de las figuras que dejarán huella en Israel, junto a Moisés y a Aarón.

Fue un jefe espiritual y político, con funciones sacerdotales y de administración de justicia; será el encargado de ungir a los dos primeros reyes de Israel: Saúl y David; también ejercerá de profeta entre los reyes y Dios, pues será el portador de su palabra.

Dos frases encuadran la narración de la vocación de Samuel: "En aquel tiempo era rara la palabra de Yhavéh, y no eran corrientes las visiones", al comienzo y "Yhavéh estaba con él y no dejó caer en tierra ninguna de sus palabras", al final.

En la vocación de Samuel encontramos el modelo de respuesta a la llamada de Dios. Es demasiado pequeño y ha necesitado la ayuda del sacerdote Elí para comprender, pero cuando ha entendido quién le llamaba, se ha puesto, al punto, a su disposición: "Aquí estoy", "Habla, Señor, que tu siervo escucha".

 

PRIMER LIBRO DE SAMUEL  3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel y él respondió:

—Aquí estoy.

Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:

—Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

Respondió Elí:

—No te he llamado; vuelve a acostarte.

Samuel volvió a acostarse.

Volvió a llamar el Señor a Samuel.

El se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo:

—Aquí estoy, vengo porque me has llamado.

Respondió Elí:

—No te he llamado, vuelve a acostarte.

Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.

Por tercera vez llamó el Señor a Samuel y él se fue a donde estaba Elí y le dijo:

—Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho y dijo a Samuel

—Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.»

Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes:

—¡Samuel, Samuel!

El respondió:

—Habla, Señor, que tu siervo te escucha.

Samuel crecía, Dios estaba con él, y ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 39

PRESENTACIÓN

Es un salmo de acción de gracias a Dios que ha escuchado los gritos de angustia de quien se dirige a Él.

Está lleno de confianza, ya que él es "pobre y desgraciado", como dice al final del salmo

"Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor cuida de mí"

Por lo tanto, su confianza ha estado puesta en el Señor y Él no le defrauda.

"Yo esperaba con ansia al Señor:
se inclinó y oyó mi grito de auxilio"

El Señor ha estado a su lado en los momentos difíciles:

"Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca y aseguró mis pasos"

Ojalá todos pudieran experimentar lo mismo que él: la protección de Aquel en quien se ha confiado

"Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños"

Pero su respuesta al Señor no es tanto ofrecerle sacrificios y holocaustos, sino disponibilidad: "Aquí estoy" y anunciar a todo el mundo la cercanía, la fidelidad y la salvación.

"He proclamado que eres justo ante la gran asamblea"

"No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación"

 

 SALMO 39 

R/. AQUÍ ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD.

Yo esperaba con ansia al Señor;
El se inclinó y escuchó mi grito:
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
R/. AQUÍ ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy
—como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad."
R/. AQUÍ ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD.

Dios mío lo quiero
y llevo tu ley en las entrañas.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
R/. AQUÍ ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD.

 

SEGUNDA LECTURA
1 Corintios 6, 13c-15a. 17-20

Ante algunos problemas surgidos en la comunidad de Corinto, tal vez por una mala interpretación de una frase de Pablo: "Todo me es lícito", entra en una reflexión sobre el comportamiento sexual.
      No se cierra en el tema de "prohibido", "no prohibido", sino en el sentido de la dignidad del cuerpo: Templo del Espíritu Santo, lugar de la presencia de Dios, miembro de Cristo, pues lo ha rescatado con su muerte y resurrección.

 

PRESENTACIÓN

Pablo habría dicho la frase: "todo me está permitido", y algunos se habrían quedado con ella para justificar su mala conducta.

Por eso les dice a los corintios: "Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no me haré esclavo de nada" (v12).

Ciertamente había problemas de comportamiento en la comunidad de Corinto, también en el terreno de la vida sexual. Y es que la ciudad de Corinto tenía fama de albergar costumbres relajadas. "Vivir a lo Corintio" significaba llevar una vida sexual disoluta.

Pablo da una lección de moral cristiana. No se coloca en el terreno de "lo permitido" y "lo prohibido", sino en el terreno cristiano: "sed coherentes con vuestro bautismo"; por él estamos unidos íntimamente a Cristo, somos miembros de su cuerpo y no nos pertenecemos a nosotros mismos.

Otra razón fuerte: "Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo", es decir, un lugar sagrado, lugar privilegiado de la presencia de Dios, que ha de reflejarse en la propia vida.

San Pablo presenta aquí una magnífica teología del cuerpo humano: miembro del Cuerpo de Cristo, templo del Espíritu Santo, reflejo de la presencia de Dios y destinado a la resurrección.

 

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS  
6, 13c-15a. 17-20

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo.

Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros.

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?

El que se une al Señor es un espíritu con él.

Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre, queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica, peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios.

No os poseáis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros.

Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Juan 1, 41. 17b

Hemos encontrado al Mesías, al Cristo. La gracia y la verdad nos han llegado por Él.

 

EVANGELIO
Juan, 1, 35-42

Juan Bautista presenta a Jesús como el "Cordero de Dios", título mesiánico.
      Andrés, el hermano de Pedro, y otro discípulo de Juan le siguen y pasan el día con él.
     Andrés le comunicará a su hermano Simón que ha visto al Mesías, y lo llevará a Jesús.
     Jesús le asocia a él cambiándole el nombre de Simón por Pedro, roca. Esa será su misión.

 

PRESENTACIÓN

Juan Bautista predica junto al Jordán. Un día que iba acompañado por Andrés y otro discípulo, ve pasar a Jesús y les dice: "Este es el Cordero de Dios"; y ellos, dejando a Juan, siguieron a Jesús.

Habían entendido aquellos discípulos las palabras de Juan, ya que la expresión "Cordero de Dios" se solía aplicar al Mesías.

Y es que Jesús es el Cordero Pascual, que entrega su sangre por la salvación de todos; y es el "Siervo de Yhavhé" que "como cordero" es llevado al matadero; y es el cordero entregado por Dios para salvar a los hombres, como también Dios entregó un cordero a Abraham para que lo sacrificara en lugar del hijo, Isaac.

Volviendo a Andrés y al "otro discípulo" (¿Juan?):

- ¿Qué buscáis.

- Maestro, ¿dónde vives?

- Venid y veréis.

Más tarde Juan, en su primera carta, dirá: "Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplaron y palparon nuestras manos..., os lo anunciamos" (Jn1, 1-3)

Y Andrés hace el primer anuncio de Jesús a su hermano Simón. Le llevó a Jesús; Jesús le miró y le cambió el nombre judío de Simón por el sobrenombre arameo de "Kepha", piedra, indicándole ya la vocación que le da: ser la primera piedra de su casa, la Iglesia.

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN  1, 35-42

En aquel tiempo estaba Juan con dos de sus discípulos y fijándose en Jesús que pasaba, dijo:

—Este es el cordero de Dios.

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les preguntó:

—¿Qué buscáis?

Ellos le contestaron:

—Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?

El les dijo:

—Venid y lo veréis.

Entonces fueron, vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encontró primero a su hermano Simón y le dijo:

—Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

—Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Pedro).

Palabra de Dios