PALABRA DE DIOS 

18 - Octubre

DOMINGO 29º

  TIEMPO ORDINARIO   
 
(A)

"¿Es lícito pagar impuesto al César o no?"

 

PRIMERA LECTURA
Isaías 45, 1.4-6

PRESENTACIÓN

El autor del Segundo Isaías pertenece al grupo de los desterrados a Babilonia.

Quiere responder a las quejas del pueblo de Israel, deportado lejos de su tierra.

¿Qué hacemos aquí, lejos de nuestra Tierra, de nuestra Ciudad Santa y de nuestro Templo?, ¿dónde está nuestro Dios, que no actúa?, ¿es que los dioses de Babilonia son más fuerte que Él?

La respuesta del profeta es una llamada a la confianza en Dios y a la esperanza.

Dios sigue actuando en la historia, en su historia, pero hay que saber verlo. Dios, que tiene un Plan de Salvación, lo llevará a cabo como él quiera, no como nos parezca a nosotros.

Dejará bien claro que no hay otro Dios fuera de Él y que no está dormido.

Y así, ha elegido a un pagano, a uno que no le conoce, para ser el liberador del pueblo. Lo ha ungido como rey de las naciones y como instrumento que haga su voluntad.

Él, Ciro, un pagano, alguien que no podía ni imaginarse Israel, va a ser la mediación utilizada por Dios para llevar a cabo sus planes. Por eso el profeta le llama el "ungido", el "mesías", nombre que se usaba en exclusiva para los miembros de Israel.

Dios ha elegido a Ciro para que actúe en su nombre y con su autoridad.

Dios está en el mundo donde quiere y como quiere. Nadie puede encerrarlo en un grupo, movimiento o religión.

Puede suscitar servidores de sus planes en cualquier parte, aun entre los no creyentes.

ISAIAS  45, 1.4-6

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro,
a quien lleva de la mano:

Doblegaré ante él las naciones,
desceñiré las cinturas de los reyes,
abriré ante él las puertas,
los batientes no se le cerrarán.

Por mi siervo Jacob,
por mi escogido Israel,
te llamé por tu nombre, te di un título,
aunque no me conocías.

Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí no hay dios.

Te pongo la insignia,
aunque no me conoces,
para que sepan de Oriente a Occidente
que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 95

PRESENTACIÓN

El Salmo 95 nos resalta a Yhavhé como rey y juez. Nadie está por encima de él. Los reyes de la tierra no son más que unos servidores.

Él es el Creador y Salvador de todos y todos deben conocerle, alabarle y darle gracias.

"Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones."

Porque, ¿quién es más grande que él?: ¿los dioses de oro y plata?, ¿los dioses de los paganos? Esos no son nada, tampoco los que creen en ellos y les rinden culto, aunque sean reyes de la tierra.

Por eso, que todos se vuelvan a Yhavhé, el único Dios verdadero; que todos acudan a su Templo con ofrendas.

"Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas."

Y que todos los pueblos de la tierra proclamen:

"El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente."

A nosotros, los cristianos, este salmo nos habla del triunfo final de Dios en el último día, cuando el Señor vuelva glorioso.

También nos lleva a proclamar su gloria  y a invitar a todos los pueblos a unirse a nuestra alabanza.

SALMO 95

ACLAMAD LA GLORIA Y EL PODER DEL SEÑOR 

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R/. ACLAMAD LA GLORIA Y EL PODER DEL SEÑOR 

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo.
R/. ACLAMAD LA GLORIA Y EL PODER DEL SEÑOR 

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
R/. ACLAMAD LA GLORIA Y EL PODER DEL SEÑOR 

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente
R/. ACLAMAD LA GLORIA Y EL PODER DEL SEÑOR 

 

 

SEGUNDA LECTURA
 Tesalonicenses 1, 1-5b

PRESENTACIÓN

Hacia el año 50, habiendo sido expulsados de Filipos Pablo y sus compañeros, a causa de unos alborotos producidos por la curación de una esclava, que era adivina, y proporcionaba buenas ganancias a sus amos (Hch 16, 16), marchó con sus compañeros a Tesalónica, donde comenzó a enseñar en las sinagogas.

Un grupo de judíos y de paganos se les unieron.

Pero otros judíos se pusieron en su contra y tuvieron que reunirse en casa de un tal Jasón.

Allí fueron a buscarlo con una acusación muy semejante a la que le hicieron a Jesús: "Todos estos actúan contrariamente a los edictos del emperador" (Hch 17, 7b).

Pablo marchó dejando la pequeña comunidad en sus primeros pasos.

Preocupado por ellos, manda desde Atenas a Tesalónica a su compañero Timoteo.

Al volver Timoteo con buenas noticias, les dirige esta carta, que es el escrito más antiguo del Nuevo Testamento.

Una carta redactada en nombre del equipo misionero: Pablo, Silvano y Timoteo y dirigida a toda la comunidad.

La introducción es semejante a otras cartas de Pablo: un saludo, deseándoles la gracia y la paz, seguido de una acción de gracias a Dios, en esta ocasión, resaltando la "actividad de su fe", el "aguante de su esperanza" y "el esfuerzo del amor"

Les recuerda que la Buena Noticia anunciada, no se quedó en palabras vacías, sino que, por la fuerza del Espíritu, se manifestó en las obras.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 1, 1-5b

Hermanos:

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.

Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.

Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien sabéis.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Flp 2, 15-16

Brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir.

 

EVANGELIO
Mateo 22, 15-21

PRESENTACIÓN

El pago del impuesto al César, recordaba a los judíos que estaban sometidos a los romanos, y esto era ya una afrenta para el pueblo de Dios.

En cuanto al pago de los impuestos había diferentes sensibilidades: los que lo aceptaban, y así se quitaban problemas, los que pagaban, aunque fuera de mala gana, y los que defendían que no se debían pagar los impuestos.

La pregunta hecha a Jesús, con el fin de comprometerle, buscaba que se posicionase.

Optara por lo que optara, quedaba mal.

Ya la forma de entrarle nos habla de zancadillas: "sabemos que eres sincero...", "enseñas el camino de Dios conforme a la bondad..." , "no te fijas en las apariencias..."

Y la pregunta capciosa: "Pagamos al César o no le pagamos".

Jesús va por otra parte. Todos tienen monedas del César, por tanto, ya están pagando.

Lo que Jesús quiere resaltar es que el César no es Dios, que el poder temporal de los hombres nunca debe ser total y absoluto, que nadie debe endiosarse, que todos somos criaturas y sólo uno es el Creador.

El cristiano sabe que ha hecho su opción por el Señor, con mayúscula, no por los "señores" de este mundo. Cuando los intereses de Dios y de los "césares" se contraponen, él tomará partido por los de Dios, aunque ello suponga persecución.

No se opone a la autoridad justamente constituida, pero, para él, antes es Dios que los hombres.

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
22, 15-21

En aquel tiempo, los fariseos se retiraron y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

-Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

-¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.

Le presentaron un denario. El les preguntó:

-¿De quién son esta cara y esta inscripción?

Le respondieron:

-Del César.

Entonces les replicó:

-Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

 

Palabra de Dios