PALABRA DE DIOS 

5- Julio

DOMINGO 14º

  TIEMPO ORDINARIO    
(A)

" Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados"

 

PRIMERA LECTURA.
Zacarías 9, 9-10

Desterrados, pero con la esperanza de la vuelta a la tierra de los padres y en la restauración del reino, éste ya no puede imponerse por la fuerza de los carros y caballos y de las armas. Un rey justo, montado sobre un asno, traerá la paz verdadera.

 

PRESENTACIÓN

Zacarías es el profeta del destierro, pero, también, el profeta de la esperanza.

Los desterrados volverán a Jerusalén, que será reconstruída, con su Templo.

Posiblemente, el texto de hoy pertenezca a un "deuterozacarías" de la época de Tolomeo I Soter que conquistó Jerusalén y deportó a numerosos judíos en el año 312 a. C.

Estas últimas reflexiones proféticas, presentan al Salvador esperado como un rey justo y victorioso, pero por otro camino, el de la no-violencia activa.

La violencia no ha dado resultado, no les ha proporcionado la paz verdadera.

Él mismo entrará, tras la victoria, no en el caballo de guerra, sino en el "pollino de borrica", humilde y sencillamente, como Jesús en el Domingo de Ramos.

No son los carros y los caballos, los arcos, lanzas y espadas los que traen la verdadera paz, la que dura.

Son otros los caminos para llegar a la paz, la libertad y la salvación.

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón", nos dice Jesús.

ZACARÍAS 9, 9-10

Así dice el Señor:

Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo144

PRESENTACIÓN

  El Salmo 144 nos muestra que la definición del Reino de Dios sobre la tierra y su consecución ya eran presentidas en los tiempos de David, en los tiempos que se redactaron los salmos. Y se ve como la justicia de Dios siempre va acompañada de su misericordia. Iba a ser Jesús de Nazareth quien hiciera una declaración total de la existencia del Reino y el Nuevo Testamento lo acredita. Los versículos que proclamamos hoy de este salmo 144 nos comunican esperanza para construir ese reino de paz y de amor.

 SALMO 144

R.- BENDECIRÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE, DIOS MÍO, MI REY.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. 
R.- BENDECIRÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE, DIOS MÍO, MI REY.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. 
R.- BENDECIRÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE, DIOS MÍO, MI REY.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor.
Que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.

R.-
BENDECIRÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE, DIOS MÍO, MI REY.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. 
R.- BENDECIRÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE, DIOS MÍO, MI REY.

 

SEGUNDA LECTURA
Romanos 8, 9. 11-13

Por el bautismo hemos recibido una vida nueva que abarca toda nuestra persona: cuerpo y espíritu.
      El Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos, es el que nos da la vida para siempre.
      Por el Espíritu damos muerte a las obras de la carne.

 

PRESENTACIÓN

Quien por el bautismo ha sido sumergido en la muerte de Cristo y, por el Espíritu Santo, ha recibido la vida nueva, es ya de Cristo; ya no tienen sentido en él las obras de la carne, es decir, del pecado.

Toda la persona, cuerpo y espíritu, participa de la vida nueva que da el "Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos".

Así, toda la persona, cuerpo y espíritu, participa de la resurrección de Cristo.

El cuerpo, la carne, no es una cárcel del alma destinada a desaparecer con la muerte, para que el alma, liberada, viva eternamente en Dios.

Toda nuestra persona participa de la muerte y resurrección de Cristo y toda nuestra persona acoge con gratitud la salvación y toda nuestra persona, a través de sus obras y comportamientos, expresados mediante su corporalidad, responde a esa vida nueva que se le ha dado.

ROMANOS 8, 9. 11-13

Hermanos:

Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Mateo 11, 25

Bendito eres Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los misterios del reino a la gente sencilla.

 

EVANGELIO
Mateo 11, 25-30

Puedes saber mucho sobre Dios, la Iglesia, los Mandamientos... pero si no tienes la experiencia del encuentro personal con Él, de poco vale la sabiduría.
    Y para este encuentro, es necesaria la sencillez, la humildad, el cobijarse en él en los momentos difíciles.

 

PRESENTACIÓN

No conoce más a Dios quien más libros ha leído, ni quien ha estudiado más teología, ni quien más títulos universitarios tiene.

Como pasa con los trabajos, puedes tener muchos títulos, pero si te falta la experiencia..

Sabes mucho sobre Dios, sobre la Iglesia, los mandamientos..., pero si no te has encontrado personalmente con Él..

No se trata de saber de Dios, sino de vivir en Dios.

Jesús da gracias al Padre porque, precisamente, ha sido la gente sencilla la que ha acogido confiadamente el mensaje del Reino, sin preguntar el "¿cómo?" ni el "¿por qué?".

Han entendido que Dios es Padre y que la salvación es regalo y no el premio a los diplomas, a la sabiduría, como pensaban los gnósticos de la época.

Si el Hijo de Dios se hace hombre en Jesús de Nazareth, el hijo del carpintero, ya nos está marcando un camino para llegar a Dios: el camino de la sencillez y de la humildad.

Si él ha pasado por el mundo haciendo el bien, éste es el camino de la paz y de la vida.

Si, como nos ha dicho el salmo, el Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, si es cariñoso con todas sus criaturas, podemos ir a él, si estamos cansados y agobiados.

 MATEO 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Palabra de Dios