PALABRA DE DIOS 


XXXII Domingo

Tiempo Ordinario

(A)

"Llega el esposo,
salid a recibirlo "

 

 

PRIMERA LECTURA.
Sabiduría 6, 12-16

Se nos presenta a la Sabiduría personificada y en relación con la persona.
      La verdadera sabiduría conjuga la experiencia y la fe, pues ésta es reflejo de la voluntad de Dios.
     El verdadero sabio es aquel que lleva dentro de sí la Ley del Señor.

 

PRESENTACIÓN

El libro de la Sabiduría fue escrito en Alejandría, al contacto con la cultura griega, entre los años 150 y 30 a.C. 

El texto presenta la sabiduría en forma personificada, al estilo de Prov 8,22-30. Ella sale al encuentro del hombre, anticipándose y provocando el deseo de seguirla y de buscarla (vv. 13.16). 

La sabiduría es reflejo de la voluntad de Dios, por eso es “radiante e incorruptible” (v. 12). Es fruto del esfuerzo humano y don de Dios. Se da a conocer a quien la desea: “la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan” (v. 12).

            Los sabios bíblicos se esforzaban en buscar y enseñar lo que podía ser de ayuda al ser humano para vivir y actuar mejor. Para ello se dedicaban a la observación atenta e imparcial de la realidad por medio de la experiencia y de la razón. 

En la etapa más madura de la reflexión sapiencial bíblica, la sabiduría llega a coincidir con la fe y con la obediencia a la Palabra del Señor: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor” (Prov 1,7). 

El hombre sabio es el que conoce el arte de vivir, no sólo iluminado por la experiencia, sino también por la Ley del Señor. Por eso es fundamental buscar la sabiduría: “meditar sobre ella es la sensatez consumada” (v. 15).  

(SILVIO JOSÉ BÁEZ)

SABIDURÍA 6, 12-16

Radiante e inmarcesible es la sabiduría;
fácilmente la ven los que la aman
y la encuentran los que la buscan.

Se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

Quien temprano la busca no se fatigará,
pues a su puerta la hallará sentada.

Pensar en ella es prudencia consumada,
y quien vela por ella, pronto se verá sin afanes.

Ella misma busca por todas partes
a los que son dignos de ella;
en los caminos se les muestra benévola
y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 62

PRESENTACIÓN

El salmo 62 es, probablemente, la oración de un levita, desterrado de Jerusalén y alejado del templo, que recuerda con añoranza los días felices en que contemplaba a Dios en el santuario, viendo su fuerza y su gloria. 

Ahora la situación ha cambiado, pero el deseo y la esperanza de contemplar nuevamente el santuario perseveran. Alejado del templo, su alma se siente como tierra reseca, agostada, sin agua, pero el espíritu no desfallece, pues Dios volverá a otorgarle los antiguos favores, con mayor abundancia si cabe: Mis labios te alabarán nuevamente jubilosos, me saciaré como de enjundia y de manteca.

El alma del salmista está, desde el primer momento del día -por ti madrugo-, toda ella en tensión esperanzada hacia Jerusalén. Por ello su oración puede ser la expresión de la oración cristiana, sobre todo en esta primera hora del domingo. 

También nosotros, aunque quizá hoy nos encontremos como tierra reseca, agostada, sin agua, contemplamos la fuerza y la gloria de Dios en la carne del Resucitado; y este recuerdo alienta nuestra esperanza. 

Nuestra alma está sedienta de Dios, de felicidad, de vida, pero, como el salmista, estamos ciertos de que en el reino de Dios nos saciaremos como de enjundia y de manteca; y, si por un momento hemos de vivir aún en la dificultad y la noche, a la sombra de las alas del Señor esperamos tranquilos.-- [Pedro Farnés]

SALMO 62

R/. MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agotada, sin agua.
R/. MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
R/. MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.
R/. MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
R/. MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO

 

SEGUNDA LECTURA
Tesalonicenses 2, 7b-9. 13

La comunidad de Tesalónica se preguntaba cuál era la suerte de sus difuntos.
     San Pablo les hace una llamada a la esperanza: si Jesús ha muerto y ha resucitado, a los que han muerto en Él, también Dios con él.
    Cuando el Señor vuelva glorioso, todos iremos al encuentro del Señor.

 

PRESENTACIÓN

La comunidad de Tesalónica se interrogaba por la suerte de sus seres queridos ya difuntos. El Apóstol les ilumina a la luz del fundamento del kerigma cristiano: “Nosotros creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús” (y. 14).

            Luego Pablo reflexiona sobre la segunda venida del Señor, utilizando términos y expresiones típicas de la apocalíptica bíblico-judaica, que no deben ser tomadas al pie de la letra, sino como parte de un complejo lenguaje simbólico con el que se expresaba el triunfo definitivo de Dios sobre las fuerzas del mal al final de la historia. La venida del Señor al final de los tiempos marca ese momento definitivo, a partir del cual “estaremos siempre con el Señor” (y. 17). El objetivo de la reflexión de Pablo es pastoral: “Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras” (y. 18).  

(SILVIO JOSÉ BÁEZ)
 

TESALONICENSES 2, 7b-9. 13

Hermanos:

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza.

Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.

[Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor:

Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venid, no aventajaremos a los difuntos.

Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.

Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire.

Y así estaremos siempre con el Señor.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Mateo 24, 42. 44

Estad en vela y preparados, porque en el momento que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.

 

EVANGELIO
Mateo 23, 1-12

Terminando ya el año litúrgico, la Palabra de Dios nos habla de los últimos tiempos, cuando el Señor vuelva.
      Hay que estar preparados, vigilantes, con las lámparas encendidas, como las doncellas prudentes que esperan la llegada del esposo.

 

PRESENTACIÓN

El trasfondo cultural de esta parábola es la forma tradicional con que se celebraba el matrimonio en Israel en tiempo de Jesús. 

El último día de los festejos, el novio se encaminaba con sus amigos, a la casa de la novia, que esperaba su llegada acompañada de sus amigas de juventud y de virginidad. Después que el novio llegaba, entre música, cantos y gritos de alegría, se formaba un solo cortejo hacia su casa, donde se celebraba el matrimonio y se tenía el banquete nupcial.

El evangelio califica a cinco de las muchachas, amigas de la novia y que esperan la llegada del esposo, como “necias” o “imprudentes”, porque no fueron previsoras y no llenaron sus lámparas de aceite; las otras cinco, las “sabias” o “prudentes”, estaban preparadas con sus lámparas llenas de aceite en el momento en que llegó el esposo. Las sabias son admitidas a la fiesta, porque están preparadas, las necias son excluidas porque se preocupan por buscar aceite para sus lámparas en el último momento. Lo que distingue a unas de otras no es si duermen o están en vela, sino el hecho de haber preparado o no el aceite necesario para sus lámparas y así poder acompañar al esposo. De hecho, “como el esposo tardaba, les entró sueño y todas se durmieron” (v. 5).

En la Biblia es sabio quien sabe conducirse y orientarse en la vida; es necio, quien no tiene una orientación adecuada, el imprudente, el irreflexivo. Las muchachas “sabias” o “prudentes” representan al discípulo auténtico, al “hombre sabio” que edifica su casa sobre roca, porque escucha las palabras de Jesús y las cumple (cf. Mt 7,24-25); las “necias" o “imprudentes”, representan al “hombre necio” que edifica su casa sobre arena, porque escucha las palabras de Jesús pero no las pone en práctica (cf. Mt 7,26-27).  

(SILVIO JOSÉ BÁEZ)

MATEO 23, 1-12

En aquel tiempo dijo Jesús á sus discípulos esta parábola:

-El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.

Cinco, de ellas eran necias y cinco eran sensatas.

Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

-«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!»

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las sensatas:

-«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.»

Pero las sensatas contestaron:

-«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.»

Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:

-«Señor, señor, ábrenos.»

Pero él respondió:

-«Os lo aseguro: no os conozco.»

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Palabra de Dios