EL SANTO ROSARIO ENCUENTRO
CON CRISTO
Y
CON MARÍA

 

 

 

El Santo Rosario, recorrido en meditación, oración y acción de gracias por la realización del Plan de Salvación de Dios.

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios nos envió a su Hijo, nacido de mujer. Quienes creen en Él, obtienen la salvación.

MISTERIOS GOZOSOS

1.- Todo empieza cuando una joven de Nazareth recibe la visita del ángel Gabriel que le anuncia el plan de Dios sobre ella: "Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo". "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros".

2.- Y ahí vemos a María que con la alegría, y no sin preocupación, se pone en camino hacia Ain Karin donde vive su pariente Isabel, que espera un hijo en edad avanzada. Cómo suenan aquellas palabras inspiradas por el Espíritu Santo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre".

3.- Pasados los nueve meses, en Belén, la ciudad de David, el antepasado, da a luz a su primogénito. Ella, José, los ángeles y unos pastores. "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz". "Ha nacido el Salvador, al Mesías, el Señor". Es el que está envuelto en pañales.

4.- El Hijo de Dios se hace hombre entre los hombres, en un tiempo, en un lugar y en un pueblo. Eso va a significar la presentación en el Templo. Qué contento se puso el viejo Simeón: "Ya puedes dejar a tu siervo irse en paz". Qué palabras más duras y extrañas para una madre: "Una espada te traspasará el alma por ese hijo, signo de contradicción.

5.- Y el que era la Palabra, aún niño, se encuentra con los maestros en el templo. Debe dedicarse a los asuntos del Padre. La madre no lo entiende, pero lo guarda todo en el corazón. Como todos los niños, a crecer en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

MISTERIOS LUMINOSOS

1.- Hacía tiempo que Juan Bautista, el hijo de la pariente Isabel, había venido del desierto y andaba bautizando en el Jordán para que la gente se preparara a la venida del Mesías. Y fue también Jesús a bautizarse. Juan se dio cuenta de que él era el Mesías esperado, cuya venida el anunciaba. Por si fuera poco, el Padre y el Espíritu Santo lo ratificaron: el Padre nos lo presenta como su Hijo amado al que hay que escuchar. Y el Espíritu Santo se posa sobre él en forma de paloma. Con el espaldarazo del Padre y del Espíritu Santo comienza su tarea evangelizadora.

2.- La ocasión llegó cuando María, Jesús y algunos discípulos fueron invitados a una boda en la cercana aldea de Caná. Todavía Jesús no había hecho ningún signo milagroso que robusteciera la fe de los suyos en él. En un momento, María, se da cuenta de que acaba el vino. Ante la vergüenza que iban a pasar aquellos recién casados, , María, la madre, interviene y poco menos que fuerza a Jesús, que estaba un tanto reacio: Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora". Pero la madre insiste y el agua, convertida en vino, sigue alegrando la fiesta.

3.- A partir de ese momento, palabras y signos van al unísono y la admiración crece: "Dichoso el vientre que llevó y los pechos que te amamantaron". Y la madre siempre cerca: "Ahí están tu madre y tus hermanos que te buscan". Y la madre es alabada porque es la primera oyente de la Palabra, la que la acogió en su seno y la dio al mundo.

4.- Les había hablado a los suyos de su muerte y resurrección. ¿Cómo el Mesías iba a morir y menos de esa manera? Se les presentará a Pedro Santiago y Juan en lo alto del monte en toda su gloria de Hijo de Dios. Pero hasta que llegue el momento de la glorificación, habrá que bajar del monte y seguir proclamando la Buena Noticia con hechos y palabras y morir colgado del madero para, después, resucitar, llevando a cabo la salvación del mundo. Este anticipo robustecerá su fe.

5.- Y antes de comience el momento crucial, se reúne con los suyos en una cena de despedida. Y les anticipa el sacrificio de la cruz  dándoles en el pan y en el vino su cuerpo entregado y su sangre derramada; lavándoles los pies en señal de entrega y servicio, para que ellos hagan lo mismo.

MISTERIOS DOLOROSOS

1.- Han acabado de cenar, se ha desahogado con ellos compartiendo sus sentimientos más profundos. Getsemaní está cerca y van allá a descansar. Jesús sabe lo que le espera y se retira a rezar. Lo importante es que se haga la voluntad del Padre. La traición de Judas lo precipita todo. Anás, Caifás y las autoridades están decididas a acabar con Jesús y lo entregan a Pilato que es el único que puede condenar oficialmente a muerte. Ellos ya lo han condenado.

2-3.- Ha comenzado el Vía Crucis: Azotado, abofeteado, ridiculizado, con un manto rojo, coronado de espinas y con una caña de cetro. "¡He aquí a vuestro rey!". ¡Crucifícalo!. Le han recordado a Pilato el nombre del César. Si le denuncian por salvar a quien se dice rey, está perdido.

4.- Qué más da un judío más o menos. Que coja la cruz y que lo ejecuten en el monte de la Calavera.

5.- Y al pie de la cruz, la madre y el discípulo querido. Y nos la entrega: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", "Ahí tienes a tu madre"... "Está cumplido"; la redención está consumada El plan del Padre para la salvación del mundo se ha llevado a cabo. Una lanza atraviesa el costado y sale sangre y agua: lo ha dado todo. Bajado de la cruz y en brazos de su madre, se entienden las palabras de Simeón: "Una espada te traspasará el alma". Con rapidez, pues el día de la Preparación, un sepulcro nuevo en el que se deposita el cadáver y una pesada losa que se desliza para cerrar el sepulcro.

GLORIOSOS

1.- El primer día de la semana la gran sorpresa: la piedra ya no cierra el sepulcro y el sepulcro está vacío. ¿Quién ha profanado la tumba? ¿quién se lo ha llevado y dónde lo han dejado? Y el ángel da la noticia: "No está aquí, ha resucitado como lo había dicho". La noticia corre entre los suyos; unos creen y otros no. Pero el resucitado se hace presente en medio de los suyos para confirmar su fe: las mujeres han sido las primeras, Pedro y Juan, los discípulos reunidos en la casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos, a los de Emaús que, desencantados, se marchan y abandonan, a orillas del lago, comiendo con ellos... Le ha abierto el entendimiento para comprender las Escrituras, les da su paz y su espíritu, les envía a continuar su misión, dándoles el poder de perdonar pecados.

2.- Les falta algo importante: el don del Espíritu Santo, que les enviará cuando vuelva al Padre. Dice San Lucas: "Después, los sacó hacia Betania, levantando las manos, los bendijo. Y, mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo")

3.- Llenos de alegría esperaban la venida del Espíritu Santo prometido. Allí estaban, en oración, con María la madre de Jesús, cuando un viento recio sopló en la casa y unas lenguas, como llamaradas de fuego,  se posaron sobre ellos y el Espíritu los transformó en hombres valientes, capaces de la vida por el Evangelio, por Jesucristo, el Señor.

4.- Y, terminando los misterios gloriosos, contemplamos, junto al triunfo del Hijo, el de la madre. También ella, dice nuestra fe, ha sido llevada en cuerpo y alma al cielo, primicia, junto al Hijo, de lo que nos espera a todos al final de los tiempos, cuando el Señor vuelva glorioso.

5.- Y si proclamamos que Cristo es Rey del Universo, , también asociamos a la madre al Hijo proclamándola Reina y Señora de todo lo creado y, con ello, madre, auxilio e intercesora ante el Hijo.

Que cuando recemos el rosario, meditemos y vivamos la profundidad del misterio de Jesucristo y la cercanía de la madre él.

Que el  Rosario sea un canto de acción de gracias a Dios, porque su amor no tiene fin.