PALABRA DE DIOS 

 

 

PRIMERA LECTURA
Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

San Lucas, que escribió el Evangelio que lleva su nombre, también escribió los Hechos de los Apóstoles, dedicados ambos a un tal Teófilo.
       El Evangelio acaba con la Ascensión del Señor y los Hechos de los Apóstoles comienzan con la Ascensión, la promesa del Espíritu y el envío a todo el mundo como testigos suyos.

 

PRESENTACIÓN

En la primera narración del origen del mundo, tras crear al hombre a su imagen y semejanza, Dios les bendice y les dice: "Sed fecundos y multiplicaos y enchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra" (Gn 1, 28)

Dios, una vez creadas todas las cosas, las deja en manos del hombre para que las desarrolle.

Jesucristo, una vez consumada la salvación, la nueva creación, con su muerte y resurrección, sube al Padre y deja a los suyos el Espíritu Santo, con la misión de desarrollar la nueva creación, el mundo nuevo y la nueva humanidad.

Es la hora de los discípulos, es la hora de la Iglesia; hay que ser testigos, hay que anunciar e instaurar la vida nueva en todo el mundo: "Jerusalém, toda Judea, Samaría, hasta el confín del mundo".

Así pues, la ascensión del Señor define el tiempo de la responsabilidad cristiana.

Ha llegado el reinado de Dios, pero no es como los de este mundo, va más allá, mejor, va al más allá.

El Señor sube al cielo, a la patria definitiva, pero no podemos quedarnos boquiabiertos, mirando hacia arriba. Él volverá; mientras tanto, hay que anunciar la Buena Noticia a todas las gentes.

Todos deben oír las palabras del Señor y experimentar la presencia del resucitado en los suyos, hasta el final de los tiempos.

 

LECTURA DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: "No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo." Ellos lo rodearon preguntándole: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?" Jesús contestó: "No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo." Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 46

PRESENTACIÓN

Estamos entonando un himno al Señor, rey del mundo y de la humanidad.

Himno empleado en la liturgia del templo, en el corazón espiritual de la alabanza de Israel.

Yhavhé es Dios y Señor de todo.

"Pueblos todos batid palmas
aclamad a Dios con gritos de júbilo"

El motivo del aplauso y la alabanza es la grandeza de Dios: "el Altísimo, Grande y Terrible"

"porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra"

Si bien, Dios, es "emperador de toda la tierra", hay una porción especial: Israel, su pueblo. Él camina junto a ellos, especialmente cuando el Arca de la Alianza les acompaña a la batalla. Tras la victoria, vuelve a subir al Templo, al Monte Sión.

"Dios asciende entre aclamaciones,
el Señor al son de trompetas".

Pero, aunque Dios esté cercano a su pueblo y camine a su lado, sigue siendo por siempre Dios, el Trascendente, el que está sentado en el trono sagrado.

"Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado".

 

SALMO 46 

R/ DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; 
      EL SEÑOR AL SON DE TROMPETAS

Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.
R/ DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; 
      EL SEÑOR AL SON DE TROMPETAS

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad.
R/ DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; 
      EL SEÑOR AL SON DE TROMPETAS

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.
R/ DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; 
      EL SEÑOR AL SON DE TROMPETAS

 

SEGUNDA LECTURA
Efesios1, 17-23

Pide San Pablo al comienzo de su carta que Dios nos dé espíritu de sabiduría para comprender lo más posible el gran misterio que se nos ha revelado en Cristo, el Hijo de Dios, muerto y resucitado para nuestra salvación.
      Él está ya en gloria por encima de todo principado, potestad y fuerza. Él es cabeza de la Iglesia.

 

PRESENTACIÓN

En la primera lectura se nos ha dicho: "Recibiréis fuerza para ser testigos"

Y ser testigos es caminar en la vocación a la que hemos sido llamados.

El testimonio es más fuerte en la medida que en nuestra vida vayamos plasmando la de Cristo.

"Ya no soy yo el que vivo, es Cristo quien vive en mí", había dicho San Pablo. A esta transformación hemos sido llamados; a edificar el Cuerpo de Cristo.

Esta edificación se fundamenta en la comunión con Cristo y entre los hermanos, y los "materiales" de construcción: "Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz".

Y la comunión, base para misión. Cada miembro del cuerpo tiene su misión específica, todas importantes para el buen funcionamiento del Cuerpo: "Y él ha constituido  a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelizadores, a otros pastores y maestros...".

Y todo ello para que la Iglesia sea Cuerpo de Cristo, profunda e íntimamente unida a su Señor, entregada, como él, a la salvación del mundo y para que cada uno vayamos creciendo a la medida de Cristo, el hombre perfecto.

DE LA CARTA DE SAN PABLO A LOS EFESIOS 4, 1-13

Hermanos: 

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo...

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Mateo 28, 19-20

Id y haced discípulos de todos los pueblos, dice el Señor. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

 

EVANGELIO
Marcos 16, 15-20

A punto de subir al cielo, Jesús envía a los apóstoles a continuar su misión de proclamar el Evangelio a todas las gentes.
     El bautismo será el signo de pertenencia y el testimonio la consecuencia, la fuerza de su presencia entre los suyos.

 

PRESENTACIÓN

Para algunos autores, Mc 16, 9-20 sería un complemento posterior al original de Marcos, añadido antes del canon del Nuevo Testamento, por lo tanto, dentro de los textos revelados.

Así, el Evangelio de Marcos termina con dos frases que marcan el momento y unen pasado, presente y futuro:

- "El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios". 
       - «Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes».

Jesús, como a lo largo de su vida pública (pasado), resucitado, sigue enseñando a los suyos hasta que asciende al cielo y se sienta a la derecha del Padre (presente) y la tarea: proclamar el Evangelio por todas partes (futuro) hasta que vuelva.

Es la hora de los discípulos, de la Iglesia. No se pueden quedar "mirando al cielo". El Señor volverá, mientras tanto, la salvación, la liberación realizada por Cristo con su muerte y resurrección, debe llegar a todos mediante signos concretos inspirados en el mismo Jesús: expulsar demonios, que no triunfe el mal; hablar lenguas nuevas, un nuevo lenguaje de gestos y actitudes que fomenten la comunión, la solidaridad, el lenguaje del amor; los venenos no harán daño, por el antídoto de una vida llena de sentido; los pobres, los enfermos, los que sufren, encontrarán alivio.

Hay que salir a anunciar la Buena Noticia y que el Señor colabore con nosotros "confirmando la Palabra con señales" que nos deben acompañar.

  LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 16, 15-20

Conclusión del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos." Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor