PALABRA DE DIOS 

16 - Junio

SOLEMNIDAD DE LA
SANTÍSIMA
TRINIDAD

(C)

 

"El Espíritu de la Verdad,
os guiará hasta
la verdad plena"

 

PRIMERA LECTURA
Proverbios 8, 22-31

PRESENTACIÓN

¿Porqué este texto en la fiesta de la Santísima Trinidad? ¿Es que el antiguo Testamento vislumbraba su existencia?

Cuando se escribe el libro de los Proverbios no se piensa en la existencia de un Dios Trino; no existe ni el nombre ni la idea.

La primera urgencia del pueblo elegido es la de proclamar la unicidad de dios frente a las religiones politeístas del entorno. Esta fue la gran tarea de los profetas.

El texto habla de la Sabiduría. Una afirmación básica de la fe del pueblo elegido es que Dios guía el universo con sabiduría.

El fragmento que proclamamos sería una predicación sobre la Sabiduría de Dios. En un artificio literario, se personifica a la sabiduría y se le hace hablar; y nos dice que está junto a Dios ya al comienzo de sus obras, en una relación íntima y profunda; desde la eternidad, antes de la creación y cuando estaba creando, la Sabiduría estaba a su lado.

En la primera etapa de Israel se descubre que Dios es uno, no se piensa en personas divinas. El misterio de la vía trinitaria se ha ido descubriendo en la meditación del Nuevo Testamento, después de la resurrección de Jesucristo y a continuación se ha ido haciendo una relectura de algunos textos del antiguo Testamento, por ejemplo estos que hablan de la Sabiduría de Dios, y en ella han visto a Cristo.

En el mismo estilo de reflexión está el prólogo de San Juan cuando habla del Verbo que estaba junto a Dios.

LECTURA DEL LIBRO DE LOS PROVERBIOS 8, 22-31

Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada

Así dice la sabiduría de Dios: "El Señor me estableció al principio de sus tareas, "al comienzo de sus obras antiquísimas.

En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra.

Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas.

Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada.

No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.

Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales.

Cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz,

yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia:

jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres."

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 8

PRESENTACIÓN

El salmista contempla las maravillas de la creación: el cielo estrellado, el reflejo plateado de la luna, los animales al servicio del hombre, y las bocas de los tiernos infantes que, pendientes de los pechos de sus madres, proclaman la grandeza y providencia del Creador. Es como un comentario poético a la obra de la creación narrada en el cap. 1 del Génesis. El hombre es el representante de Dios en la obra de la creación. Todo ha sido creado al servicio del hombre, y éste al servicio de Dios, por estar hecho a «imagen y semejanza suya». El salmista, lejos de reconocer como divinidades a los astros y a la misteriosa transmisión de la vida, lo presenta todo como obra del único Dios del universo, que gobierna todas las cosas con «número, peso y medida» (Sab 11,21). El poeta, extasiado ante tanta grandeza cósmica, se admira de que el Creador omnipotente se preocupe de un ser tan insignificante como el hombre. Sin embargo, éste es el rey de la creación por llevar el sello de lo divino en su alma.

(SALMO 8)

R/ SEÑOR DUEÑO NUESTRO, QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?
R/ SEÑOR DUEÑO NUESTRO, QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
R/ SEÑOR DUEÑO NUESTRO, QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.

Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
R/ SEÑOR DUEÑO NUESTRO, QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.

 

SEGUNDA LECTURA
Romanos 5, 1-5

PRESENTACIÓN

Estamos en Roma en tiempos del emperador Nerón; una fuerte comunidad judía y, entre ellos, judíos que han aceptado a Jesús de Nazareth como el Mesías prometido y esperado, es decir, judíos cristianos. No faltan cristianos provenientes del paganismo. Al comienzo fueron difíciles las relaciones entre estos grupos cristianos.

Algunos cristianos de origen judío reivindicaban el privilegio de ser ellos el único pueblo de la Alianza y los descendientes de Abraham, no así los cristianos procedentes del paganismo.

San Pablo les dice que todos los cristianos son iguales, sea cual sea su pasado. La razón: Cristo es el único Salvador y la fe en él es la que salva.

Y en cuanto a hijos de Abraham, dirá San Pablo que Abraham fue llamado por Dios cuando aún era pagano y no estaba circuncidado. Abraham es sobretodo el hombre que creyó y es el padre de los creyentes, circuncidados o no.

Por eso recalca que participamos de la salvación de Cristo por nuestra fe en él y por la fe somos integrados en la nueva Alianza, en la comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Aunque san Pablo no utilice aquí la palabra Trinidad, deja clara la comunión con la Trinidad cuando dice: "Estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" y cuando dice: "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu santo que se nos ha dado".

CARTA A LOS ROMANOS 5, 1-5

A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu

Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN (Ap 1, 8)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es,
que era y que viene.

 

EVANGELIO
Juan 16, 12-15

PRESENTACIÓN

El pasaje del evangelio de hoy está situado en la Última Cena, en un contexto de despedida y testamento.

Y en este ambiente Jesús va revelando aquello más íntimo e importante: el misterio de comunión con el Padre y el Espíritu Santo.

Con todo, hay cosas que no pueden comprender por ahora.

La historia de la humanidad ha sido una larga marcha y Dios se ha ido revelando progresivamente. Y aunque Jesucristo es la plenitud de la revelación del Padre, nosotros no podemos comprenderlo todo. será el Espíritu de la verdad el que nos irá guiando a la verdad plena.

Cristo es la Verdad y conocer la verdad es conocer a Cristo, y conocer a Cristo es entrar en comunión con él. Por tanto, no se trata de ideas y de saber cosas, sino de tener un encuentro vital con Cristo.

EL Espíritu Santo, que habita en nosotros, nos guía hacia Cristo, que es la Verdad y también hacia el gran proyecto de Dios para con la humanidad: compartir la vida íntima de la Trinidad.

Cuando celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad no lo hacemos para contemplar el misterio impenetrable, sino para celebrar ya la gran fiesta del fin de los tiempos: la entrada de la humanidad en la casa de Dios, en la comunión con la Trinidad.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 16, 12-15

Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará."

Palabra del Señor