CUARESMA - CUARTA SEMANA 

CUARESMA Y  SOLIDARIDAD

       

Solidaridad y caridad

Pregunta: 

Está claro que la solidaridad es un valor en alza en el mundo en el que vivimos. Está dentro de lo que es considerado lo "políticamente correcto". Cuando se produce una catástrofe natural, en seguida, se organizan todo tipo de iniciativas en la que los medios de comunicación colaboran con las ONG's. Ahí está también el fenómeno de los apadrinamientos de niños del Tercer Mundo, etc... Ahora bien, mi pregunta es si todo estos signos de solidaridad se pueden equiparar a la caridad cristiana, o dicho de otro modo, ¿qué diferencia hay entre solidaridad y caridad cristiana?

Respuesta: 

La pregunta es interesante. Sin duda alguna habrá muchas personas que se sumen a esas iniciativas con verdadera caridad cristiana, pero no cabe duda de que el fenómeno social de la solidaridad, globalmente considerado, está muy lejos del espíritu de la caridad cristiana. Vamos a dar algunos indicios de lo que distingue a la caridad cristiana:

1.- La caridad cristiana tiende a ocultarse. Por poner un ejemplo, existen programas televisivos bajo el nombre "telemaratón", etc, en los que se hace espectáculo de la solidaridad. Se subasta una corbata donada por un famoso cantante, que es comprada por uno de sus fans que, de paso, colabora con la noble causa. Una determinada marca comercial llama por teléfono para decir que dona 3 millones en favor de los damnificados de un huracán, y de esta forma consigue una publicidad mucho más barata y efectiva. Frente a todo esto, leemos en el evangelio: "Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no se entere tu mano izquierda lo que hace tu derecha" (Mt 6,3)

2.- La caridad cristiana brota de la propia privación. Es decir, consiste en hacerse uno pobre para enriquecer al otro. Por poner un ejemplo, mientras que están en boga distintas campañas de empresas de lácteos, tabaco, refrescos, etc, que anuncian su intención de donar un 1% del importe de su ventas al Tercer Mundo; lo propio de la caridad cristiana sería privarse del tabaco o del refresco para dar esa limosna a los necesitados. Algo parecido a lo que sucede cuando alguien aprovecha una campaña solidaria para vaciar los armarios de la ropa pasada de moda. ¡Nada que ver con el espíritu de la caridad cristiana!

3.- La caridad cristiana no es parcial, sino que exige plena coherencia en los distintos ámbitos de la vida. Efectivamente, es un contrasentido que en una sociedad en la que se valora muy positivamente la adopción de niños abandonados, sin embargo, no se perciba incompatibilidad alguna con la aceptación social del aborto. La caridad cristiana no puede sufrir estas contradicciones, ya que el amor no se administra en porciones, sino que se derrama a cualquier prójimo, sea quien fuere.

4.- Lo que da a la caridad cristiana su valor salvífico y redentor no es tanto su materialidad, cuanto el espíritu que la anima, es decir el espíritu de Cristo. Caridad es convertirse en instrumentos de Cristo para que sea El quien ame a cada uno de sus pequeños... Caridad es, por lo tanto, amar con el mismo amor de Cristo. Caridad es amar al mismo Cristo, presente en aquel a quien dirigimos nuestro acto solidario.

En un momento en el que la palabra "caridad" es despreciada por muchos por identificarla con una mera compasión afectiva, sólo una vivencia seria y profunda de esta virtud cristiana llegará a demostrar al mundo aquello de lo que es capaz del amor de Cristo.

Oración de la cuarta semana de cuaresma

                el amor es algo eterno

El amor es alegría,
el amor es
amistad.
El amor es exigencia,
el
amor es libertad.

El amor es acercarse,
el amor
es ayudar.
El amor es dar la
vida,
el amor es perdonar.

El amor es comprensivo,
el
amor es servicial.
El amor no
tiene envidia,
el amor no busca el mal.

El amor nunca se irrita,
el
amor no es descortés,
el amor
no es egoísta,
el amor es sencillez.

El amor soporta todo,
el amor
todo lo cree,
el amor todo lo
espera,
el amor es siempre fiel.

Nuestra fe, nuestra esperanza,
frente a Dios terminarán.
El
amor es algo eterno.
Nunca,
nunca pasará.