REFLEXIONES  

10 - Marzo

PRIMER DOMINGO
DE CUARESMA (C)

 
"  "Durante cuarenta días, El Espíritu lo fue llevando por el desierto"

 

 

REFLEXIÓN - 1

                 "NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN  "

"Cristo, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado".

así rezaremos, después, en el prefacio de la plegaria eucaristica.

Cristo nos enseña a vivir la cuaresma.

Jesús se encuentra en puertas de comenzar su trayectoria misionera; ha sido bautizado por Juan y marcha al desierto, lugar inmenso y silencioso. Allí podrá encontrase fácilmente con el Padre.

Tal vez nos puede pasar a nosotros que no sentimos la presencia de Dios, que nos parece que se ha marchado del mundo. Y es que vivimos tan llenos de ruidos, de agitaciones y prisas que no tenemos tiempo para nada. Posiblemente nuestro camino cuaresmal deba pasar por buscar momentos de tranquilidad, de silencio ambiental e interior y así encontrarnos en la oración con el Señor que está ahí, a nuestro lado, pero que las inquietudes de la vida nos impiden experimentar su presencia.

Y el desierto es austeridad, vaciamiento. Por eso el ayuno es vaciarse de uno mismo para que Dios nos llene totalmente.

Es fácil el ayuno exterior: comer menos, privarnos de algo que nos gusta..., hasta nos puede servir de dieta de adelgazamiento. Tan preocupados solemos estar por el cuerpo que, a veces, nos interesa más que el espíritu.

Lo difícil es el ayuno interior: vaciarnos de nosotros mismos, de nuestros pecados y esclavitudes, de nuestros caminos equivocados, para dejar sitio a Dios.

Y, tras el ayuno, la tentación: ¿para qué sirve todo esto?, ¿para qué buscar el silencio y la oración?, ¿para qué el esfuerzo de vaciarnos de nosotros mismos y llenarnos de Dios?

"Convierte las piedras en pan", dice el tentador; el que más tiene más bien puede hacer; el dinero y los bienes materiales lo pueden todo; el dinero da influencia, abre puertas, se puede hacer mucha caridad con él... "No sólo de pan vive el hombre", sino de la Palabra de Dios, añade Mateo en su evangelio. No es el camino del tener el que Dios quiere para que llevemos a cabo la misión que nos ha encomendado de anunciar la Buena Noticia de la salvación a los hombres.

"Te daré el poder y la gloria". ¿Qué tiene el poder y la gloria para que tantos mueran y maten por él?. Muchos por obtener el poder venden su alma al diablo. No importan los medios utilizados. Cuando se acercan elecciones dentro de los partidos hay tiros y puñaladas para entrar en las listas del poder.<tampoco es este el camino, aunque algunos tengamos que darnos golpes de pecho, pues a lo largo de la historia los cristianos hemos estado aferrados al poder. Hemos caído en la tentación que Jesús rechazó; porque no es el camino que quiere el Padre.

"Tírate de lo alto del templo... los ángeles te sostendrán". Despreocúpate, no hagas nada, Dios te solucionará las papeletas que se presenten. No es ese el camino de Dios. Con su ayuda, sí, pero somos nosotros, como Jesús, los que debemos recorrer el camino de la vida, dando testimonio de lo que Dios hace por nosotros.

Entenderá Jesús, y nosotros debemos entenderlo también, que el camino que quiere el Padre pasa por la sencillez, la humildad y la pobreza; que pasa por hacerse siervo, servidor de todos y dar la vida por los demás. Solo así la recuperaremos en plenitud y para siempre.

 

REFLEXIÓN - 2

       "TODO UN PROGRAMA"

* CUARENTA DÍAS EN EL DESIERTO

El evangelio del primer domingo de Cuaresma es siempre el de las tentaciones de Jesús en el desierto. Cada año, según el ciclo que corresponda, de un evangelista diferente; este año (ciclo C) en la versión de san Lucas. Este evangelio es muy adecuado para el inicio del tiempo de Cuaresma: así como Jesús, antes de empezar su predicación, su misión de llevar la buena noticia del amor de Dios por todo el mundo, pasó cuarenta días en el desierto, también nosotros pasamos cuarenta días de preparación de la Pascua. De hecho, el desierto es un espacio simbólico: un lugar adecuado para alejarse de la vida habitual; un espacio de silencio, de reflexión, de encuentro con Dios; también un lugar de prueba, de corrección, para vencer las tentaciones y decir que si a Dios. También la Cuaresma tiene que ser para nosotros un tiempo y un espacio de desierto para revisar nuestra vida a la luz del evangelio.

Hoy será útil repasar alguno de los contenidos de la celebración del Miércoles de Ceniza. De hecho, para la mayoría de los fieles la Cuaresma empieza hoy, porque el miércoles no pudieron asistir a la celebración, al ser un día laborable. En algunas parroquias donde no hay misa los días laborales, hoy también se hará el signo de la imposición de la ceniza. Conviene, pues, repasar el significado de este camino de conversión; con los signos y símbolos propios que expresan austeridad, penitencia, lucha contra el mal... Como dice la oración colecta de hoy: “Al celebrar un año más la santa Cuaresma concédenos, Dios todopoderoso, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud”.

* VENCER LAS TENTACIONES

Durante su estancia en el desierto, Jesús tuvo que enfrentarse a las tentaciones, símbolo de la lucha contra el mal y contra todo lo que nos aleja de Dios. Las tentaciones son pruebas en las que se puede discernir la profundidad y la solidez de la fe. En las dificultades de la vida y la hostilidad del ambiente se pueden vivir tentaciones que ponen a prueba la intensidad de la fe; el creyente puede tener éxito en la prueba (salir fortalecido) o puede sucumbir. Todos nos podemos sentir identificados con la tres tentaciones del evangelio. La tentación de convertir las piedras en pan, como si lo material fuera lo principal en nuestra vida. La tentación de adorar al diablo, o los valores que no son lo último (el dinero, el placer, el propio yo), olvidando que Dios es el único Absoluto a quien debemos adorar. La tentación de tirarse desde el alero del templo, pidiendo a Dios el milagro y así vanagloriarse ante los demás...

En nuestra vida también encontramos muchas tentaciones: egoísmo, búsqueda de nosotros mismos; idolatría más o menos disimulada, adorando lo que no se debe adorar; materialismo, fijando nuestra mirada en las cosas de aquí y no en los valores espirituales... Son tentaciones como las que dificultaban a Israel su camino por el desierto, seducido por dioses falsos. Como las que tuvo que vencer después el mismo Jesús, por ejemplo cuando lo querían hacer rey y lo evitó. La Cuaresma es nuestro esfuerzo para vencer las tentaciones, como Jesús, para luchar contra el mal y contra lo que nos aleja de Dios. Como reza el prefacio propio de hoy: “(Cristo, Señor nuestro), al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento.., y al rechazar les tentaciones del enemigo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no se acaba”.

* FORTALECER LA FE

El objetivo de todo podría ser perfectamente el de purificar y fortalecer nuestra fe, que a veces está algo floja o se deja llevar por el ambiente social desfavorable. Precisamente la ia lectura, del libro del Deuteronomio, es la profesión de fe y de gratitud que los israelitas, aún hoy, aprenden de memoria porque la repiten frecuentemente: “Mi padre fue un arameo errante...”. Este padre es Abrahán, y en él Dios empezó su alianza con el pueblo de Israel. Este pueblo supo agradecer a Dios y conservar la memoria de sus intervenciones salva­doras. Ojalá nosotros lo hiciéramos igual. Como la 2a lectura, de san Pablo a los romanos, en verdad muy bonita, que nos recuerda que tenemos la fe muy cerca de nosotros: la tenemos en los labios y en el corazón. “Si tus labios pro­fesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás”, porque, como dicen las Escrituras, “nadie que cree en él quedará defraudado.

En definitiva, pues, renovar nuestra vida y fortalecer nuestra fe; hacer un tiempo de desierto para reencontramos con el Señor y luchar contra todo lo que nos aleja de él; hacer un camino de conversión interior, del que tenemos que salir renovados, fortalecidos, mejorados, de cara a la Pascua.

XAVIER AYMERICH

(católicaweb)  

 

 

REFLEXIÓN - 3

DE QUÉ VAN LAS TENTACIONES DE JESÚS.

Lucas nos presenta un esquema y unas situaciones. En la primera tentación se da una situación de hambre. "Di que esta piedra se convierta en pan". Algunos han querido ver aquí una exploración del diablo para ver quién es Jesús, para saber ante quién se halla. Se supone que estaba algo intrigado. La tentación no estaría tanto en querer vivir sólo de pan como en utilizar a Dios para convertir las piedras en panes haciendo uso del milagro. Tentación y grande, es vivir únicamente preocupados por el pan material y reducir el hombre a relaciones de producción y economía. Y no menos tentación es refugiarse en Dios y la religión huyendo del trabajo y las responsabilidades. Ni Dios es un tapaagujeros ni la religión un seguro a todo riesgo.

La segunda condición es bien clásica y se refiere al poder. "Te daré todo el poder de estos reinos y su gloria... si te postras ante mí". El poder exige esa postración, esa adoración, que sólo a Dios se le debe. El poder, casi siempre, es cosa diabólica y corrompe al hombre. Sobre todo porque para alcanzarlo, para llegar a algo, hay que arrastrase indignamente conculcando los valores más sagrados. Significativamente alardea el mal de que el poder es un campo suyo y puede dárselo a quien quiera. El hombre sólo ha de postrarse y adorar a Dios. Todo lo demás son idolatrías que lo degradan.

La tercera tiene que ver con Jerusalén y, además, con el alero del templo. Es la más sutil y más religiosa. Se trata de controlar a Dios y a sus ángeles, y aparecer como hombre de Dios, como elegido de Dios. En el Evangelio de Lucas se tienen muy en cuenta el seguimiento de Jesús por sus discípulos y por eso en estas tentaciones hay que ver también la ejemplaridad de Jesús.

Son tentaciones unidas a la misión que el Padre le encomendó y en ellas resplandece la fidelidad y el coraje de Jesús. Jesús es el modelo a seguir.

LAS TENTACIONES DE HOY.

Conviene llevar a nuestro terreno estas tentaciones, hacer una lectura de nuestra realidad y ver cuáles son nuestras tentaciones hoy. La primera es la increencia. Hacer nuestra vida sin contar con Dios. Así se cortan de raíz todo mal y toda tentación, porque si Dios no existe todo está permitido. Esta tentación es hoy especialmente fuerte. Esta tentación nos muestra lo mucho que ha cambiado el hombre, ya que de abusar de Dios hemos pasado a prescindir de El.

Otra tentación, que nace de la anterior, es pensar que sólo de pan vive el hombre, o sea, de la economía, y que por ahí va la felicidad y futuro del hombre. Esto en sentido exclusivo y determinante. Este materialismo arranca de raíz toda libertad y humanismo. Este es el mal que anida en muchos planes e informes de cara al año 2000. Y así es como proliferan cantidad de adiciones e idolatrías como el hedonismo narcisista y el culto al placer y al sexo.

Al final el hombre pierde su misión, que es la libertad y la entrega a una misión noble, y termina en una psicología rota y averiada por el vacío y la angustia. Este cuadro puede parecer un tanto dramático y general, pero de alguna forma describe la trayectoria de nuestro hombre de hoy.

Negar la tentación es negar la libertad y, en consecuencia, al hombre mismo.

LUIS GRACIETA