PALABRA DE DIOS 

10 - Marzo

PRIMER DOMINGO
DE CUARESMA (C)

 
"  "Durante cuarenta días, El Espíritu lo fue llevando por el desierto"

 

 

PRIMERA LECTURA
Deuteronomio 26, 4-10

Es una antigua proclamación de la fe de Israel.

Dios lo ha hecho todo por ellos: eligió a Abraham, el arameo errante; sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto y les dio la tierra que mana leche y miel.

Ahora ellos, agradecidos, le ofrecen las primicias de la tierra que Dios les ha dado.


 

PRESENTACIÓN

Mi padre fue un arameo errante

            Algunos estudiosos han visto en este texto un fragmento de un antiguo “credo de Israel”. Está colocado en el contexto de la fiesta primaveral de las primicias (vv. 4.10) y estructurado en tomo a tres artículos de fe: la experiencia de los patriarcas, la liberación de Egipto, y el don de la tierra. Israel describe sus orígenes recordando que sus padres fueron unos emigrantes en tierra extranjera. Jacob fue un nómada y sus descendientes bajaron a Egipto como refugiados por motivos económicos y luego sometidos a la esclavitud.

            El texto pone de manifiesto que la fe bíblica es esencialmente una fe histórica. Dios se ha revelado en medio de los acontecimientos de la historia de un pueblo insignificante en sus orígenes, para liberarlo y convertirlo en un pueblo santo.  

SILVIO JOSE BÁEZ

LECTURA DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO 26, 4-10

Profesión de fe del pueblo escogido

.Dijo Moisés al pueblo: "El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.

Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas.

Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa.

Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud.

Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.

El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos.

Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.

Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado."

Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios."  

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 90

PRESENTACIÓN

DIOS SE CUIDA DE MI

«El te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás, su brazo es escudo y armadura».

Mi vida entera está bajo tu protección, Señor, y quiero acordarme de ello cada hora y cada minuto, según vivo mi vida en la plenitud de mi actividad y el descanso de tu cuidado.

«No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía».

De día y de noche, en la luz y en la oscuridad, tú estás a mi lado, Señor. Necesito esa confianza para enfrentarme a los peligros que me acechan por todas partes. Este mundo no es sitio seguro ni para el alma ni para el cuerpo, y no puedo aventurarme solo en terreno enemigo. Quiero escuchar una y otra vez las palabras que me aseguran tu protección cuando empiezo un nuevo día al levantarme y cuando entrego mi cuerpo al sueño por la noche, para sentirme así seguro en el trabajo y en el descanso bajo el cariño de tu providencia.

«No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra».

Hermosas palabras llenas de consuelo. Hermoso pensamiento de ángeles que vigilan mis pasos para que no tropiece en ninguna piedra. Hermosa imagen de tu providencia que se hace alas y revolotea sobre mi cabeza con mensaje de protección y amor. Gracias por tus ángeles, Señor. Gracias por el cuidado que tienes de mí. Gracias por tu amor.

Y ahora quiero escuchar de tus propios labios las palabras más bellas que he oído en mi vida, que me traen el mensaje de tu providencia diaria como signo eficaz de la plenitud de la salvación que en ellas se encierra. Dilas despacio, Señor, que las escucho con el corazón abierto.

«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi nombre; me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le haré ver mi salvación».

Gracias, Señor.

CARLOS G. VALLÉS

(mercabá)

(SALMO 90)

R/. ESTÁ CONMIGO, SEÑOR, EN LA TRIBULACIÓN.

Tú que habitas al amparo del Altísimo, 
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío, 
Dios mío, confío en ti." R.

No se te acercará la desgracia, 
ni la plaga llegará hasta tu tienda, 
porque a sus ángeles ha dado órdenes 
para que te guarden en tus caminos. R.

Te llevarán en sus palmas, 
para que tu pie no tropiece en la piedra; 
caminarás sobre áspides y víboras, 
pisotearás leones y dragones. R.

"Se puso junto a mí: lo libraré; 
lo protegeré porque conoce mi nombre, 
me invocará y lo escucharé. 
Con él estaré en la tribulación, 
lo defenderé, lo glorificaré." R.

 

SEGUNDA LECTURA
Romanos 10, 8-13

Nuestra fe debe estar bien grabada en el corazón, no quedarse en ideas

Y nuestra fe es que Jesús es el Señor y que resucitó de entre los muertos.

Todos están llamados a la fe, la en Cristo muerto y resucitado por nuestra salvación.

 

PRESENTACIÓN

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.

            En este antiguo “credo cristiano”, se proclama el acontecimiento central de la fe, “la palabra de la fe que os anunciamos” (v. 8): el misterio pascual de Cristo. La Pascua se expresa con dos “esquemas teológicos”: el esquema de exaltación (“Jesús es Señor”) y el esquema de resurrección (“Dios lo ha resucitado de entre los muertos”).

            La fe pascual proclamada por la Iglesia es abierta a todos, judíos y griegos, pero debe ser creída con “el corazón”, es decir, aceptada desde lo más intimo del hombre como fundamento de la propia existencia, y al mismo tiempo proclamada con “la boca”, es decir, testimoniada y profesada exteriormente con la propia vida.  

SILVIO JOSE BÁEZ

(Católicaweb)

DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS  10, 8-13

Profesión de fe del que cree en Jesucristo

Hermanos: La Escritura dice: "La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón."

Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos.

Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.

Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

Dice la Escritura: "Nadie que cree en él quedará defraudado."

Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.

Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará."

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
 

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

EVANGELIO
Lucas 4, 1-13

Siempre el texto del Evangelio del primer domingo de Cuaresma son las tentaciones de Jesús en el desierto. Hoy tal como nos las trae el Evangelio de San Lucas.

Después del Bautismo, el Espíritu lleva a Jesús al desierto. Cuarenta días de ayuno y el Tentador que se acerca a él.

 

PRESENTACIÓN

El Espíritu llevó a Jesús al desierto, mientras era tentado por el diablo.

Esta relato, de carácter teológico, ha sido compuesto y transmitido, no para informar acerca de un episodio de la vida de Jesús, sino para mostrar el modo con que el Hijo de Dios comprendió y vivió su misión mesiánica. Se quiere subrayar el hecho de la tentación en la existencia de Jesús, no el modo en que históricamente se presentó. El relato presenta como evento acaecido una vez, una experiencia que acompañó constantemente el ministerio del Mesías Jesús de Nazaret.

Jesús, “lleno del Espíritu Santo”, “era conducido (a go) por el Espíritu en el desierto” (v. 1). No se describe a Jesús mientras va al desierto, sino caminando en medio del desierto lleno del Espíritu Santo. Durante cuarenta días fue ten­tado por el diablo y estuvo sin comer (v. 2). El desierto es lugar detentación, de autocomprensión de la propia identidad, pero también espacio para afirmar la fidelidad en Dios como único absoluto.

Jesús vive una doble experiencia: la experiencia de la tentación, delante de la cual permanece firme, y la experiencia de la plenitud divina, siendo conducido permanentemente por el Espíritu. Como “hijo de Adán” (Lc 3,38b) advierte la dificultad y la seriedad del momento de la prueba en su relación con Dios; como “Hijo de Dios” (Lc 3,38) vive, lleno del Espíritu, la plenitud de la intimidad divina. A diferencia de Adán (Gen 3), Jesús supera la prueba demostrando su adhesión obediente y filial a Dios en forma inquebrantable. Se mantiene firme proclamando su fidelidad absoluta y su confianza inquebrantable en los caminos del Padre: “No tentarás al Señor tu Dios” (Lc 4,12). Jesús es el modelo de adhesión plena y total a Dios y a su voluntad.

Las “tres” tentaciones de Jesús no son sino una sola: la tentación de abandonar el mesianismo humilde y obediente en favor de los hombres y emprender un camino de gloria, de poder y de autosuficiencia humana. Para Lucas, la tentación máxima que Jesús enfrenta y supera es el terror a la muerte. En el relato se afirma, en efecto, que “el diablo se alejó de él hasta el momento oportuno” (v. 13), es decir, hasta el momento del sufrimiento y de la angustia de la pasión, que Lucas llamará “la hora del poder de las tinieblas” (Lc 22,53), cuando “Satanás había entrado en Judas Iscariote” (Lc 22,3).

El relato de las tentaciones no pretende sólo informar al lector acerca de las pruebas sufridas por Jesús, sino que es una página de catequesis que invita a estar atentos para no caer en las actuales tentaciones del poder, del materialismo y de la religión espectacular e impositiva.

SILVIO JOSE BÁEZ

(Católicaweb)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS  4, 1-13

El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.

Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre"."

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."

Jesús le contestó: "Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto"." Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras"."

Jesús le contestó: "Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios"."

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor