PONTE EN MARCHA HACIA LA META


 

7 DESIERTOS CUARESMALES

1.- SILENCIO.

Para que Dios hable y, para que nosotros, hablemos un poco menos. "La palabra es plata pero el silencio es oro"

2. SOLEDAD.

Para percibir la voz de nuestro corazón y de nuestra conciencia. "En la soledad nos entendemos y hasta nos cuestionamos lo que somos"

3. DESNUDEZ.

Para dejar que Dios nos envuelva y nos tiña con el color de su presencia. "La desnudez nos arranca del exterior y nos reviste interiormente"

4. ATENCIÓN.

Para comprender y preguntarnos qué quiere el Señor de nosotros. Para no despistarnos del camino verdadero. "El mejor regalo que podemos dar a Dios y a cualquier persona es nuestra atención"

5. DESPRENDIMIENTO.

Para ir más ligeros por el mundo y acoger mejor el Evangelio. "No pesa el tener, muchas veces frena la felicidad el deseo de acaparar y no dar"

6. ORACIÓN.

Para conocer más a Dios y dejarnos seducir un poco menos por el mundo. "Sin oración el hombre se queda sin una llave para el día y sin un cerrojo para la noche"

7. CONTEMPLACIÓN.

Para agradecer a Dios su bondad, su mano, sus obras. "En la contemplación, el hombre, aprende a valorar la vida en sí misma"

La cuaresma es un cofre del cual vamos sacando estas joyas tan preciadas como escasas: silencio, soledad, desnudez, atención, desprendimiento, oración y contemplación. ¿Para qué? Para vivir con alegría y fe desbordante la próxima Pascua.

(Javier Leoz)


 

 

CUARESMA, ¡ESTACION DE CARGA!
Javier Leoz

Abre el depósito de tu corazón.
La Palabra del Señor te llenará del combustible necesario para seguir caminando. El te empujará y te guiará, incluso, por los caminos más insospechados por ti.

Apaga el motor de tus agobios y de tus obligaciones.
El silencio o la contemplación te harán sentir la paz que tu mente y tu vida necesita. No es bueno ir deprisa ni preocuparse demasiado.

No mires el "cuánto cuesta" cargarse de Dios.
A veces, lo más caro en el mundo, es lo más barato para alcanzar la felicidad. Tal vez, con tu voluntad, de momento es suficiente. Dios, pondrá lo demás.

Limpia el parabrisas de tu mirada.
Las imágenes que nos sacuden todos los días nos hacen tener una visión demasiado pesimista del mundo.

Mientras Dios, llena tu interior, disfruta de su fuerza.
Pídele que nunca te falte su asistencia en tus decisiones, problemas e inquietudes.

Reajusta, en estos cuarenta días, las piezas que no encajan en tu forma de actuar, juzgar o vivir.
La Cuaresma es un buen taller para que Jesús actúe en la complicada maquinaria que somos las personas.

No olvides el código de circulación de todo buen cristiano: los mandamientos.
Con ellos aprenderás que, el amor a Dios, exige contraprestación a los que nos rodean. Pero, recuerda, aún haciendo el bien por los demás…no olvides a Dios que es la fuente de inspiración de la bondad.

Coge con firmeza el volante de tu vida. No dejes que te manipulen.
Que nada ni nadie te desvíe del camino de la fe. Cuando tengas que parar, para. Cuando tengas que acelerar, acelera. Pero, ¡nunca dejes otros cojan el timón de tu vida por ti!

Incluye en el maletero lo imprescindible.
Cuando vamos de excursión ¿qué llevamos? Que en estos días, previos a la Semana Santa, aprendamos a vivir con lo esencial. Y, lo esencial, no es lo mucho sino aquello necesario para ser feliz.

Desde la ventana observa el paisaje.
Da gracias a Dios por la vida, por el sol, por la familia, por la iglesia. No olvides que, Dios, nunca te abandona.

Cuando surjan dificultades; cuando tus días sean una cuesta arriba ¡no te desesperes!
Ofrece esa penitencia, ese sacrificio por tantas personas que no tienen posibilidades ni cuentan con tantos medios como tú.

No dejes de lado un alimento que, en cualquier fin de semana, no puede faltar en el equipaje de tu chasis cristiano: la Eucaristía.
Con ella sabrás disfrutar y dar valor al domingo. Sin ella, tu vida no tendrá mucho sentido.

Finalmente, cuando sientas el cansancio, detente un momento.
Reza a Dios. Hazle sabedor de que, El, te puede llenar de oxígeno y de vida, de paz y de fortaleza. La oración es el gran combustible que, muy pocos, saben aprovechar o encontrar. Y, por cierto, se encuentra gratis en el silencio.

 

* Coloca a Dios en el centro de tu vida
Piensa un poco las causas de tu tristeza, tus preocupaciones y fin de tus proyectos. Verás que, tal vez, no están en el Señor.

* Acentúa la oración en estos cuarenta días
Hazte una idea que es un recorrido, durante 40 kilómetros, de la mano de y con Jesús. ¿Tienes palabras para El? ¡Rézale!

* Ten curiosidad, y de la buena, por la Palabra de Dios.
¿Tienes Biblia? ¿Cuánto hace que no lo has abierto como el "gran libro de tu casa"? ¡Lee, escucha y medita la Palabra de Dios! ¿Qué lugar ocupa en tu familia la Palabra de Dios?

* No seas egoísta. Comparte aquello que puedas.
Qué tienes mucho? ¡Quién te lo ha dado¡ ¿Qué tienes poco? ¡Acaso no hay otros con menos! La caridad, no lo olvides, es un ascensor cuyo recorrido acaba en el cielo.

* Participa en la Eucaristía todos los días
¿No tomas un café todo los días? ¿No das un paseo todas las tardes? ¿No te sientas a la mesa incluso varias veces durante la jornada? ¿Por qué no te propones como crecimiento personal la Eucaristía diaria en cuaresma?

* Busca espacios para rezar
A Dios, que es Padre, también le gusta tratar de "Tú a tú" con cada uno de sus hijos. Entra en cualquier iglesia, busca una cruz, háblale como aquel amigo que, sabe que otro amigo está haciendo algo grande por él.

* Renuévate todo lo que puedas
Pero no lo hagas sólo de vestido. Cambia en aquello que el Evangelio te marca con fuerza: perdón, amor, alegría. Hay muchos que siempre van a la moda pero no se despojan de un gran problema: la tristeza siempre la llevan dentro. No hay forma de venderla.

* Haz un acto de valentía
¿Con quien tienes cuentas pendientes? ¡Y no solamente en lo económico! Piensa en quién, por lo que sea, hace tiempo que está distanciado, sentido o decepcionado de ti. ¿Por qué no dar un paso para intentar recuperar a un hermano?

* Ama a tu Iglesia
Reza por ella. Es una barca que se tambalea constantemente debido a muchos vientos interesados. Por cierto, no te rías de ello: lo que sabes de Jesús ¿a quién se lo debes? ¿Eres consciente de que tú también vas dentro de ella?

* Mantén en tu familia y en tu persona ciertas prácticas cuaresmales
No tomes carne el miércoles de ceniza ni el resto de viernes de cuaresma o en viernes santo. ¿Qué no es importante? Los gestos, cuando hay contenido, dicen todo. Malo será que muchos los hayan perdido por eso….porque perdieron todo.

(Javier Leoz)