"Camina"

Dios Padre Bueno, guíame,
acompaña mi caminar,
hacia la felicidad plena contigo.

En el camino de mi vida,
Tú eres compasivo y misericordioso;
me bendices siempre
con la abundancia de tu amor.

Pero yo he de ponerme en camino,
ser valiente y
no dejar de avanzar,
pues ahora es tiempo favorable,
es el día de la salvación.


Caminaré con la confianza
de que Tú eres mi Padre,
ves en lo escondido de mi corazón
y no me dejarás nunca solo.

 

"Déjate conducir"

Dios Padre Bueno, guíame,
acompaña mi caminar,
hacia la felicidad plena contigo.

Estate, Señor, conmigo
en el camino
por donde avanzo,
en los momentos de dificultad.

Porque encuentro tropiezos
y me caigo,
porque me asaltan los miedos
y me canso,
porque me atrae
una vida fácil y cómoda,
sin preocuparme más que de mí.

Quiero controlar mis pasos,
sentirme el dueño
de mi existencia
y me olvido
de que estás Tú, a mi lado,
tendiéndome la mano.

Quiero Señor,
dejarme conducir
pues sé que Tú
me llevas a la plenitud,
sin espejismos ni falsedades.

 

"Contempla"

Dios Padre Bueno, guíame,
acompaña mi caminar,
hacia la felicidad plena contigo.

Tú eres Señor,
mi luz y mi salvación,
mi corazón te busca,
y ansía verte.

Para ello ha de saber mirar:
ver tu Belleza
reflejada en la Creación,
porque todo es obra de tus manos.

En tu Hijo Jesús
encuentro mi imagen más perfecta,
mi paz y el descanso
de todas mis ansias:

Él es todo Amor,
todo Verdad,
todo Bien.

Dame esos ojos
capaces de contemplarte
para que no pierda las señales
del camino que me conduce a Ti.

 

"Vuélvete"

Dios Padre Bueno, guíame,
acompaña mi caminar,
hacia la felicidad plena contigo.

Gracias Señor,
por conducirme
a la tierra prometida,
allí donde puedo gozar siempre
de tu abrazo de Padre
que me perdona
a pesar de mis errores,
egoísmos e ingratitudes.

¡He caminado demasiadas veces
lejos de ti!

Pero me has hecho experimentar
tu ternura y misericordia,
y llenas mi corazón
del deseo de volver
y de seguir a tu Hijo
por sus senderos de amor:
allí donde todo
es abundancia de bien
y de bondad para con todos.

 

"Agradece"

¡Gracias Señor por tanto amor!
Por entregamos a tu Hijo
sin ahorrarle ningún dolor.

Él ha llegado hasta la cruz
para redimir todos
nuestros sufrimientos.

Su cruz hunde las raíces
en la tierra,
en el corazón de la humanidad,
pues Él ha bajado
hasta mis abismos
curando mis heridas,
rompiendo mis cadenas;

En ella extiende los brazos
en abrazo eterno
a todos los hombres,
reconciliándonos
unos con otros en Él
que es la paz verdadera.

Por mí has hecho esto,
porque me amas.

Éste es el verdadero camino
de la felicidad.

¡Haz Señor
que no me aparte nunca más de él!

 

"Transfórmate"

La cruz, por larga
y dolorosa que sea,
es temporal.

Estamos hechos para la Luz,
para la plenitud;
y en este camino de la vida
nos vamos transformando
en la medida en que caminamos
tras los pasos de Jesucristo,
dejándonos llevar
de su Amor.

Tú me has hecho capaz
de amar, de entregarme:
en Ti, Contigo,

Señor Resucitado,
yo me convierto
en un hombre nuevo
portador de tu Luz,
de tu Amor, de tu Paz,
de tu Bien
para todos los hombres.

Que mi paso por el mundo
sea ligero y luminoso.

Que anuncie el ALELUYA eterno
donde todos cantaremos
felices junto a Ti.

Así sea