PALABRA DE DIOS 

22 - Diciembre

DOMINGO 4º
ADVIENTO
(A)


"No tengas reparo en llevarte a María "

 

PRIMERA LECTURA
Isaías 7, 10-14

El rey Acaz no se fía del Señor y no quiere consultar sobre su descendencia y sucesión en el trono.
      El profeta le anuncia: La virgen da a luz al Emmanuel, "Dios-con-nosotros".

 

PRESENTACIÓN

Cuántas veces decimos que Dios nos habla en nuestras realidades y por medio de ellas; que tenemos que estar atentos a los signos de los tiempos, a las diversas circunstancias de nuestra vida y de la sociedad.

Circunstancias políticas van a dar lugar a la profecía del Emmanuel.

Aquellos pequeños reinos de Palestina estaban siempre a merced de las grandes potencias: sea Egipto, sean los imperios mesopotámicos.

Ante los peligros de la invasión asiria, Acaz, rey de Judá, tiene tres opciones: unirse con los otros pequeños reinos amenazados, para hacer causa común, hacer pactos con Asiria, cediendo lo que sea, o confiar en Yhavhé y ponerse en sus manos.

La última opción, ni se la plantea.

Por eso Isaías le echará en cara su falta de fe.

Le remarcará que la salvación no le vendrá de Asiria, sino del Emmanuel (Dios-con-nosotros)

Desde el Nuevo Testamento, y por la fe en Jesucristo, hemos entendido que las palabras de Isaías eran profecía del Mesías.

ISAÍAS 7, 10-14

Mirad: la virgen está encinta

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 23

PRESENTACIÓN

Una solemne procesión va hacia el templo; tal vez llevan el Arca de la Alianza (signo de la presencia del Rey de la gloria).

Acompañado el Señor por su pueblo, éste va proclamando la grandeza de su Rey y Señor. Él es el dueño del universo.

"Del Señor es la tierra y cuanto la llena
       el orbe y todos sus habitantes:
       él la fundó sobre los mares,
       él la afianzó sobre los ríos"

Ante tanta grandeza, ¿qué es el hombre?; ¿quién puede subir y acercarse a la casa del Señor?, preguntan ante la puerta del templo los que llegan en procesión. Sólo las manos inocentes y el corazón limpio pueden acceder al recinto sacro, se les responde desde dentro.

"¿Quién puede subir al monte del Señor?
       ¿quién puede entrar en el recinto sacro?
       El hombre de manos inocentes y puro corazón,
       que no confía en los ídolos
       ni jura contra el prójimo en falso".

El que vive según la voluntad de Dios, expresada en el Decálogo. 
       El que ama a Dios (no confía en los ídolos) y al prójimo (ni jura contra el prójimo en falso),

"Ese recibirá la bendición del Señor
       le hará justicia el Dios de salvación."

Esos son los que ahora llegan a la puerta del templo, los que quieren estar en presencia del Señor, los que piden que se abran las puertas para que entre el Rey de la gloria.

 SALMO 23

Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. 
R.
Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos. 
R.
Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. 
R.
Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

 

SEGUNDA LECTURA
 Romanos 1, 1-7

Es el saludo de comienzo de la carta.
      Pablo se presenta como apóstol, título que algunos le negaban,  que ha sido enviado a predicar la Buena Noticia de Jesucristo, hijo de David, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación.

 

PRESENTACIÓN

La intervención de Dios en la historia humana siempre es Buena Noticia (Evangelio)

Ya en el Antiguo Testamento, las profecías eran "Buena Noticia" que anunciaban la intervención salvadora de Dios, por medio de su Ungido.

Pero será en el Nuevo Testamento cuando esta "Buena Noticia" pase a ser "Buen Acontecimiento": Jesucristo es la "Buena Noticia" de Dios.

Una Buena Noticia que va más allá de las palabras, pues la misma Palabra de Dios se hace carne y habita entre nosotros, la encarnación del Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor.

El no sólo anuncia la salvación, sino que la realiza con su muerte y resurrección.

Y no queda restringida al pueblo de las promesas, sino que es universal.

 

ROMANOS 1, 1-7

Jesucristo, de la estirpe de David, Hijo de Dios

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor.

Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Mateo 1, 23

Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, "Dios-con-nosotros". 

 

EVANGELIO
Mateo 1, 18-24

 Acompañados por el Evangelio de San Mateo 


Evangelio según san Mateo

Introducción

El Evangelio que lleva el nombre de MATEO –un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús (9. 9)– fue escrito hacia el 80 d. C. y está dirigido principalmente a los cristianos de origen judío.

Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el «Hijo de David», el «Enviado» para salvar a su Pueblo, el «Hijo del hombre» que habrá de manifestarse como Juez universal, el «Rey de Israel» y el «Hijo de Dios» por excelencia. Mateo también aplica a Jesús en forma explícita los oráculos de Isaías sobre el «Servidor sufriente», que carga sobre sí nuestras debilidades y dolencias. Y al darle el título de «Señor», reservado sólo a Dios en el Antiguo Testamento, afirma implícitamente su condición divina.

Este evangelista atribuye una especial importancia a las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios. En ellos, Cristo aparece como «el nuevo Moisés», que lleva a su plenitud la Ley de la Antigua Alianza. También es el «Maestro», que enseña «como quien tiene autoridad» (7. 29) la «justicia» de ese Reino inaugurado y proclamado por él.

El Evangelio de Mateo ha sido llamado con razón «el Evangelio de la Iglesia», por el papel preponderante que ocupa en él la vida y la organización de la comunidad congregada en nombre de Jesús. Esta comunidad es el nuevo Pueblo de Dios, el lugar donde el Señor resucitado manifiesta su presencia y la irradia a todos los hombres. Por eso ella está llamada a vivir en el amor fraterno y el servicio mutuo, como condiciones indispensables para hacer visible el verdadero rostro de Jesucristo.

(Sobicain)

 

 

Nos presenta la concepción de María por obra del Espíritu Santo, el lugar de José: injertarlo en el tronco de Jesé, en la familia de David, darle un nombre que exprese la misión: Salvador.
      Así se cumple la Escritura: la virgen da a luz al "Dios-con-nosotros".

 

PRESENTACIÓN

José se encuentra ante un acontecimiento que le supera: María, con la que está desposada, espera un hijo por obra del Espíritu Santo.

Surge entonces la incertidumbre sobre lo que debe hacer: ¿acogerla?, ¿quién es él para compartir la vida con la elegida para ser madre del Hijo de Dios?, ¿la repudiará en secreto?

En medio de estas dudas, Dios se acerca por medio del ángel.

El también tiene su lugar en todo ese misterio. El Mesías sería de la estirpe de David y él, José, es "hijo de David", es decir, descendiente.

José injertará legalmente a Jesús en el pueblo elegido; José le pondrá el nombre, Jesús, el que salva a su pueblo de los pecados.

Él, esposo de María, hará las veces de padre.

Se ha cumplido la profecía de Isaías: la virgen dará a luz un hijo, que es "Dios-con-nosotros"; y José tiene una misión que cumplir.

 

 MATEO 1, 18-24

Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra de Dios