PALABRA DE DIOS 

8 - Diciembre

DOMINGO 2º
ADVIENTO
(A)


"Estad en vela"

 

PRIMERA LECTURA
Isaías 11, 1-10

Isaías nos habla poéticamente de los tiempos nuevos que esperamos.
            El Mesías será descendiente de David, brote de su padre Jesé.
           El mundo nuevo inaugurado por él, será un mundo de paz, convivencia y fraternidad
          Jesucristo es brote del tronco de Jesé.

 

PRESENTACIÓN

Cuando se convive con la injusticia, el dolor, la muerte, podemos sentirnos un tanto frustrados porque lo que ansía y anhela el ser humano es todo lo contrario: la justicia, la paz, la alegría, la vida en plenitud...

También hoy las palabras de Isaías son de esperanza: del tronco seco brotará un renuevo, sencillo, pequeño, humilde, pero llamado a ser Árbol de Vida. Es el vástago de Jesé.

Estará lleno del espíritu del Señor y colmará nuestras aspiraciones y deseos.

Lo imposible será un hecho.

¿Alguien ha visto vivir juntos a un lobo con un cordero?, ¿alguien ha observado al león comiendo paja con el buey?, ¿algún niño ha metido su mano en el agujero de la serpiente venenosa y no le ha picado?

La fraternidad universal será posible cuando el Señor lo sea todo en todos.

Pero hay que dejarse llenar del Espíritu del Señor que, transformándonos desde dentro, hará que también, de nuestro tronco seco, brote un renuevo de vida que lo extendamos a todo el mundo.

ISAÍAS 11, 1-10

Juzgará a los pobres con justicia

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastoreará. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará con la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 71

PRESENTACIÓN

Este salmo, escrito después del exilio, en una época en que ya la dinastía de David no estaba en el trono, se refiere directamente al "rey-Mesías", ¡al reino Mesiánico esperado como "universal' y "eterno"!

Sólo Dios puede tener un reino eterno, "que dure tanto como el sol, hasta la consumación de los siglos".

En vano un rey cualquiera puede pretender tal cosa. Como en los demás salmos, encontramos en éste, el procedimiento literario llamado de "revestimiento": se trata de un lenguaje florido, que utiliza el "estilo de las cortes reales de oriente", con sus hipérboles gloriosas y su ideología real, para expresar un "misterio", para "revestir" una revelación no sobre un sistema político sino sobre Dios mismo.

NOEL QUESSON
 

La oración de Israel por su rey era una oración por la justicia, por el juicio imparcial y por la defensa de los oprimidos. Mi oración por el gobierno de mi país y por los gobiernos de todo el mundo es también una oración por la justicia, la igualdad y la liberación.

«Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes:
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia.
Que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador».

Rezo, y quiero trabajar con toda mi alma, por estructuras justas, por la conciencia social, por el sentir humano entre hombre y hombre y, en consecuencia, entre grupo y grupo, entre clase y clase, entre nación y nación. Pido que la realidad desnuda de la pobreza actual se levante en la conciencia de todo hombre y de toda organización para que los corazones de los hombres y los poderes de las naciones reconozcan su responsabilidad moral y se entreguen a una acción eficaz para llevar el pan a todas las bocas, refugio a todas las familias y dignidad y respeto a toda persona en el mundo de hoy.

Al rezar por los demás, rezo por mí mismo, es decir, despierto y traduzco a mi situación lo que he pedido para los demás en la oración. Yo no soy rey, los destinos de las naciones no dependen de mis labios y no los puedo cambiar con una orden o con una firma. Pero soy hombre, soy miembro de la sociedad, soy célula en el cuerpo de la raza humana, y las vibraciones de mi pensar y de mi sentir recorren los nervios que activan el cuerpo entero para que entienda y actúe y lleve la redención al mundo. Para mí pido y deseo sentir tan al vivo la necesidad de reforma que mis pensamientos y mis palabras y el fuego de mi mirada y el eco de mis pisadas despierte en otros el mismo celo y la misma urgencia para borrar la desigualdad e implantar la justicia. Es tarea de todos, y por eso mismo tarea mía que he de comunicar a los demás con mi propia convicción y entusiasmo, para lograr entre todos lo que todos deseamos.

Israel seguirá rezando por su rey:

«Porque él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos».

Y el Señor bendecirá a su rey y a su pueblo:

«Que dure tanto como el sol,
como la luna de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra;
que en sus días florezcan la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al conf
in de la tierra».

Que reine la justicia en la tierra.

CARLOS G. VALLÉS

 

 SALMO 71

Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. 
R.
Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
R.
Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. 
R. 

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol:
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.
R.
Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

 

SEGUNDA LECTURA
 Romanos 15, 4-9

El comportamiento cristiano debería ser la unidad, dentro del respeto a las diferencias de cada uno, la acogida fraterna, las disponibilidad y el estar al servicio de los demás; como Cristo obró con nosotros.

 

PRESENTACIÓN

Otra vez vuelve a sonar en Adviento la palabra esperanza.

Tenemos que mantener la esperanza, para eso necesitamos de la paciencia, porque todavía no hemos logrado lo que esperamos; y ante la tentación del desánimo, el consuelo, que alimenta el esfuerzo del camino.

¿Dónde encontramos esa paciencia y ese consuelo? En la Palabra de Dios, pues "Dios es fuente de toda paciencia y consuelo"

Para un pueblo que camina en la esperanza, es necesario hacerlo juntos, unánimes, con una sola alma, y concor- des, con un solo corazón.

Nos es difícil, pues, como herencia del pecado, no faltan las divisiones, rupturas, maledicencias...

Cristo viene como servidor de todos, como Libertador de todos, para cumplir el Plan de Salvación del Padre, revelado a los judíos, pero no sólo para ellos, sino para todo el género humano.

"Acogeos mutuamente como Cristo os acogió".

Acogeos mutuamente y acogeréis a Cristo.

ROMANOS 15, 4-9

Cristo salva a todos los hombres

Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas; y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. Así dice la Escritura: "Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre."

Palabra de Dios

 

ACLAMACIÓN
Lucas 3, 4-6

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios.

 

EVANGELIO
Mateo 3, 1-12

 Acompañados por el Evangelio de San Mateo 


Evangelio según san Mateo

Introducción

El Evangelio que lleva el nombre de MATEO –un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús (9. 9)– fue escrito hacia el 80 d. C. y está dirigido principalmente a los cristianos de origen judío.

Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el «Hijo de David», el «Enviado» para salvar a su Pueblo, el «Hijo del hombre» que habrá de manifestarse como Juez universal, el «Rey de Israel» y el «Hijo de Dios» por excelencia. Mateo también aplica a Jesús en forma explícita los oráculos de Isaías sobre el «Servidor sufriente», que carga sobre sí nuestras debilidades y dolencias. Y al darle el título de «Señor», reservado sólo a Dios en el Antiguo Testamento, afirma implícitamente su condición divina.

Este evangelista atribuye una especial importancia a las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios. En ellos, Cristo aparece como «el nuevo Moisés», que lleva a su plenitud la Ley de la Antigua Alianza. También es el «Maestro», que enseña «como quien tiene autoridad» (7. 29) la «justicia» de ese Reino inaugurado y proclamado por él.

El Evangelio de Mateo ha sido llamado con razón «el Evangelio de la Iglesia», por el papel preponderante que ocupa en él la vida y la organización de la comunidad congregada en nombre de Jesús. Esta comunidad es el nuevo Pueblo de Dios, el lugar donde el Señor resucitado manifiesta su presencia y la irradia a todos los hombres. Por eso ella está llamada a vivir en el amor fraterno y el servicio mutuo, como condiciones indispensables para hacer visible el verdadero rostro de Jesucristo.

(Sobicain)

 

 

El evangelio nos presenta la figura adusta de Juan Bautista.
    Y una fuerte llamada a la conversión, pues el Señor está cerca.
    Hay que ser trigo que se guarda en el granero.

 

PRESENTACIÓN

Todos los evangelistas cuentan la actividad de Juan Bautista, previa a la de Jesús.

Y nadie mejor que Juan para ayudarnos a preparar la venida del Mesías, del Señor, ya que él ha sido elegido precisamente para eso, para anunciar el acontecimiento, para preparar el camino y para señalar al Mesías en Jesús de Nazareth.

Mateo nos presenta a Juan como un predicador al estilo de los profetas, tanto en sus palabras como en sus signos y porte exterior.

"Y a ti te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos".

Y el primer paso para ponerse en el camino del Señor es la conversión: "porque llega el Reino de los Cielos", porque llega el reinado de Dios y su Mesías.

La conversión implica a la mente, pero sobretodo, al corazón y a la vida. "¡Conviértete!" significa: convéncete de que debes abandonar tus caminos y ponerte en el camino del Señor. Porque la conversión de la mente y del corazón deben producir frutos.

La conversión es una purificación, un bautismo "con Espíritu Santo y fuego".

 MATEO 3, 1-12

Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."

Palabra de Dios

IR AL FONDO

¿Cómo queremos vivir?¿En la superficialidad de las cosas o en el fondo? ¿Queremos ser como el nadador o como el submarinista que llega a ver la belleza de los fondos marinos?

Hay muchos que se conforman con lo superficial: la seguridad material, la seguridad afectiva, aunque cada vez importa menos, un buen trabajo, un buen coche, unas casas, una abultada cuenta corriente en el banco, no tener problemas, divertirse, disfrutar, pasárselo bien.

Cuando les hablas de otra forma de vida, de que debe pensar más en los demás, de que tiene que mirar más a su alrededor, que hay pobreza, miseria, injusticia a su lado, debe ser más solidario... te miran como si fueras un bicho raro, como si estuvieras fuera de onda, como si vivieses en la época de los dinosaurios.

Y no te digo nada si les hablas del Reino de Dios como morada definitiva del hombre; de un Reino que es Reino de Vida y Verdad, de Justicia y Paz, de Gracia y Amor. En realidad, de ese mundo de felicidad que, en el fondo de nuestro ser, todos anhelamos y que sabemos que, como consecuencia del pecado, no lo vamos a lograr totalmente en este mundo.

Ese reino de fraternidad ha sido presentado por el profeta Isaías con unas llamativas y bellas comparaciones: habitarán juntos el lobo y el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, novillo y león pacerán juntos... En ese Reino, lleno del Señor, nadie hará daño a nadie.

Para unos, esperar esto es soñar despiertos, para otros una utopía irrealizable; hay quienes piensan que son palabras bonitas y nada más; no faltan quienes afirman que todo esto es un invento de los curas para engatusar a la gente.

Los que creemos en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado por nuestra salvación, sabemos que el ansia de plenitud y felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre, se colmará.

Vivimos en este mundo y nos esforzamos en su transformación para que sea como Dios lo quiere, pero nuestra mirada y nuestra esperanza están más allá, en el deseo de sentarnos, junto a Cristo, a la derecha del Padre.

Por eso los cristianos, en medio de las dificultades, de la increencia de muchos, debemos estar unidos en la fe, la esperanza y el amor, que debe extenderse a todos, también a los diferentes y opuestos.

Hay que seguir llamando a la conversión; hay que seguir anunciando que en Cristo están las respuestas a los problemas del hombre; hay que repetir, lo que haga falta, que hay una felicidad por encima de las cosas materiales que poseo o deseo.

Pero, primero, debemos dar nosotros el fruto que pide la conversión.

La gente no va tras bonitas palabras, sino tras personas que hacen realidad en su vida las palabras bonitas.