TRÍPTICO DEL BIEN NACIDO

a) ANUNCIACIÓN

Eres Virgen intacta y gracia y lujo
del Anuncio del Ángel, oh María,
oh interior no mellado, travesía
del Verbo, su envoltura y su dibujo.

El Santo su simiente en ti introdujo,
ave sin vuelo aún, rosal sin cría,
solo rumor de brote, profecía
que a un luego de esperanza te condujo.

Ardía el rescoldo en tu ceniza honda,
cebábase en tu seno el hijo, ruido
de vida solo hasta que Vida fuese.

Todo era ruido en tu cintura y fronda
y movimiento en presa contenido:
todo era
espera, hasta que Dios se abriese.


 

b) NACIMIENTO

y Dios se abrió y el ruido fue crujido
sin ruido
y alboroto, fue un estarse
quieto el lirio, el estanque; sin quebrarse,
la luz se hizo aspaviento florecido.

Y fue Niño en pañales lo nacido,
lo habido de María al deshojarse
su cintura cabal de madre y darse
seno de trigo para ser mordido.

María -trigo y beso y melodía
en la noche de paz del nacimiento-
arrobo ahora es tras el corpiño.

Déjame estar un poco en tu abadía,
ese interior del gozo y del portento,
donde tu hijo fue Dios y Dios, un niño.

 


 

c) CANTO DE LOS  ÁNGELES

Gloria a Dios en las alturas
y, en el heno, el resplandor
que va enciendo el amor
con sus alas y ternuras.

María la lana pura
de su amor teje, y las deja
en la Gloria, que se queja,
no obstante ser celestial
esta Gloria del portal
que a lo humano se asemeja.