QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Pese a los acontecimientos que en el mundo son presagio de destrucción y desolación

Aún a sabiendas de que Tú siempre apareces sin demasiado ruido y con el cortejo de la humildad.

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Porque, a veces, siento que mis ojos buscan lo efímero, que mis manos acarician el gusto por las cosas, que mis pies prefieren los caminos fáciles

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Porque, muchas veces, estoy dormido, siento el cansancio de la espera, me pregunto si tu venida ya nunca ocurrirá, miro al mundo, y me asusto de lo que acontece en él

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Necesito un soplo de tu presencia, la esperanza de tu Palabra, la seguridad de tus promesas, la justicia, frente a tanta mediocridad, tu verdad, ante tanta mentira, tu nacimiento, ante tanta muerte

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Y, sólo así, mi Señor, la angustia se convertirá en paz, la tristeza en alegría o el llanto en gozo, por tu venida al mundo.

¡Ven, y sálvanos!

Amén

 

 


SI ESTOY SENTADO,
LEVÁNTAME, SEÑOR

Javier Leoz

 Si dudo de tus promesas;
levanta mi fe, Señor

Si aumentan mis pesares;
alza mi ánimo, Señor

Si me acosan mil dificultades;
haz inmensa mi fortaleza, Señor

Si mi interior se acobarda;
r
eaviva mi espíritu, Señor

Si me ciegan los ídolos;
dirige mi vista hacia Ti, Señor

Si me enloquece la apariencia;
lleva mi corazón a Ti, Señor

Si mi cabeza se inclina;
sostenla para poder verte

Si me encuentro esclavo;
rompe mis cadenas
para poder caminar

Si me encierro en mí mismo;
reorienta mi alma hacia Ti, Señor

Si me conformo con lo que veo;
ecupera mi afán de buscarte

Si sufro por la ansiedad;
alimenta en mí la conformidad

Si prefiero la comodidad;
llámame y ponme en pie, Señor

Si duermo y no te espero;
abre mis ojos y despiértame, Señor

Si me despisto y no te busco; espabílame y condúceme, Señor

Si me equivoco de dirección; recondúceme y reoriéntame, Señor

Si prefiero otros señores;
háblame y hazme ver tu grandeza

Si no tengo miedo a nada;
dame fe y dame tu santo temor

Si me creo único e invencible;
acércate y dame humildad

Si pasa el tiempo y desespero;
ayúdame y ven a mi encuentro
en Navidad

Amén.

 

 


¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y que te sirvas de mí,
para anunciar tu llegada

Y que me concedas la humildad, para saber que no soy sino tu siervo

Y que me hagas ver los signos de tu llegada

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y colaborar contigo para que, tu Reino, sea una pronta realidad

Y que venga tu Palabra sobre mí y me empuje a proclamarla

Y que, sin miedo al que dirán, anuncie y denuncie lo que falta en el mundo

Y que, sin miedo a la prueba, anuncie y denuncie lo que sobre en el mundo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y que viva este momento, como un momento de gracia

Y que viva mi vida, como una llamada a darme por los demás

Y que viva mi existencia, como un pregón de esperanza

Y que viva mis días, sabiendo que Tú –tarde o temprano- llegarás

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Y ser un heraldo, aunque sea minúsculo, de tu presencia

Y ser un heraldo, aunque sea insignificante, de tu llegada

Y ser un heraldo, aunque me asalten las dudas, de tu grandeza

Y ser un heraldo, aunque me cueste el desierto, de tu nacimiento

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR¡

Rescatando, de los caminos perdidos, a los que andan sin esperanza

Levantando, de los caminos torcidos, a los que cayeron abatidos

Alegrando, de los caminos melancólicos, a los que dejaron de sonreir

Recuperando, de los caminos confundidos, a los que creyeron tenerlo todo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!

Un constructor de sendas para los que te busquen

Un arquitecto de autopistas para los que te deseen

Un elevador de puentes, para los que te quieran encontrar

Un ingeniero de pistas, para los que quieran vivir contigo

Javier Leoz