CELEBRAR EL ADVIENTO

Con el Adviento, la Iglesia, comienza el año Litúrgico:

Celebra la llegada de Cristo con los hombres con una gran fiesta a la cual llamamos Navidad.

· Al celebrar la liturgia del Adviento la Iglesia actualiza la espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de la Segunda Venida.

· El Adviento dura cuatro semanas: comienza el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) y culmina en vísperas de Navidad, teniendo así las comunidades, cuatro domingos para dedicar la preparación y meditación de las promesas realizadas por Dios a lo largo de la Historia de la Salvación. Al mismo tiempo que nos disponemos a un nuevo nacimiento del niño de Belén, esperamos con constancia y confianza su Segunda Venida, la plena realización de sus promesas a los hombres.

· Del 17 al 24 de diciembre meditamos los hechos históricos que sucedieron antes del nacimiento de Cristo y en el significado que ellos tienen.

· En algunos lugares es costumbre encender una vela cada uno de los domingos de Adviento y formar la corona de Adviento, como símbolo de la llegada de la Luz al Mundo.

· Durante el Adviento los cristianos renuevan el deseo de recibir a Cristo por medio de la oración, el sacrificio, la generosidad y la caridad con los que nos rodean.

Adviento es un tiempo de espera, pero una espera activa, en la venida del Salvador. Es tiempo de oración y penitencia porque preparamos nuestro corazón renunciando al pecado. También es tiempo de alegría y esperanza por la venida de Jesús.

Juan Bautista es un gran ejemplo. Se fue al desierto a rezar, a meditar la Palabra, a buscar conversión por medio de la penitencia. Dios entonces encontró en el un hombre disponible para preparar Su camino.

Quien no se prepara ante el Señor no recibirá la gracia de su venida. Cristo vino, Cristo vendrá por segunda vez, Cristo está entre nosotros.

Que en este Adviento vayamos dando cada vez más un sí incondicional al proyecto y a la propuesta de Dios y abramos nuestro corazón y nuestra mente al Señor que viene.