PALABRA DE DIOS 

Segundo Domingo
ADVIENTO (c)


 
"Vino la Palabra de Dios sobre Juan...: 
"Preparad el camino del Señor"

 

 

PRIMERA LECTURA
Baruc 5, 1-9

PRESENTACIÓN

El libro de Baruc fue escrito en griego alrededor del siglo II a.C. y atribuido a Baruc, el secretario del profeta Jeremías (Jer 32,12-16; 36,4-32; 45,1-2). El autor del libro se dirige a Jerusalén, la ciudad santa, personificada como una matrona dolorida, que lleva puesto un vestido miserable y de luto porque ha perdido a sus hijos, para invitarla a ponerse un vestido de fiesta ya llenarse de alegría porque Dios la colmará de esplendor (vv. 1-3).

En un segundo momento el profeta invita a Jerusalén a colocarse en un lugar elevado y contemplar una grandiosa procesión que lentamente vuelve del destierro y se encamina hacia la libertad. Son sus hijos que vuelven del exilio (y. 5) El camino por donde transitan es preparado por el Señor, que allana los senderos y hace que los árboles cubran con su sombra al pueblo (vv. 7-8). Pero el pueblo no camina solo. Dios lo acompaña con su misericordia y su protección benévola (y. 9).  

Silvio José Báez (www. catolicaweb.com)

LECTURA DEL LIBRO DEL PROFETA BARUC 5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y viste las galas perpetuas de la  gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte a la cabeza la  diadema de la gloria perpetua, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el  cielo. Dios te dará un nombre para siempre: "Paz en la justicia, Gloria en la piedad".

Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia oriente y contempla a tus hijos,  reunidos de oriente a occidente, a la voz del Espíritu, gozosos, porque Dios se acuerda de  ti. A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como  llevados en carroza real.

Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados, a todas las colinas  encumbradas, ha mandado que se llenen los barrancos hasta allanar el suelo, para que  Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios; ha mandado al bosque y a los  árboles fragantes hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz  de su gloria, con su justicia y su misericordia.

 

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 125

PRESENTACIÓN

* Este salmo es un "salmo gradual" o "canto de subida". Hace pues parte de esta colección de cantos de peregrinación que los judíos cantaban subiendo hacia Jerusalén. Las expresiones (la marcha, la travesía, "se va, se va... se vuelve, se vuelve...") Hacen pensar en una inmensa procesión que avanza hacia el Templo, con los brazos cargados de "gavillas" para la fiesta en que se ofrendaban a Dios las cosechas.

Observemos la delicadeza rítmica, "como escalones a subir paso a paso", mediante palabras-gancho que se repiten de una estrofa a otra: "traía...trae..." "estábamos... estábamos..." - "maravillas... maravillas..." - "sembrado... semilla..." "se va... se vuelve..." Cada estrofa está compuesta sobre una medida que se llama "elegía": el primer verso tiene tres acentos y el segundo dos, como si la respiración, bajo una emoción demasiado fuerte, se fuera desvaneciendo. Este ritmo elegíaco es especialmente sensible en la primera estrofa:

"se va, se va llorando
hecha la semilla,
viene, viene alegremente.
Trae las gavillas".

El sentido original de este salmo, el que le dio el salmista judío, fue evidentemente el "regreso de los prisioneros" mediante el edicto de Ciro, en el año 538, después de 47 años de exilio en Babilonia. Este acontecimiento histórico innegable es para él un gran símbolo humano: En toda situación humanamente desesperada, Dios es el único "salvador". Los beneficiarios no salen de su asombro, creen ver un "sueño" su alegría estalla. Y los paganos (los goim) están igualmente maravillados y cantan la acción de gracias.

Para expresar en forma poética la idea de la "vida que renace después de la muerte", el autor usó dos imágenes: el torrente de agua viva que hace florecer el Negueb en primavera... Y las semillas del grano de trigo que mueren bajo tierra para dar nacimiento a la alegría de las cosechas...

Observemos la dimensión escatológica de la oración: la salvación "ya" ha comenzado pero "aún" no ha terminado. Los peregrinos en marcha hacia la Sión-Jerusalén, cantan una cuádruple liberación: la subida de Egipto con ocasión de la conquista de la tierra prometida, la subida de Babilonia al regresar de la cautividad, y la subida actual de los peregrinos hacia Dios, la subida escatológica de todas las naciones, de todos los hombres al fin de los tiempos. Finalmente la única verdadera "liberación" es la Pascua de Jesús.

Noel Qesson (mercabá)

(SALMO 125)

R/ EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS, Y ESTAMOS ALEGRES.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar;
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

 

SEGUNDA LECTURA
Filipenses 1, 4-6.8-11

PRESENTACIÓN

El Apóstol está convencido de que Dios llevará a feliz término la obra que ha iniciado en aquella comunidad (y. 6). Por eso da gracias a Dios con inmensa alegría (y. 4), recordando la colaboración que han prestado a la difusión del evangelio (y. 5). Pero al mismo tiempo pide para ellos que su caridad crezca continuamente y se convierta en principio de conocimiento y de discernimiento, mientras se encaminan hacia el “día de Cristo” (vv. 9-10).  

Silvio José Báez (www. catolicaweb.com)

PRIMERA CARTA DE SAN PABLO A LOS FILIPENSES 1, 4-6.8-11

Hermanos: Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría.

Porque habéis sido  colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena,  la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.

Testigo me es Dios de lo entrañablemente  que os quiero, en Cristo Jesús.

Y esta es mi oración: que vuestra comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.

Así llegaréis al Día de Cristo limpios  e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y  alabanza de Dios.

 

ACLAMACIÓN

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios

 

EVANGELIO
Lucas 3, 1-6

PRESENTACIÓN

La misión de Juan el Bautista es colocada por Lucas en un momento histórico bien definido, en el cual acontece algo inesperado: “Dios dirigió su palabra a Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto” (Lc 3,2). El texto griego dice literal­mente “aconteció la palabra sobre Juan”. Se trata de un auténtico acontecimiento de la palabra de Dios, que primero reviste con potencia al último de los profetas y luego se hará visible en Jesucristo el Hijo de Dios.

La llamada de Dios llega al Bautista en el desierto. Inútil localizar con precisión. Mateo lo identifica con “el desierto de Judea” (Mt 3,1). Lucas prefiere acentuar el simbolismo teológico del desierto: es el lugar de la vocación, un espacio en donde los bienes de la creación no pueden seducir alejando de Dios, ni otras voces pueden interferir con la palabra divina.

Los cuatro evangelios son concordes en aplicar al ministerio de Juan la célebre frase del DeuteroIsaías: “Una voz grita: en el desierto preparad el camino del Señor” (Is 40,3). En Isaías un heraldo proclama el regreso de los israelitas del exilio de Babilonia quienes, precedidos por el Señor, atravesarán el desierto, como en una solemne procesión hacia la patria. En el texto hebreo, la frase “en el desierto” aparece en relación con el verbo “preparad”. Se trata de allanar un camino en medio del desierto.  

En la tradición evangélica, en cambio, la frase de Isaías, tomada de la traducción de los LX)(, tiene un sentido distinto: “Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor” (Mc 1,3; Mt 3,3; Lc 3,4s). La voz, es decir, la predicación de Juan, proviene del desierto e invita a un camino de conversión delante de la inminente llegada del Mesías. La voz resuena desde el desierto, pero tiene que alcanzar a toda la sociedad, exhortando a todos a un cambio radical de vida. Con la predicación de Juan desde el desierto, se inicia un nuevo éxodo, que será llevado a término por el Mesías y que no se circunscribe a un camino geográfico en medio de un territorio desértico, sino que se realiza través de un cambio ético, con el que se expresa la preparación a la realización de las promesas mediante la conversión y el perdón de los pecados.

La predicación de Juan es un llamado a Israel para que desde el desierto se disponga al éxodo definitivo. Seguir su voz es renovar la alianza (Ex 19-24; Os 2,16-25; Jer 31,2), es ponerse en el camino de la novedad de la salvación que Dios otorga (Is 43,19). La cita de Isaías, que Lucas pone en boca del Bautista, expresa una idea teológica propia del tercer evangelista: “Y todos verán la salvación de Dios” (Lc 3,6). Los ojos de “todos”, sin excepciones ni exclusivismos, se abrirán y podrán contemplar la mano poderosa de Dios que actúa y salva.  

Silvio José Báez (www. catolicaweb.com)

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 3, 1-6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de  Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y  Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios  sobre Juan, Hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para  perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

"Una  voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los  valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.  Y todos verán la salvación de Dios".