GUIADOS POR LA PALABRA DE DIOS


CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
 

PALABRA DE DIOS

4ª Semana de Adviento

LUNES - 21
Cantar 2, 8-14
o
Sof 3, 14-18a
Salmo: 32
Lc 1, 39-45

MARTES - 22
1 Sam 1, 24-28
Salmo: 1Sam 2, 1-8
Lc 1, 46-56

MIÉRCOLES - 23
Mal 3, 1-4. 23-24
Salmo 24
Lc 1, 57-66

JUEVES - 24
2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16
Salmo 88
Lc 1, 67-79

TERMINA EL
TIEMPO DE ADVIENTO

 

 

REFLEXIONES
CUARTA SEMANA

LA VIRGEN MARÍA, DISCÍPULA SIEMPRE EN SALIDA

* Ser discípulo tiene más importancia que ser familia según la carne.
 

* María fue la primera cristiana, la primera cooperadora de Cristo. Fue elegida por Dios para colaborar con Él en la Historia de la Salvación.
 

* Y se mantuvo fiel a la palabra dada a Dios hasta los momentos trágicos del Calvario.
 

* María se ha ganado a pulso el título de discípula: ha escuchado la Palabra de Dios y ha dejado que entrara en su corazón. María es discípula porque es la creyente.

(Mons. José Manuel Lorca Planes: "Enraizados en Cristo")


LAS VELAS DE ADVIENTO

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,
pensamos en ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre.

Nadie te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor.

Nadie te recibió con más alegría.

Te sembraste en ella como el grano de trigo se siembra en el surco.

En sus brazos encontraste la cuna más hermosa.
                        También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.

¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos

1. Es obvio que la figura central de este domingo es María, como lo ha sido el Bautista el domingo pasado.

Ella es ejemplo de tener el corazón abierto para recibir al Señor, encontrarse con Él y hacerse una misma cosa con Él. Y la apertura de su corazón está apoyada en la fe, el amor y la esperanza

La fe y la confianza en la Palabra de Dios que siempre se cumple, porque las promesas de Dios son fruto del amor a su pueblo.

El amor al Dios de las promesas, que es el centro de su corazón, al que ama sobre todas las cosas y a quien ha entregado su vida.

La esperanza en que las promesas de Dios se cumplen siempre. Sólo hay que saber esperar el momento que Dios considere oportuno.

Para su sorpresa, las promesas se van a cumplir en Ella. En su diálogo con el ángel le manifiesta su desconcierto y sus miedos, y su no entender lo que se le dice. Y todo ese diálogo lo podemos resumir con la sencillez de dos frases: "Aquí está la esclava del Señor", "Hágase en mí según tu palabra".

Y esas promesas también se cumplieron en S. Pablo en Damasco cuando, derribado del caballo dice: Señor ¿qué quieres de mi? Y desde entones cambió su vida convirtiéndose de perseguidor en anunciador y defensor de la Buena Noticia.

2. Cuando está ya próxima la celebración del nacimiento de Jesús, la Palabra de Dios nos invita a poner nuestros ojos en María para encontrar en Ella las actitudes y la disponibilidad que hemos de tener en Navidad:

- Ella debe ser ejemplo de nuestro encuentro con el Señor, al que hemos de llegar desde la oración confiada y humilde.

- Dios viene a nuestro encuentro porque nos quiere y nosotros descubrimos la alegría de ese amor que nos llena y nos trasfigura en el perdón y en su misericordia.

- Dios quiere que seamos personas de fe y de confianza teniendo los cimientos en la seguridad del amor d Dios. Y desde ese amor, amar a los demás.