Domingo IIº de Adviento (C)

"Vino la Palabra de Dios sobre Juan...: 
"Preparad el camino del Señor"

 

 

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL SACRAMENTUM CARITATIS
DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PRIMERA PARTE: EUCARISTÍA, MISTERIO QUE SE HA DE CREER
Eucaristía y sacramentos: I. Eucaristía e iniciación cristiana
Iniciación, comunidad eclesial y familia

Primera Lectura: Del libro del Profeta Baruc 5, 1-9
Salmo Responsorial:  Salmo 125
Segunda Lectura:  Filipenses 1, 4-6.8-11
Aclamación: Lucas 3, 4. 6

Evangelio: Lucas, 3, 1-6

Preparad el camino

Una fiesta exigente

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LECTURAS DE LAS MISAS EN DIVERSOS IDIOMAS

 

ADVIENTO 2015

GUIADOS POR LA 
PALABRA DE DIOS

"POR LA ENTRAÑABLE MISERICORDIA DE NUESTRO DIOS, NOS VISITARÁ EL SOL QUE NACE DE LO ALTO"

PRIMER DOMINGO 

DE 

ADVIENTO

JEREMÍAS
33, 14-16

Mirad que llegan días...
en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel.
Suscitaré un vástago legítimo
SALMO 24 - A Ti, Señor, levanto mi alma.
TESALONICENSES
3.12-4-2
Que el Señor os colme
y os haga rebosar de amor mutuo.
Para que, cuando Jesús nuestro Señor vuelva...
os presentéis santos e irreprochables
ante Dios nuestro Padre
LUCAS
21, 25-28. 34-36
Habrá signos en el sol, la luna y las estrellas...
Entonces verán al Hijo del Hombre
venir en una nube...
...alzad la cabeza,
se acerca vuestra liberación.

SEGUNDO DOMINGO 

DE 

ADVIENTO

BARUC
5, 1- 9
Jerusalén, despójate de tu vestido de luto
y viste galas perpetuas.
Dios te dará un nombre para siempre,
Dios se acuerda de ti.
A pie marcharon...
Dios te los traerá con gloria.
Dios guiará a Israel... a la luz de su gloria.
SALMO 125 - El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres
FILIPENSES
1, 4- 6. 8 - 11
El que ha inaugurado entre vosotros una obra buena,
la llevará adelante
hasta el día de Cristo Jesús.
Que vuestra comunidad de amor 
siga creciendo más y más...
Así llegaréis al día de Cristo
limpios e irreprochables,
cargados de frutos de justicia.
LUCAS
3, 1-6
El año quince del reinado de Tiberio...
vino la Palabra de Dios sobre Juan,
hijo de Zacarías, en el desierto.
Recorría la comarca del Jordán
predicando un bautismo de conversión.
Preparad el camino del señor.

TERCER DOMINGO 

DE 

ADVIENTO

 

SOFONÍAS
3, 14-18a
Alégrate y goza de todo corazón, Jerusalén...
El Señor será el rey de Israel.
Él se goza y se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo.
SALMO - Isaías 12, 2-6 - Gritad jubilosos: "Qué grande es en medio de ti 
                                                                                  el Santo de Israel"
FILIPENSES
4, 4-7
Estad alegres en el Señor; 
os lo repito, estad alegres.
El Señor está cerca.
LUCAS
3, 10-18
La gente preguntó a Juan:
- ¿Entonces, qué hacemos?
- El que tenga... que reparta con el que no tiene.
Viene el que puede más que yo...
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego

CUARTO DOMINGO 

DE 

ADVIENTO

MIQUEAS
5, 1-4a
Belén de Efrata,
de ti saldrá el jefe de Israel...
pastoreará con la fuerza del Señor,
por el nombre glorioso del Señor su Dios
SALMO 79 - Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
HEBREOS
10, 5-10
Cuando Cristo entró en el mundo dijo...
"Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"
Conforme a esa voluntad,
todos quedamos justificados
por la oblación del cuerpo de Jesucristo.
LUCAS
1, 39-45
María se puso en camino
a casa de Zacarías e Isabel...
Isabel dijo a voz en grito:
"¡Bendita tú entre las mujeres
y bendito el fruto de tu vientre!"
Dichosa tú, que has creído.

Centinela 
del pueblo

Hace unos años que el libro de una monja benedictina me sugirió la imagen bíblica del centinela como figura del que espera la aurora de Dios. En efecto, el centinela está en la torre de vigilancia o sobre el terrado de la puerta, con la vista puesta en el horizonte para reconocer a los que se acercan por los caminos. Su pericia le permite reconocer desde lejos al que viene por la ladera, hasta por el modo de correr (Cf. 2 S 18,24ss.).

Es probable que la imagen del centinela connote soledad, aburrimiento o pasividad en nuestra cultura; pero en la Biblia el centinela es símbolo del pueblo que espera anhelante a Yahvé, aquel que salvará a Israel de todos sus males (Cf. Sal 130).

El símbolo del centinela remite también a la vocación profética. Yahvé le dirigió la palabra a Ezequiel: “Hijo de hombre, te he constituido centinela de la casa de Israel” (Ez 3,17). El profeta Habacuc dice que ocupará su puesto de centinela para estar alerta a lo que le diga el Señor (Cf. Ha 2,1). En el libro de Isaías se halla el pasaje en que el pueblo le grita al profeta: “Centinela, ¿qué ves en la noche?” (Is 21,11). Un grito que bien podría ser una fuerte invitación a reflexionar sobre el sentido del adviento en estos días.

 

Alegraos en el Señor

(...) «"Alegraos, una vez más os lo digo: alegraos". La alegría es fundamental en el cristianismo, que es por esencia evangelium, buena nueva. Y sin embargo es ahí donde el mundo se equivoca, y sale de la Iglesia en nombre de la alegría, pretendiendo que el cristianismo se la arrebata al hombre con todos sus preceptos y prohibiciones. Ciertamente, la alegría de Cristo no es tan fácil de ver como el placer banal que nace de cualquier diversión. Pero sería falso traducir las palabras: «Alegraos en el Señor» por estas otras: «Alegraos, pero en el Señor», como si en la segunda frase se quisiera recortar lo afirmado en la primera. Significa sencillamente «alegraos en el Señor», ya que el apóstol evidentemente cree que toda verdadera alegría está en el Señor, y que fuera de él no puede haber ninguna. Y de hecho es verdad que toda alegría que se da fuera de él o contra él no satisface, sino que, al contrario, arrastra al hombre a un remolino del que no puede estar verdaderamente contento. Por eso aquí se nos hace saber que la verdadera alegría no llega hasta que no la trae Cristo, y que de lo que se trata en nuestra vida es de aprender a ver y comprender a Cristo, el Dios de la gracia, la luz y la alegría del mundo. Pues nuestra alegría no será auténtica hasta que deje de apoyarse en cosas que pueden sernos arrebatadas y destruidas, y se fundamente en la más íntima profundidad de nuestra existencia, imposible de sernos arrebatada por fuerza alguna del mundo. Y toda pérdida externa debería hacernos avanzar un paso hacia esa intimidad y hacernos más maduros para nuestra vida auténtica.

 

Así se echa de ver que los dos cuadros laterales del tríptico de Adviento, Juan y María, apuntan al centro, a Cristo, desde el que son comprensibles. Celebrar el Adviento significa, dicho una vez más, despertar a la vida la presencia de Dios oculta en nosotros. Juan y María nos enseñan a hacerlo. Para ello hay que andar un camino de conversión, de alejamiento de lo visible y acercamiento a lo invisible. Andando ese camino somos capaces de ver la maravilla de la gracia y aprendemos que no hay alegría más luminosa para el hombre y para el mundo que la de la gracia, que ha aparecido en Cristo. El mundo no es un conjunto de penas y dolores, toda la angustia que exista en el mundo está amparada por una misericordia amorosa, está dominada y superada por la benevolencia, el perdón y la salvación de Dios. Quien celebre así el Adviento podrá hablar con derecho de la Navidad feliz bienaventurada y llena de gracia. Y conocerá cómo la verdad contenida en la felicitación navideña es algo mucho mayor que ese sentimiento romántico de los que la celebran como una especie de diversión de carnaval».

J.Ratzinger

(Benedicto XVI)

 

 

HAY UNA VOZ QUE GRITA...

Hay una voz que grita 
en el desierto:
-¡Preparen los caminos 
al Amor!
porque se acerca el día 
en que el Señor
visitará la morada 
de los muertos.

En el páramo 
resuena la trompeta
que anuncia 
la venida del que llega
a instaurar en la tierra primaveras
que cumplen 
la promesa del profeta.

Los montes 
se inclinan a su paso
y la estepa florece 
en su presencia
pues el frío doloroso 
de la ausencia
cede el lugar 
al fuego sin ocaso.

Llega el Señor 
que bautiza con su vida
y renueva con su paz 
los corazones
llega el tiempo 
en que se cantan las canciones
y el Espíritu se dona
sin medida.

Porque alumbra un nuevo sol entre los montes
y una mañana se levanta iluminando
Y el Universo en su Amor 
se está quemando
y se enciende de su luz 
el horizonte.

-¡Ven pronto Señor, 
ven te lo ruego!
y enciende el corazón 
en tus amores
porque reclaman tu paso 
hasta las flores
que en su color 
se revisten de tu fuego.